Sandra Barneda (50 años) atraviesa un momento vital dulce y repleto de celebraciones. La periodista, escritora y presentadora se ha convertido en el centro de la atención mediática tras anunciar su boda con Pascalle Paerel, con quien comparte su vida desde hace tres años.
En pleno revuelo por la noticia de su futuro enlace, Barneda mantiene su centro de operaciones y su refugio cotidiano en el barrio de Justicia, en Madrid, un enclave que encaja a la perfección con su perfil cosmopolita, literario y creativo.
Situado en el corazón del distrito Centro, el barrio debe su nombre a que históricamente ha albergado las sedes de los altos tribunales del país, albergando instituciones como el Tribunal Supremo, ubicado en el antiguo convento de las Salesas Reales, y el Tribunal de Cuentas.
Sin embargo, tras esa solemnidad institucional se despliega un entorno vibrante que atrae a multitud de creadores, actores y periodistas.
En sus pisos de techos altos y vigas vistas, la zona se ha consolidado como el auténtico barrio de los artistas, albergando espacios escénicos de referencia como el Teatro Infanta Isabel o el Teatro María Guerrero.
Palacio de Longoria en Madrid, actual sede de la SGAE.
Uno de los grandes tesoros arquitectónicos que flanquean el día a día de la escritora es el Palacio de Longoria, situado en la esquina de las calles Fernando VI y Pelayo.
Actual sede de la SGAE y diseñado por José Grases Riera, este edificio constituye uno de los escasísimos y más deslumbrantes ejemplos de arquitectura pura Art Nouveau o modernista que existen en Madrid, con sus orgánicas superficies esculpidas en piedra.
A pocos metros, la zona conocida popularmente como Las Salesas se erige como el triángulo de la moda indie y de autor.
Calles de Argensola y Orellana, en el barrio de Justicia (Madrid).
Sus arterias principales, como Argensola, Barquillo o Campoamor, funcionan como una alternativa bohemia a la Milla de Oro de Salamanca, repletas de concept stores, boutiques de diseñadores independientes, perfumerías de autor y estudios de decoración.
Precisamente la calle Barquillo guarda una memoria especial: durante décadas fue conocida en todo Madrid como la calle del sonido por concentrar decenas de tiendas de alta fidelidad, vinilos e instrumentos musicales, un poso melómano que aún respira entre su oferta actual de moda y restauración.
En el plano patrimonial y religioso destaca la iglesia de Santa Bárbara. Con su monumental escalinata barroca, el templo alberga una rareza histórica única: la tumba del rey Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza, siendo uno de los pocos reyes españoles cuyos restos no descansan en el Monasterio de El Escorial.
Justo enfrente se despliega la Plaza de la Villa de París, un oasis verde de arboladas avenidas que ofrece una pausa a la sombra en mitad del trazado urbano.
Sandra Barneda, en una imagen de sus redes sociales.
El carácter de Justicia se define también por su singular arquitectura residencial.
A diferencia de las corralas populares de zonas como Lavapiés, en este barrio se construyeron a finales del siglo XIX y principios del XX edificios con patios interiores ajardinados y pasajes de aire parisino, conocidos como corralas aristocráticas, entre las que destaca el pintoresco Pasaje de Bisbal.
La vida de barrio se completa con una destacada personalidad gastronómica.
Justicia fue pionero en la capital en abrazar la cultura del café de especialidad y el brunch, conviviendo hoy cafeterías de autor con restaurantes internacionales y tradicionales casas de comidas.
En el centro de este tejido social se sitúa el Mercado de San Antón, un espacio de abastos reformado como complejo gastronómico de varias plantas que combina puestos tradicionales con zonas de showcooking y una concurrida terraza rooftop con vistas a los tejados madrileños.
Es en este escenario de elegancia, historia y ambiente vanguardista donde Sandra Barneda prepara su paso hacia el 'sí, quiero' resguardada en su rincón favorito de la capital.
