Publicada
Actualizada

El pasado mes de abril se hacía público el cierre de una etapa para la emblemática discoteca Olivia Valère de Marbella. Cerraba sus puertas tal y como se la conocía hasta entonces y, dos meses después, los nuevos inquilinos del local inauguraban, a lo grande, un renovado local.

Bajo el nombre Bonbonniere, el multimillonario británico Joe Fournier y sus socios en España, los mexicanos Mandala Group -liderado por la familia Altamirano-, tomaban las riendas de este establecimiento, cedido por Philippe Roger Valère (85 años), el viudo de Olivia.

Se dejó entonces claro que se trataba de una cesión, de un alquiler, y que la familia Valère continuaba siendo dueña de todo el edificio, donde también se ubica el restaurante, al que en aquellos años dorados Olivia Valère dio prestigio y reconocimiento.

Ese local fue, durante años, punto de encuentro gastronómico en la ciudad de Marbella, y cita obligada para los paladares más exquisitos, incluso después de la muerte de la querida y recordada Olivia Valère. Allí seguía respirándose el espíritu de Olivia, pese a su partida.

Un sitio de culto que Philippe ha seguido cuidando con especial interés tras la pérdida del gran amor de su vida. Lo importante para él era cuidar el legado de la eterna Olivia Valère. No obstante, hace unos meses se le presentó la oportunidad de cederlo.

Al igual que hizo con la discoteca -aunque con resultados muy dispares-, Philippe cedió la dirección del resturante y alquiló el local, bajo el nombre de LOV Olivia Valère. Guardaba Philippe la esperanza de que esta operación profesional tuviera el mismo éxito que la discoteca Bonbonniere.

No obstante, según se comenta en algunos ambientes de Marbella, y ha podido confirmar EL ESPAÑOL, Philippe no está satisfecho ni contento con la gestión de este restaurante. "Hay clientes de toda la vida que ya no van", cuenta un marbellí a este medio.

Es la comidilla en ciertos sectores del ocio en la Costa del Sol. Incluso, hay quien desliza a EL ESPAÑOL que a Philippe hace tiempo que no se le permite el acceso al restaurante.

Imagen del LOV Olivia Valère, extraída de Instagram. Redes Sociales

Aquí no acaba el escándalo: un trabajador de LOV Olivia Valère ha sido despedido. Así lo ha hecho público este profesional del saxofón a través de su red social Instagram.

En el escrito, el hombre anuncia que quedan canceladas todas las actuaciones que tenía previstas en el local por "diferencias con la actual dirección".

En el post, esta persona deja claro que esta situación nada tiene que ver con la familia Valère ni con el propio Philippe, con el que dice estar muy agradecido: toda esta coyuntura es, pues, "ajena totalmente a la familia".

La otra guerra de Philippe y el amor

A sus 84 años, Philippe Roger está en un trance en el que necesita tranquilidad, y ese solaz y esa plenitud se la ha brindado una joven brasileña de 26 años llamada Jasmine. Quien conoce a la joven, la describe como una bendición para Philippe.

Al lado de esta joven, Philippe es razonablemente feliz, aunque lo sería mucho más si no hubiera tantos problemas a su alrededor. Pues la situación del LOV Olivia Valère no es el único escollo en la vida de este respetado empresario.

Philippe Roger Valère junto a su esposa, la recordada empresaria Olivia Valère. Gtres

Roger Valère libra, en paralelo, una guerra con los hijos mayores de Olivia Valère -Arnaud y Karen -vástagos nacidos del primer matrimonio de Olivia con Albert Albouhair-, por la utilización que hacen éstos del apellido Valère.

Cuenta una fuente de total solvencia a este medio que Philippe, una persona nada dada a lo bélico, calmada, armoniosa y afable, siempre procuró tender puentes con estos dos hijos de Olivia. Antes y después del deceso. Procuró Roger Valère llegar a acuerdos, frenar el escándalo.

Hasta que ha llegado un momento, tal y como lo narran a este diario, en que Philippe se ha cansado. Le molesta especialmente la falta de interés en llegar a ententes y, sobre todo, que Arnaud y Karen sigan usando el apellido Valère, el sobrenombre de nacimiento de Philippe.

Porque hay que hacer aquí un apunte: el apellido Valère le pertenece a Philippe, no a Olivia. Philippe Roger Valère, "en su infinita generosidad", apunta el informante, le cedió, por así decirlo, a su esposa el uso del apellido. Dicho mejor: ella lo adoptó cuando contrajeron matrimonio.

Olivia, durante una entrevista. Gtres

Y así nació social y empresarialmente Olivia Valère. Todos la conocieron como Olivia Valère, pero siempre a raíz de esa suerte de tradición que dicta que, tras el matrimonio, la mujer pasa a usar el apellido del marido como propio o como apellido principal.

En esos años, no sólo Olivia hizo uso del Valère, y ahí está el problema que hoy atañe a la familia de la empresaria: también Karen y Arnaud se han hecho llamar Valère en todos estos años. Y así siguen en la actualidad, en vez de usar su apellido paterno, Albouhair.

A Philippe, se deja claro, el tema del apellido le hubiera dado igual; no le habría prestado la menor atención, si no fuera por que existe una tensión, un clima desagradable que no se intenta mejorar. Ante estas, él reflexiona que cada uno use y haga gala de su apellido de nacimiento.

De momento, y así lo corrobora este periódico, Philippe no ha interpuesto ninguna acción legal o demanda para reclamar esto por vías legales. Él desea que antes de llegar a ese escenario los hijos mayores de Olivia entren en razón y, de buena voluntad, dejen de usar su apellido.

EL ESPAÑOL ha podido conocer, además, que Philippe no sólo desea que nadie use su apellido, también ha registrado la marca Olivia Valère.