Han pasado ya siete años desde aquel julio de 2019 en el que se apagó la voz de Arturo Fernández, uno de los actores más carismáticos, queridos e irrepetibles que han pisado los escenarios de nuestro país.
Se fue el hombre que encarnó como nadie la figura del eterno galán, el maestro del ya extinto arte del piropo y del cortejo, un estilete de la simpatía y el saber estar que conquistó a varias generaciones a base de su innegable gracia para las artes escénicas y un don de gentes prodigioso.
Pero, por encima de todo, Fernández representó la viva imagen del trabajo duro: aquel muchacho de Gijón que desembarcó en Madrid sin un duro en el bolsillo y terminó erigiendo un imperio teatral a fuerza de tesón, disciplina y coraje.
Esos talentos escénicos y ese magnetismo innato son virtudes que, tal y como desliza a EL ESPAÑOL, su hijo Arturo Fernández Sensat, también conocido como Arturo Fernández Jr. admite no haber heredado. Al menos no de manera íntegra.
Sin embargo, lo que sí impregnó su identidad hasta los tuétanos fue "la devoción por el trabajo bien hecho" y "el respeto por el público".
Arturo Fernández Jr. es uno de los tres hijos que tuvo el actor Arturo Fernández.
El destino, siempre caprichoso, quiso que hace siete años -coincidiendo con el adiós de su progenitor-, el abogado colgara definitivamente los hábitos procesales tras más de 25 años ejerciendo el Derecho Civil y la docencia.
Así, tras una vida entera viendo a su padre desvivirse encima de los escenarios, Arturo Fernández Jr. decidió entonces dar un giro vital para entregarse en cuerpo y alma a la promoción cultural.
A día de hoy, al frente de proyectos como Grandes Conciertos, Siglo XXI, Tablao On Fire y el aclamado festival Flamenco On Fire —que a finales de agosto volverá a llenar Navarra con figuras de la talla de José Mercé, Mayte Martín o Manuel Liñán—, el hijo del inolvidable actor demuestra que la pasión por el arte no siempre se hereda sobre las tablas, pero se defiende con la misma dignidad entre bambalinas.
En esta charla, el empresario repasa el legado de su padre, desmonta los mitos del colectivo artístico y reivindica la pureza del arte jondo.
Arturo Fernández Sensat, en el funeral de su padre, el 17 de julio de 2019.
EL ESPAÑOL. Tras una larga trayectoria en el ámbito legal, ahora se dedica a la promoción cultural. ¿Cómo surge la transición del derecho al espectáculo?
Arturo Fernández Jr: Soy abogado y ejercí durante 25 años, además de ser profesor universitario de Derecho Civil. Pero el mundo del espectáculo siempre ha estado presente en mi vida desde el momento en que nací por la vinculación familiar.
Desde muy pequeño he tenido una gran afición por el flamenco y, con los años, lo canalicé convirtiéndome en gestor cultural.
Hace siete años dejé la abogacía y ahora estoy inmerso en varios proyectos que giran en torno al flamenco, no solo artísticos, sino también editoriales, de recuperación de catálogos y de dignificación del género.
Llama la atención que este cambio coincidiera con el fallecimiento de su padre. ¿Tuvo relación una cosa con la otra?
No, no fue una decisión de la noche a la mañana ni tuvo que ver con su pérdida. Yo ya venía vinculado a proyectos culturales desde hacía tiempo, no solo del flamenco, y en casa siempre hablamos de esto.
Al final, cuando estás rodeado de arte y de procesos de producción de proyectos creativos, se incorpora a tu ADN: es algo que has vivido siempre.
Tanto mi padre como mi madre y mis amigos conocían mi pasión por el flamenco. La coincidencia de fechas fue puramente fortuita. La vida a veces es caprichosa y hace coincidir las cosas.
"El legado que nos dejó a mis hermanas y a mí es el trabajo, la disciplina y las cosas bien hechas"
Se aprecia un trabajo enorme detrás de citas como Flamenco On Fire. ¿Cuánto sacrificio hay tras un cartel con figuras como José Mercé o Mayte Martín?
Sacrificio no hay, porque las cosas que a uno le gustan no suponen un sacrificio; las incorporas a tu día a día. Pero indudablemente hay muchísimo trabajo detrás.
Durante seis días, una región como Navarra, que siempre ha estado alejada del epicentro de lo jondo, se ve 'tomada' por la música, actividades infantiles y más de 60 conciertos repartidos en Viana, Estella y Pamplona. Viene público de toda España, del sur de Francia y del extranjero.
