El próximo 15 de agosto se cumplirán dos años de uno de los episodios más duros en la vida de Norma Duval (70 años): la muerte de su sobrino Juan Carlos Rojas, hijo de su hermana Carla Duval (46).
Con motivo de este doloroso aniversario, EL ESPAÑOL ha hablado con la exvedette durante la Cena Benéfica de Infancia sin Fronteras, celebrada en Puerto Banús (Marbella), una cita solidaria en la que, además de hacer balance de su verano, se ha sincerado sobre cómo continúa afrontando aquella pérdida.
Aunque el tiempo ha pasado, el dolor sigue muy presente. Preguntada por cómo se encuentra a las puertas de esa fecha tan señalada, Duval ha respondido sin rodeos: "Horrible".
Una sola palabra que resume el sentimiento con el que encara este nuevo aniversario. Sin embargo, fiel a su carácter, deja claro que su manera de gestionar el duelo ha sido mantenerse activa y seguir adelante.
Norma Duval compartiendo confesiones con Rappel en la Cena Benéfica de Infancia sin Fronteras en Marbella.
"Es lo mejor que puedo hacer", ha explicado sobre la importancia de tener la mente ocupada. Una filosofía que, según confiesa, ha aplicado siempre en los momentos complicados de su vida.
Cabe recordar que fue el 15 de agosto de 2024 cuando la Duval tuvo que afrontar, por tercera vez, la muerte de un ser querido. Aquel fatídico día, su sobrino fue hallado sin vida en su domicilio de Madrid.
Su muerte, que se produjo tras atravesar una depresión que se agravó tras el fallecimiento de su madre, supuso un varapalo para todo su entorno. "Era un niño bueno, un ángel... pero no ha podido superar la ausencia de su madre", manifestó entonces la artista.
Este dramático episodio reabrió heridas nunca del todo cicatrizadas en el seno de la familia Duval. La saga ya había sufrido un durísimo revés en octubre de 2010 con el prematuro fallecimiento de Carla Duval, hermana menor de la artista, quien perdió la vida a los 46 años a causa de un cáncer de cuello de útero tras una incansable batalla.
Tras el deceso, la exbailarina se convirtió en una figura materna imprescindible para su sobrino y sus hermanas gemelas, Andrea y Paula Paredes.
Apenas una década después, en enero de 2021, la exvedette tuvo que despedir a su madre, Purificación Aguilera, quien falleció a los 89 años tras más de una década conviviendo con el azote del Alzheimer.
Tres pérdidas demoledoras que han moldeado la madurez de Norma Duval, convertida hoy en el verdadero sostén y matriarca de los suyos.
A pesar de los duelos que ha tenido que afrontar, asegura que "no voy a ir de víctima porque todo el mundo en su familia tiene problemas. Todo ser humano tiene cosas buenas, cosas malas, momentos buenos, momentos malos... La vida es eso. La vida es una mezcla de potaje que para qué te cuento".
Con la naturalidad que la caracteriza, Norma rechaza instalarse en el papel de víctima y pone el foco en quienes atraviesan situaciones aún más difíciles.
"Yo no voy a victimizarme bajo ningún concepto, porque hay gente que está mucho peor que yo y que incluso le ha pasado peor que a mí. Yo lo llevo como puedo y ya está", ha sentenciado.
Norma Duval en la Cena Benéfica de Infancia sin Fronteras en Marbella.
Más allá de la pérdida
Precisamente esa actitud es la que la mantiene completamente inmersa en una agenda que apenas le deja tiempo para detenerse.
Después de pasar veinte días navegando junto a su marido, la exvedette disfruta ahora de unos días rodeada de sus nietos antes de retomar sus compromisos profesionales.
"No paro", reconoce entre risas. De hecho, en los próximos días volverá a ponerse delante de las cámaras para fotografiar el catálogo de invierno de Mysoft, firma de calzado de la que es imagen desde hace seis años.
Un trabajo que compagina con su larga colaboración con Punto Roma -lleva ya 24 años vinculada a la marca-, sus apariciones televisivas y otras facetas empresariales que prefiere mantener alejadas del foco mediático.
"Soy una loca de la vida, soy un culo inquieto, no sé estar parada. El día que me retire no sé qué voy a hacer", ha bromeado.
Aunque admite que con el paso de los años ha reducido el ritmo, reconoce que no se imagina una vida completamente alejada del trabajo. "Me aburriría, no podría", asegura.
A sus 70 años, Norma se ha convertido también en un ejemplo para muchas mujeres que ven en ella una demostración de que la edad no supone ningún freno.
Sin atribuirse ningún mérito especial, considera que la clave está en la salud y en la herencia genética.
"Una cosa es la genética y otra la herencia que tienes de tu familia. Yo he debido tener una buena herencia porque estoy sana. Para mí lo más importante es la salud", afirma.
Su faceta de abuela
Además del trabajo, otra de las grandes prioridades de esta etapa de su vida son sus nietos, con quienes pasa gran parte del verano. Entre juegos, carreras y caídas, reconoce que ejercen de auténtico entrenamiento diario.
"Tengo uno de un año, otra de cuatro... Uno grita, el otro corre y el otro se cae", ha comentado divertida, antes de quitar importancia a su papel como abuela.
Norma Duval y Matthias Kuhn en un acto público.
"No me quiero evaluar. El día de mañana que me evalúen ellos. Seguro que soy un desastre", dice entre carcajadas.
Ese sentido del humor también aparece cuando le preguntan cómo le gustaría ser recordada.
Lejos de plantearse el legado que dejará, ha respondido con una espontaneidad que provoca las risas de los presentes: "Eso me da absolutamente igual. ¿Tú te crees que muerta me va a interesar? No me interesa ahora, imagínate después".
Una respuesta que resume a la perfección la filosofía con la que Norma Duval afronta tanto los buenos como los malos momentos: vivir el presente, seguir trabajando y no dejar que el dolor, por profundo que sea, marque el rumbo de su vida.
Dos años después de la pérdida de su sobrino, el recuerdo sigue intacto, pero también su firme decisión de mirar hacia delante.
