Estos días, Ana Obregón (71 años) disfruta de unos días de descanso estival en Mallorca junto a su pequeña Anita en El Manantial, la icónica residencia que su clan posee en la isla.
Sin embargo, el ambiente estival tiene un innegable tinte de despedida. La razón es bien conocida: puede que se trate de su último verano en la propiedad, que está a punto de cumplir dos años desde que salió formalmente al mercado inmobiliario.
La emblemática finca familiar de los García Obregón en las islas Baleares, ubicada en la exclusiva Costa de los Pinos, se puso a la venta públicamente entre finales de agosto y principios de septiembre de 2024, por lo que la villa arrastra ya casi 24 largos meses de búsqueda de un nuevo propietario.
Alguien que no solo tenga el capital suficiente para hacerse con ella (25 millones de euros), sino también que recoja el testigo de las décadas de historia que atesoran sus muros.
Ana Obregón, en una imagen de sus redes sociales.
Una casa estancada en el mercado
El motivo de la venta no responde a cuestiones económicas personales, sino a un acuerdo unánime entre hermanos.
Tras el doloroso fallecimiento de los padres de la actriz, el empresario Antonio García y Ana María Obregón, los cinco hermanos García Obregón decidieron poner a la venta la propiedad de común acuerdo para poder proceder al reparto de la herencia familiar.
Vista aérea de El Manantial, la casa de la familia Obregón en Mallorca.
Fue hace dos veranos cuando los hermanos dieron un paso al frente. Todos estaban conformes ante la idea de dejar atrás un emotivo capítulo de sus vidas.
Con la venta de El Manantial no solo buscaban evitar posibles e hipotéticas rencillas futuras relacionadas con el mantenimiento de la finca: también solventaban de una vez la repartición del legado de sus progenitores.
Sin embargo, a día de hoy no han conseguido aún zafarse de esta exclusiva propiedad, que a lo largo de todo este tiempo ha sufrido importantes rebajas en su valor de tasación inicial.
La residencia debutó en el sector del real estate de lujo por una cifra astronómica de 35 millones de euros, pero a medida que ha ido transcurriendo el tiempo y ante la ausencia de ofertas firmes, a los herederos no les ha quedado más remedio que ir reduciendo de manera progresiva sus pretensiones.
De este modo, al alcanzar casi dos años estancada en el mercado sin dar con un comprador definitivo, la familia ha acordado este año recortar su precio en 10 millones.
Así, han fijado el importe actual de la casa en 25 millones de euros.
Ana Obregón, con una de sus sobrinas en su casa de Mallorca.
Cabe hacer un inciso sobre los motivos que habrían propiciado el llamativo retraso en la cristalización de la compraventa. Por un lado está su elevado precio, solo al alcance de un limitado número de inversores.
Entre otros factores, un factor de freno podría ser también la estricta condición de vender la totalidad de la parcela de 6.012 metros cuadrados en un único lote. Los hermanos García Obregón se han negado a fragmentar el suelo.
La casa de Ana Obregón y sus hermanos se vende por 25 millones de euros en varias agencias internacionales.
6.000 metros de parcela frente al Mediterráneo
Ubicada en Costa de los Pinos, en Son Servera, en el Noroeste de Mallorca, El Manantial es una casa única, que combina la arquitectura mediterránea y confort integrado en el entorno natural rodeado de pinares y calas de agua cristalina.
La parcela, de 6.012 metros cuadrados con 123 metros de frente al mar, alberga una vivienda de 993 metros cuadrados distribuidos en una sola planta.
La residencia destaca por su diseño contemporáneo y por sus amplios espacios interiores, orientados a ofrecer vistas panorámicas al mar desde prácticamente todas las estancias principales.
La casa de Ana Obregón y sus hermanos en Son Servera tiene acceso directo al mar.
El acceso a la propiedad se realiza a través de un jardín paisajístico con fuente de mármol y una escultura de un artista reconocido, rodeado de árboles frutales y un estanque de carpas koi.
Dispone además de helipuerto, pista de pádel y una casa de invitados independiente con total privacidad para huéspedes o visitantes ocasionales.
La zona exterior incluye una amplia terraza de 1.100 metros cuadrados con piscina y comedor al aire libre equipado con mesa de mármol para 12 personas. Desde este espacio se accede directamente al mar.
El interior se organiza en tres áreas diferenciadas, con zona de servicio, pozo propio y amarre cercano.
La zona ofrece acceso a servicios, campos de golf y rutas naturales junto al Mediterráneo.
Salón de la casa El Manantial, propiedad de Ana Obregón y sus hermanos tras el fallecimiento de sus padres.
Tres inmobiliarias internacionales
Los intentos de los hermanos García Obregón por encontrar un comprador para la finca donde han vivido veranos inolvidables no se han limitado a ajustar la cifra de venta.
Con el fin de abarcar el mayor espectro posible de compradores internacionales con alto poder adquisitivo, que son las opciones más factibles para una vivienda de estas características, la familia ha confiado la gestión a tres inmobiliarias de gran prestigio.
Conscientes de que una villa de 25 millones no se vende de un día para otro, los Obregón han disparado con más armas en el competitivo mercado de las Baleares.
El Manantial está situada en una parcela de 6.012 m² en primera línea de mar.
Por un lado, Sotheby's International Realty aporta su amplísima red de contactos de alta alcurnia y fortunas consolidadas en Norteamérica, Europa y Oriente Medio.
Por otro, JamesEdition, conocido como el eBay del lujo, actúa como un mercado global en línea especializado en conectar a compradores multimillonarios con bienes de altísimo patrimonio.
Finalmente, Engel & Völkers, con un dominio abrumador del mercado inmobiliario en las Baleares, aporta el perfil del comprador del centro y norte de Europa que busca refugio estival en las costas mallorquinas.
La casa El Manantial, de Ana Obregón y su familia, se encuentra en una parcela de más de 6.000 metros cuadrados.
A pesar de haber sumado estas potentes alianzas y haber rebajado considerablemente sus pretensiones económicas, la estrategia global no ha logrado todavía el ansiado objetivo de los hermanos, que no es otro que formalizar la firma notarial y decir adiós de forma definitiva a su idílica casa de descanso.