Todo lo que va a pasar en Pamplona durante 6 días, que es el festival que tiene más afluencia de público del mundo en el género del flamenco, es increíble. Los artistas están locos por venir. Hacemos un tratamiento de la imagen y de la comunicación muy alejada de estereotipos y los tópicos dentro del mundo del flamenco.
La programación va desde lo más ortodoxo a lo más contemporáneo, incluida la vanguardia. Hay nueve ciclos y es una cita que lleva 13 años dando lo mejor del flamenco y la cultura todos los años a finales de agosto.
¿Qué parte del legado artístico de su padre aplica en su labor como gestor cultural?
El arte, desgraciadamente, no se hereda. No se transmite de padres a hijos; si fuera así, habría muchísimas personas que habrían heredado el talento de sus progenitores.
"Mi padre también nos enseñó a tener respeto por la profesión y el saber manejar los códigos del mundo del arte"
Yo no fui tocado por una varita mágica. Lo que sí aprendí de él fue la disciplina del trabajo, el amar lo que uno hace, hacerlo lo mejor que uno pueda y saber manejar los códigos con los artistas. El legado que nos dejó a mis hermanas y a mí es el trabajo, la disciplina y las cosas bien hechas.
También nos enseñó a tener respeto por la profesión y el saber manejar los códigos que hay dentro del mundo del arte y, más en concreto, con artistas.
Sabes los procesos que tiene un artista porque lo has visto y lo has vivido durante muchísimos años. En mi caso, me ayuda a entender cuáles son las situaciones que tienen en cada momento, incluso el poder plantearles proyectos que les saca de su zona de confort.
El actor Arturo Fernández.
Su padre dijo una vez: "Tienes que creerte que eres fenomenal, seas actor o vendedor de hamburguesas". ¿Es usted fenomenal?
Lo que quería decir es que, hagas lo que hagas, hazlo y hazlo bien. Quien hace hamburguesas puede ser la persona más feliz del mundo y hacer las mejores hamburguesas si le pone dedicación y cariño.
Da igual a lo que te dediques; en el fondo lo que tienes que ser es feliz y hacer las cosas bien. A partir de ahí, soy feliz y las cosas van saliendo.
"Mi padre ha sido ha sido el ser más maravilloso que he conocido. Expresaba abiertamente sus emociones. Fue y sigue siendo muy querido"
En una entrevista, su padre confesó que por "estúpido machismo" de la época nunca le dijo a su padre que le quería. ¿Usted sí tuvo esa oportunidad? ¿Cómo fue la relación entre ambos?
La relación con mi padre fue fantástica, la mejor que pueden tener un padre y un hijo. Había disciplina, obediencia, pero también una amistad y una complicidad enormes que fueron creciendo con los años. Cuando vas creciendo, los niveles de exigencia varían y se cambian por otros: la vida va evolucionando y cada uno va madurando.
Arturo Fernández con Lina Morgan en 'La tonta del bote'.
Mi padre ha sido el ser más maravilloso que he conocido. Era una persona que expresaba abiertamente sus emociones.
Todo el mundo sabía que era entrañable y afable. Fue y sigue siendo muy querido, porque aunque las personas se vayan, siguen estando presentes.
"La relación con mi padre fue fantástica, la mejor que pueden tener un padre y un hijo. Había disciplina, obediencia, pero también una amistad y una complicidad enormes"
De él también se recuerda su elegancia imponente. ¿Eso se hereda o solo se aprende?
Él tenía una personalidad y una presencia únicas. Sin embargo, las maneras, las formas y la educación sí se transmiten, y él nos lo enseñó de forma clara.
A mis hermanas y a mí nos importan mucho las formas. La elegancia está en la manera de hablar, de sentarse, de mirar y de tratar a los demás. Eso nos lo transmitió de manera muy precisa.
El actor Arturo Fernández falleció el 4 de julio de 2019.
Su padre solía quedarse a saludar a quienes iban a verlo después de una función.
Un actor lo es las 24 horas del día y se debe al público. El público es ese opio del que se nutren los artistas. Mi padre vivió en una época donde el público era muy respetuoso y él siempre estuvo disponible para la gente, por eso le respetaron tanto.
Es cierto que todo ha cambiado muchísimo. Las redes sociales han cambiado todo. Las maneras de la gente también han cambiado y los artistas se desenvuelven de otra manera. Al final los artistas se comportan según los tiempos que les toca vivir.
