Melendi (47 años) se encuentra en pleno proceso de cambios vitales y, sobre todo, residenciales.
El músico asturiano ha vuelto a convertirse en el centro de la noticia tras la exclusiva adelantada por EL ESPAÑOL, que revela que ha vendido el chalet familiar en el que residía en Boadilla del Monte para trasladarse, en régimen de alquiler, a la blindada urbanización de La Finca, en Pozuelo de Alarcón.
La mudanza es, en realidad, algo temporal, ya que en estos momentos se está construyendo un impresionante chalet en el mismo municipio donde vivía antes -Boadilla-, más acorde a sus gustos y necesidades actuales. Una casa de estilo vanguardista que se encuentra ya, -tal y como ha podido saber este diario-, en la fase final de las obras.
Pero este movimiento no es el único que Melendi ha realizado a lo largo de su vida. El asturiano, siempre discreto en lo relativo a su vida personal, posee una amplia cartera de inversiones inmobiliarias.
Y es que, además de la vivienda que se está haciendo en la zona de Las Lomas, posee otro inmueble, destinado únicamente al descanso, en el que encuentra la tranquilidad que tanto valora.
Se trata de un auténtico oasis particular: una casa en plena naturaleza, próxima a un pantano, de la que ha hablado en contadísimas ocasiones.
Melendi, con Senén Morán, en su canal de Youtube.
El 'sustituto' de su Asturias natal
En una reciente charla con Senén Morán para su canal de YouTube, el asturiano confesó que, para él, el contacto con la tierra no es un capricho, sino una necesidad.
Aunque mantiene su residencia habitual en Madrid, el ritmo de la gran ciudad lo empuja a buscar el aislamiento, y su refugio en el monte se ha transformado en el espacio perfecto para desconectar y cargar las pilas.
La distancia y un ajetreado ritmo de viajes fueron los detonantes que llevaron a Melendi a buscar un plan B habitacional a las afueras de la capital.
El propio artista ha explicado con naturalidad el motivo por el que decidió adquirir esta propiedad, ubicada a tan solo 30 minutos de su residencia habitual ("estamos aquí a media hora").
La imposibilidad de desplazarse hasta Asturias tanto como le gustaría debido a sus giras hizo que buscara un rincón de descanso cerca de su domicilio habitual.
Melendi, con su pareja, Julia Nakamatsu.
"Tiro al monte"
"Yo tiro al monte que flipas", arrancaba diciendo. "Compramos aquí una casa en el monte y vamos para allá porque el pueblo (su pueblo natal, en Asturias) queda muy lejos para ir el fin de semana y estoy todo el día viajando".
A día de hoy, lo que empezó siendo una alternativa para los días de descanso se ha convertido en una rutina casi fija en su agenda semanal.
El asturiano ya no se conforma con escapadas breves de sábado y domingo. Procura ir todo el tiempo posible.
"Yo tengo una casa en el monte. Estoy toda la semana tres, cuatro días en el monte", detallaba con orgullo sobre el tiempo que invierte en desconectar en este enclave natural.
Melendi, en una imagen de 2025.
Libros, perros, y un "huertín"
El día a día de Melendi, tal y como él mismo ha revelado, se acerca más a una vida mística y de campo. En su casa de campo, sus rutinas se centran en encontrar la calma interior.
"Llegué por la noche, voy con un libro... me meto al pantano, estoy tranquilo", relataba sobre la desconexión que experimenta nada más pisar la propiedad.
Entre sus actividades predilectas destacan la práctica de deportes de agua, como el wakeboard: "Cojo un barco y una tabla, y mira cómo salto. Es como snow, pero en el agua", puntualiza.
Melendi muestra una imagen de su smartphone practicando deportes acuáticos.
En invierno, le gusta leer junto al calor de la chimenea, y disfrutar de la compañía de sus perros.
Además, el cantante ha sacado su faceta más agrícola y se ocupa personalmente de cultivar verduras, hortalizas y vegetales: ha montado un pequeño huerto ("un huertín") del que está muy pendiente.
Melendi, con Senén Morán, en el interior del chalet en el que ha residido hasta hace poco en Boadilla del Monte (Madrid).
"Vivo el presente"
Este estilo de vida semicampestre convive con la arrolladora energía del cantante, quien no necesita pasar demasiadas horas en la cama para rendir al máximo en su día a día en la naturaleza.
"Duermo poco. Duermo cinco horas y media al día. Con seis horas dormidas estoy que te cagas", admitía en su charla con el youtuber asturiano.
Al final de la jornada, sus mayores prioridades son su familia y su trabajo. Pero sin agobios: "Vivo el presente". Un presente que, a tenor de sus palabras, hoy huele a leña y a tierra mojada.
