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Pedro García Aguado (57 años) ha hablado en más de una ocasión de sus conflictos familiares, y recientemente ha vuelto a hacerlo en una entrevista en televisión.

El exjugador de waterpolo y presentador de televisión se ha abierto en canal en una emotiva charla, compartiendo con una honestidad desarmante el dolor por la pérdida de su madre, las heridas que dejaron sus años más oscuros y la paz que logró encontrar al acompañarla en su tramo final.

Durante su intervención en el espacio televisivo conducido por Paz Padilla (56) en Telecinco, el exjugador de Waterpolo no pudo evitar ponerse nostálgico al recordar las ausencias que han marcado su vida personal.

Así, revivió el duelo que aún arrastra desde hace casi una década. "Mi madre falleció en el año 2015 de cáncer de pulmón. Y mi padre está vivo, tiene 86 años ya, pero echo cada día de menos a mi madre", ha recordado ante las cámaras.

"Estuve con ella los 6 meses que le quedaban"

"No me preparé para ese momento y la echo mucho de menos porque además, como estuve muchos años peleado con ella y demás, echo en falta esos años que estuve enfadado", ha reconocido.

Al ser cuestionado sobre si le habían quedado asuntos pendientes o cosas por decir tras la pérdida, Pedro reconoció que tuvo la oportunidad de reparar ese distanciamiento justo a tiempo.

"Tuve la suerte de cuando estaba convaleciente... Yo dejé de hacer todo, me acuerdo que estaba grabando Hermano mayor. Paré y estuve con ella los seis meses que le quedaban de vida", ha rememorado.

Pedro García Aguado. Caja Rural de Teruel Caja Rural de Teruel

Para comprender el peso de ese distanciamiento del que habla el exdeportista, es preciso mirar hacia atrás en su trayectoria. Pedro García Aguado tocó la cumbre del deporte internacional como uno de los referentes indiscutibles de la época dorada del waterpolo español.

Campeón del mundo en Perth 1998 y medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, su garra en la piscina lo convirtió en una leyenda de la selección nacional.

Sin embargo, detrás de los podios y los aplausos se escondía una espiral destructiva. Su grave adicción al alcohol y las drogas devoró progresivamente su vida personal y deportiva.

Las sustancias no solo mermaron su rendimiento, sino que erosionaron severamente su entorno familiar.

Durante años, el resentimiento, la incomunicación y el conflicto constante alejaron a Pedro de sus seres queridos, provocando un distanciamiento profundo con su madre del que hoy guarda una espina en el corazón.

El perdón a tiempo

Años después de superar su adicción mediante un proceso de rehabilitación que transformó por completo su rumbo, García Aguado volcó su experiencia personal en ayudar a otros jóvenes a través del popular programa Hermano mayor.

Paradójicamente, mientras enseñaba a otras familias a reconectarse y perdonarse, la vida le puso a prueba en su propia casa.

La noticia de la enfermedad terminal de su madre lo cambió todo. Consciente de que el tiempo jugaba en su contra, Pedro no dudó en congelar sus compromisos profesionales en el momento de mayor éxito de su carrera televisiva.

Así, dejó a un lado las grabaciones para instalarse al lado de su progenitora y dedicarle una entrega absoluta durante sus últimos seis meses de vida.

Ese medio año de cuidados, compañía y reconciliación le permitió cerrar las heridas del pasado. Aunque la ausencia sigue doliendo cada día y el recuerdo de los años perdidos por los enfados permanece, el exdeportista guarda el consuelo de haber estado presente en el momento en que su madre más lo necesitaba.