Los hijos de Arturo Fernández habéis crecido alejados del foco mediático. ¿Fue algo deliberado?
La discreción fue siempre una de las grandes características de mi padre en el plano personal y familiar. Tú aprendes lo que ves en tu casa.
Nosotros siempre hemos desarrollado nuestras vidas muy orgullosos de quién era nuestro padre, pero sabiendo que su profesión era la que estaba expuesta. Nunca hemos buscado la exposición pública y siempre hemos vivido de nuestro trabajo.
"Mi padre vivió en una época donde el público era muy respetuoso y él siempre estuvo disponible para la gente, por eso siempre le respetaron tanto"
¿Cómo asume la visibilidad mediática que conlleva su trabajo actual?
Toda la exposición mediática que pueda tener está vinculada exclusivamente a mi actividad profesional en torno al flamenco.
Yo concedo entrevistas si se habla del flamenco o de la memoria de mi padre ligada a mi labor. Lo que importa aquí es el arte jondo y el trabajo que desarrollamos.
Arturo Fernández Jr. (en el centro de la imagen), es el promotor del festival Flamenco On Fire.
Este festival, por cierto, no es público. Es privado.
Es importante recordarlo. Hay una colaboración ciertamente público-privada porque hay instituciones públicas que colaboran, pero al final el riesgo del resultado final lo asume el promotor. Eso te da la soberanía de poder decidir qué programas, cómo haces el festival, etcétera.
Su padre fue un importante promotor privado. De hecho, nunca contó con subvenciones para sus producciones.
Así es. Mi padre nunca pidió una subvención. Nunca. Nunca. Pero bueno, también es cierto que no las pidió por convicción y porque nunca las necesitó.
"Durante muchísimos años, Arturo Fernández fue la compañía con su fundador en vida más antigua de Europa. No es fácil arriesgar tu dinero y tu nombre"
Él siempre apostó por sus proyectos y eso lo dotaba de un nivel casi único. Porque durante muchísimos años, él fue la compañía con su fundador en vida más antigua de Europa.
No es fácil la labor de meterse en una gira, de contratar, de arriesgar tu dinero, de arriesgar tu nombre. Todo eso le da mayor altura a mi padre, porque normalmente los artistas se quedan en esa parte más creativa, pero nunca se meten en la parte empresarial.
Creo que hay partes de la cultura, y más en concreto el flamenco, que debería estar más apoyada. Pero así son las cosas.
Arturo Fernández.
¿Cómo es el trato en las distancias cortas con referentes del cante como José Mercé?
José Mercé es tal cual se le ve: una persona muy cercana, cariñosa y un grandísimo profesional. En el mundo del flamenco nos conocemos todos. Es un círculo no muy grande donde hay mucha cercanía y muchísimo apoyo mutuo entre artistas, programadores y divulgadores.
"Pepe Habichuela ha sido y es nuestro embajador histórico en Flamenco On Fire. Deja un legado inmenso. Le vamos a echar muchísimo de menos"
Supongo que conocía o ha trabajado con Pepe Habichuela, recientemente fallecido...
Por supuesto que conocía a Pepe y a toda su familia. Son momentos difíciles, en este caso para su mujer, para Amparo, y para José Miguel Carmona. Pepe Habichuela ha sido y es nuestro embajador histórico en Flamenco On Fire.
Deja un legado humano y artístico inmenso, construido desde la verdad y la humildad. Le vamos a echar muchísimo de menos. Ha sido una pérdida durísima para su familia y para toda la familia del flamenco.
"Los artistas son personas muy especiales. Están inmersas en procesos creativos con subidas y bajadas"
Existe el cliché de que el artista flamenco es excéntrico o, en ocasiones, informal. ¿Qué hay de cierto?
Es totalmente falso. Sí es verdad que los artistas son personas muy especiales. Hay que saber entenderlos. Están inmersas en procesos creativos con subidas y bajadas, pero es falso que sean irresponsables, no trabajadores o no serias. Es un tópico contra el que luchamos siempre.
La cercanía y la profesionalidad que me he encontrado en el flamenco son exquisitas. Si alguna vez hay una mala reacción, suele ser porque la otra parte no ha sabido manejar los códigos de comunicación.
¿A su padre le gustaba el flamenco?
Le gustaba y mucho. De hecho, hay varias entrevistas en las que manifestaba su amor por el flamenco, aunque siempre añadía entre risas que a él le gustaba mucho, pero que el que entendía de verdad en casa era yo.
