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Miguel Bosé (70 años) ha tomado la decisión definitiva de trasladar su residencia habitual al Principado de Andorra, dando por concluido un período de más de cinco años instalado en México.

El cantante y sus hijos, Diego (15) y Tadeo (15), ya se han mudado al país vecino donde han alquilado una impresionante casa en una de las zonas más exclusivas.

Tras mucho tiempo de búsqueda en varias parroquias del Principado pirenaico, parece que finalmente el intérprete se ha decantado por una de las fabulosas viviendas en Escaldes-Engordany, una zona residencial de alto nivel muy demandada por deportistas y creadores de contenidos por sus vistas al valle y su privacidad.

Miguel Bosé en una imagen de archivo. Geety Images

Sin duda, la intimidad ha sido una de las principales razones de Bosé para decantarse por este lugar. El artista es muy celoso de su vida privada y especialmente de la de sus hijos, que no quiere que vivan con el foco mediático puesto en ellos. Algo que parece inevitable, pero no imposible.

La casa está situada al final de la urbanización precisamente porque es una de las que más desapercibida pasa y cuenta con un gran servicio de vigilancia, como explicó Alejandra Prat en El Tiempo Justo.

"Buscaba al menos cuatro habitaciones, jardín y mucha capacidad de almacenaje, y esta casa reúne todas las condiciones. No es ni la más cara ni la más lujosa, pero está como al final del todo de esta urbanización, que es muy discreta", aseguró la colaboradora de televisión.

De hecho, para evitar la mirada indiscreta de los curiosos y sobre todo de los teleobjetivos de los paparazzi, Miguel Bosé ha mandado levantar una valla adicional a todo el perímetro de la parcela y plantar más árboles para reducir la visibilidad al interior.

Según expertos inmobiliarios, casas de las mismas características que la del cantante español no bajan de los 3 millones de euros. Sin embargo, de momento Bosé ha preferido alquilar en vez de comprar para probar primero la experiencia andorrana y ver si él y sus hijos se adaptan fácilmente a su nuevo hogar.

El intérprete de Bandido está pagando un precio de 10.000 euros al mes por su casa, donde ya está disfrutando de un merecido descanso tras toda la mudanza. Tiene previsto pasar todo el verano allí antes de continuar con sus próximos compromisos profesionales.

Así lo confirmaba él mismo en su reciente aparición en el aeropuerto Adolfo Suárez en Madrid, este martes 28 de julio, en la que aseguraba que se encuentra feliz de estar de vuelta a este lado del Atlántico.

El cantante ha abandonado México. Gtres

Por qué Andorra y no España

La decisión de fijar su residencia en el Principado de Andorra se remonta al violento episodio vivido en agosto de 2023 cuando un grupo de diez hombres armados irrumpió en su domicilio situado en una urbanización exclusiva en Ciudad de México.

Durante el asalto, Bosé y sus dos hijos fueron encañonados y retenidos durante más de dos horas. Aunque en un primer momento el artista manifestó su intención de permanecer en el país azteca, el impacto emocional del suceso pesó decisivamente en la reevaluación de su entorno de vida.

Bosé ha preferido no instalarse directamente en España porque eso significaría estar bajo el escrutinio permanente de los medios y los fotógrafos.

En ese sentido, Andorra ofrece un blindaje mediático casi total ya que el país respeta profundamente la privacidad de los famosos y carece de la cultura de persecución periodística presente en España.

Además, el cantante buscaba un entorno seguro y con una oferta educativa internacional de primer nivel para sus hijos Tadeo y Diego.

Según la información a la que tuvo acceso EL ESPAÑOL hace unos meses, los adolescentes estudiarán en el Agora Andorra International School, situado en La Massana, el mismo centro al que acudieron las hijas de Carmen Cervera (83).

El colegio está a una distancia de unos 6 a 7 kilómetros de la nueva casa familiar y a un tiempo de viaje aproximado de 10 a 15 minutos dependiendo del tráfico. Diego y Tadeo comenzarán el nuevo curso en septiembre.

Aunque no residan en España van a estar lo suficientemente cerca para que puedan tener más contacto con sus hermanos, Ivo (14) y Telmo (14), que viven con su padre, Nacho Palau (54), en Chelva, Valencia.

Los cuatro niños mantienen una relación telefónica constante e intentan reunirse en España durante los periodos vacacionales estivales. Seguro ahora esos encuentros son más constantes.