Enrique Ponce (54 años) vive su verano más intenso, frenético y atípico. El diestro de Chiva está a tope de trabajo y apenas si encuentra ratos para disfrutar y desconectar, en familia o junto a su razón de amor, la almeriense Ana Soria (27).
Hace un tiempo se retiró de los toros en una despedida, nacional e internacional, muy emotiva y que lo colmó de felicidad. Un adiós que, sin embargo, no significó que fuera el diestro a abandonar la profesión y a retirarse para siempre.
Antes al contrario: Enrique ya estaba perfilando cuál iba a ser su futuro a corto y medio plazo. Al poco tiempo, se anunció su nueva ocupación como apoderado del diestro onubense David de Miranda (32). Una nueva realidad que lo tiene muy ilusionado.
"Ser apoderado ha sido algo grande, un empuje, para él en una etapa complicada para cualquier torero: esa en la que la vida, el físico, los años, te obligan a despedirte", desliza una fuente de total solvencia a EL ESPAÑOL.
Enrique Ponce, en una imagen de archivo.
Eso sí, en este flamante escenario Ponce ha tenido que hacer frente a un importante ritmo de trabajo y de incesantes viajes por toda España. Acompañando a David "de plaza en plaza". Un extremo que lo ha alejado, irremediablemente, de Ana Soria y de su segunda tierra, Almería.
Así lo confirman dos fuentes cercanas a la dupla. "Hace muchísimo" que no se ve al de Chiva por Almería, ni tampoco compartiendo tiempo y asueto con su pareja. En especial, así se incide a este periódico, este verano está siendo el más difícil para ambos, pues viven su período más distante.
"Ana no está con él", "Ana no está aquí", son dos de las expresiones que más se reportan de un tiempo a esta parte a EL ESPAÑOL cuando este medio se interesa por la pareja. "Yo de crisis no hablo, pero que Enrique hace más vida fuera de Almería que antes es un hecho".
Ana, que ya se graduó hace unos meses del Máster en Abogacía y Procura que cursó, está disfrutando de un verano marcado por los "viajes con amigas" y, sobre todo, por planes en familia. "Está apoyando mucho a hermano, que ha abierto una tasca en San José con unos amigos", confían.
Volviendo a Ponce, el informante sostiene que está "de aquí para allá. A Jaén solo viene a dar una vuelta por la finca para ver cómo va todo y a entrenar con David. Este pasado fin de semana lo pasó en Huelva, en la corrida de las colombianas. Con Ana no ha ido".
"Dudo mucho que se vean este mes de agosto", abunda quien lo sabe, "puesto que David de Miranda torea prácticamente todo el mes. En el mes de septiembre, más de lo mismo. De hecho, el único día que tenía libre, el 2, aceptó dar el pregón en las fiestas de Albacete".
"En agosto sólo tiene despejados unos días para pasarlos con sus hijas. Estará con ellas en la finca, como el año pasado", se agrega.
¿Va Ana Soria a la finca de Jaén, la Cetrina?, interpela este periódico. "Yo siempre lo veo a él solo. Ya no viene la familia de ella, ni amigos ni nada. Y antes estaban casi siempre en el pueblo".
Enrique, Paloma y la pensión
Ana Soria junto al diestro Enrique Ponce en su visita a 'El Hormiguero', en mayo de 2023.
En otro orden de cosas, la relación entre Enrique Ponce y su exmujer, Paloma Cuevas (53), atraviesa uno de sus momentos más tensos desde su separación, marcada ahora por una auténtica suerte de guerra en torno a la pensión alimenticia de sus dos hijas, Paloma y Bianca.
Aunque ambos han mantenido tradicionalmente un perfil discreto, las negociaciones económicas se han convertido en el principal foco de fricción.
Según fuentes cercanas al entorno familiar, las diferencias no radican únicamente en las cifras, sino en la interpretación de las obligaciones y en el modo en que cada uno considera que debe garantizarse el bienestar de las menores.
El conflicto se ha intensificado en los últimos meses debido a la falta de acuerdo sobre la actualización de la pensión y los gastos extraordinarios. Cuevas considera que la aportación económica debe ajustarse al nivel de vida que las menores han tenido siempre.
Ana Soria y Enrique Ponce en una imagen en el aeropuerto de Madrid, en febrero de 2025.
Por su parte, Enrique Ponce defiende que cumple con sus obligaciones y que cualquier modificación debe responder a criterios objetivos y no a presiones externas. La economía de Ponce no estaría en la actualidad tan boyante como antaño, cuando se fijó la pensión.
"Cuando se solicita un cambio de medidas es porque no se puede asumir aquello que se acordó en su momento", explicó, semanas atrás, Paloma García-Pelayo. Esa presunta estrechez económica actual sería el motivo por el que el diestro habría querido modificar esa pensión.
La situación financiera de sus sociedades no sería precisamente pujante. Las últimas cuentas presentadas en el Registro Mercantil, correspondientes al ejercicio 2022, ya reflejaban pérdidas y claros desequilibrios patrimoniales en parte del grupo empresarial.
