Para Norma Duval (70 años) Mallorca no es un destino vacacional más ni un simple refugio estival de la jet set: es el escenario que ha acompañado cada etapa de su vida desde que prácticamente tiene uso de razón.
Recientemente homenajeada en la isla al recibir el emotivo reconocimiento como embajadora de la isla en los Premios Mallorca, Terra d'Honor, la popular vedette y empresaria ha vuelto a hacer alarde de su cercanía para repasar su arraigada relación con la isla balear.
La artista ha aterrizado en el archipiélago balear para disfrutar de unos días de descanso rodeada de los suyos, reafirmando que su vínculo con la isla es algo que lleva grabado en la memoria familiar desde su más tierna infancia.
Viajar "en cabriol"
Al ser preguntada sobre los orígenes de su idilio con Mallorca, Norma se ha trasladado varias décadas atrás para desvelar cómo comenzó una tradición de sus padres que dura hasta hoy.
"Yo a Mallorca vine por primera vez en pañales. Mi madre trabajaba con un médico muy importante en la época, cuando era soltera en Barcelona. Y en verano tenía consulta en Cala Rajada para niños con problemas. Así fue la unión que tengo con Mallorca, porque mi madre venía a trabajar", ha empezado diciendo a las cámaras de GTRES.
La actriz ha recordado cómo, una vez formada la familia, aquellos traslados veraniegos se convirtieron en un ritual casi mágico marcado por la España de la época.
"Veníamos todos los años a una finca que se llamaba Can Patilla, al lado de Can Pera. En la época... tengo 70 años, hablando de un tiempo donde existían los coches, pero la gente no los utilizaba tanto... Venían a buscarnos al puerto y nos llevaban hasta la finca en cabriol [coche de caballos]. Con eso te lo digo todo", ha añadido.
Can Patilla es el nombre de una conocida y tradicional finca rústica (possessió) situada en la zona de Cala Rajada, en el municipio de Capdepera, al levante de Mallorca.
Una "abuela trabajadora"
En esta ocasión, la artista ha hecho una pausa en sus compromisos para dedicarse de lleno a los suyos en su casa mallorquina, en una etapa estival en la que le apetecía especialmente disfrutar del calor de los suyos y de la tranquilidad de la "tierra firme".
Con la llegada de agosto, la exvedette disfruta de un periodo de descanso con sus seres queridos: "Estoy con la familia y estoy feliz. Llegué anoche y voy a estar unos días".
Respecto a la ausencia de su marido, el empresario Matthias Kühn, la presentadora aclaró con naturalidad que han optado por organizar unos días de vacaciones familiares por separado tras haber compartido casi un mes entero de desconexión en alta mar.
"Mi marido está fuera con sus hijos. A mí estar con mis hijos y mis nietos en mi casa de Mallorca es lo que me apetece. Además, hemos estado 25 días sin movernos medio centímetro en el mar todo el tiempo, y ahora me apetecía también un poquito de tierra, que está muy bien", ha detallado.
Incombustible, sonriente y con el cariño incondicional de una isla que ya la considera formalmente una de los suyos, Norma Duval reafirma que Mallorca no es solo su refugio de verano: es el hilo conductor de toda una vida de recuerdos.
