La salud de Kiko Rivera (42 años) vuelve a convertirse en motivo de preocupación tras sumar un nuevo episodio a su convulso historial clínico. El DJ e hijo de Isabel Pantoja (69) ha vuelto a sufrir un ictus como él mismo ha comunicado en sus redes sociales desde el hospital donde se encuentra ingresado.
Es el segundo accidente cardiovascular que sufre -el primero fue en 2022- y esta vez, según cuenta, ha sido más grave que el anterior. "He vuelto a sufrir un ictus. Esta vez ha sido un poco más fuerte [...] Han quedado algunas pequeñas secuelas que, si Dios quiere, con el tiempo, la rehabilitación y mucho trabajo irán desapareciendo".
El hijo de la tonadillera achaca este nuevo revés a la presión mediática a la que ha estado sometido en los últimos meses. Desde que se separó en agosto de 2025 de Irene Rosales (35), madre de sus dos hijas, su nombre "ha estado presente cada día en televisiones, redes sociales y titulares".
"He intentado cuidar mi salud y seguir adelante, pero llega un momento que uno también necesita paz para vivir", expresa en el comunicado publicado en su cuenta de Instagram.
Una paz que parece se vio alterada en las últimas semanas tras la campaña de kikos de Grefusa que protagonizó su exmujer y que provocó el enfado monumental del DJ.
Última imagen pública de Kiko Rivera y su novia Lola García.
La vida le ha vuelto a dar una oportunidad y no piensa desaprovecharla, algo que ya ha dicho en anteriores ocasiones. Por desgracia, no es la primera vez que Kiko Rivera sufre un gran susto de salud.
Su primer ictus fue en octubre de 2022. El artista fue ingresado de urgencia en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla tras sufrir un accidente cerebrovascular que le dejó secuelas temporales, como parálisis facial y problemas de movilidad. Tras el susto, el propio DJ reconoció que le habían "dado una segunda oportunidad" para cambiar sus hábitos de vida.
Menos de un año más tarde, en julio de 2023, Kiko volvió a ingresar de urgencia. En esta ocasión, los médicos diagnosticaron una angina de pecho tras comprobar que "una parte de su corazón no funcionaba en condiciones". El sevillano tuvo que someterse a un cateterismo cardíaco del que logró recuperarse favorablemente.
Además, desde hace años sufre de diabetes, una enfermedad muy presente en los Pantoja, pues tanto su madre como el padre de Anabel -ya fallecido-, han padecido esta dolencia. "Estoy asimilándolo todavía. Estos son los números en ayunas", escribía Kiko preocupado tras enseñar su medidor de glucosa en sangre con niveles en ayunas por encima de 300 mg/dL . Lo normal es encontrarse por debajo de los 100 mg/dL.
"Toca cuidarse, chicos. Toca tomarse la vida de otra manera. Toca echarle huevos y, sobre todo, toca vivir", dijo entonces al hacer pública su enfermedad.
También son frecuentes en él los ataques de gota, una dolencia provocada por los altos niveles de ácido úrico que, en múltiples ocasiones, le han dejado postrado en cama e imposibilitado.
Salud mental
A lo largo de los años, Kiko Rivera ha hablado también públicamente en platós y redes sociales sobre la salud mental, la depresión y la adicción, desmitificando el estigma y compartiendo el impacto que estos problemas han tenido en su vida cotidiana.
En mayo de 2018, el DJ sorprendió cancelando sus conciertos y borrando todo el contenido de sus redes sociales tras publicar un comunicado: "Por causa de una depresión y con el fin de evitar cualquier daño adicional, he decidido retirarme de los escenarios. Espero poder reunir las fuerzas necesarias para volver; de momento, es imposible".
Durante su participación en el concurso GH Dúo, el hijo de Isabel Pantoja profundizó en los factores desencadenantes de aquel episodio depresivo. Explicó que la rápida bajada de peso tras ponerse una banda gástrica afectó a su salud mental. "La gota que colmó el vaso fue adelgazar tan rápido. Se me acumuló todo y sentía que me quería morir", reveló.
Kiko Rivera pinchando.
En una intervención posterior en televisión, Kiko conectó sus episodios depresivos con la pérdida de autoestima y sus adicciones del pasado: "Estoy triste, decepcionado y no soy feliz con lo que he conseguido. Me siento defraudado, un inútil. No tengo ganas de vestirme, raparme o perfilarme la barba. No me quiero. Me falta algo y no sé qué es".
La presión mediática y laboral tampoco han ayudado a su bienestar emocional. Kiko ha insistido en que el estrés acumulado y la falta de paz mental han sido detonantes directos de su deterioro físico.
"Ha llegado el momento de priorizar mi tranquilidad, mi familia y mi recuperación. No voy a seguir soportando situaciones que ponen en riesgo mi salud", ha afirmado en su último comunicado público.
De momento, Kiko Rivera ha suspendido todas sus actuaciones de verano.
