Fue el pasado 17 de marzo cuando el nombre del respetado actor Emilio Gutiérrez Caba (83 años) saltó a las páginas del papel couché por una cuestión que nada tiene que ver con su dilatada trayectoria profesional. Una demanda de desahucio lo ha colocado en primera línea.
Nunca ha sido amigo Gutiérrez Caba de las polémicas ni le gusta ver su intimidad, su vida privada, esa que siempre ha procurado preservar más allá de su proyección pública como actor, expuesta en la prensa. Entiende que no se lo merece, no es su estilo ni su forma de proceder.
No obstante, su situación actual la ha propiciado una expareja suya, de nombre Mónica Medina del Palacio. Su historia de amor, ya prescrita, cuenta esta mujer, duró 10 años y, en medio de ese enamoramiento, Emilio adquirió una casa en una de las zonas más acomodadas de Madrid.
Ella tenía 30 años; él, 50. La dupla se las prometía feliz. No obstante, ese amor terminó por disolverse. Él se fue de su casa en propiedad, y, siempre según la versión de Mónica, le dijo, "de palabra", que se podía quedar a vivir allí. Que la viera y sintiera como su casa.
Emilio junto a Mónica, cuando estaban en relaciones.
Eso sí, nunca se formalizó a golpe de escritura ni de compra. Todo este tiempo, el dueño legal y legítimo del inmueble ha sido Gutiérrez Caba. Ella, en estos 10 años, no ha pagado ninguna suerte de alquiler. Hasta hace dos años, cuando la abogada del actor planteó el desahucio.
Quería Emilio recuperar su bien. EL ESPAÑOL ha podido conocer que el actor de Gran Reserva, que según Look confía en la justicia y no va a hacer ninguna declaración pública, ha querido llevar este tema con discreción y en la privacidad. Pero Mónica lo ha elevado a público.
Dice que todo esto lo está haciendo Emilio porque necesita liquidez, que le parece muy triste que la palabra del actor, esa en la que ella creía firmemente, hoy no valga nada, y quiere echarla de una casa que ha hecho suya. Este periódico ha hablado con una mujer que conoce al actor.
Que sabe bien los entresijos de esta historia. "Emilio se ha portado y se está portando muy bien", se asevera. "Bastante consideración ha tenido en este tiempo", se apostilla. Considera este informante que Gutiérrez Caba "no debe justificar el porqué de nada; es su casa y punto".
La relación entre Emilio Gutiérrez Caba y Mónica se prolongó alrededor de diez años, marcada por etapas de gran complicidad y por una ruptura que, según su testimonio, coincidió con una crisis personal del intérprete.
En el momento álgido de aquel romance, el actor compró el apartamento de Madrid y la instaló allí. Mónica sostiene que él insistió en que la vivienda era "para ella", que no quería que se preocupase por el futuro y que podía hacer todas las reformas que considerase oportunas.
Emilio Gutiérrez Caba, en un photocall en 2023.
Ella aportó -dice- el 10% del precio de compra y tomó la casa. Mónica siguió residiendo allí y asegura que la relación con Emilio se mantuvo cordial: "A pesar de haber roto, venía a comer muchas veces aquí", ha explicado en Y ahora Sonsoles.
Así, continuaron viéndose con normalidad e incluso compartiendo sobremesas en el mismo salón que hoy está en disputa. Mónica afirma que, durante estas dos décadas, ha invertido en la vivienda unos 80.000 euros entre reformas interiores y mejoras en el edificio.
Dentro de la casa, acometió cambios en "parte del suelo" y otras pequeñas obras de actualización. En la comunidad, impulsó la renovación de la maquinaria del ascensor, que "hacía mucho ruido", y se involucró en distintos arreglos de zonas comunes.
Asegura disponer de extractos bancarios y facturas con los que podría demostrar que esos gastos fueron asumidos de su bolsillo y que han contribuido a revalorizar el inmueble.
Cuando se compró, el apartamento rondaba los 270.000-300.000 euros; hoy, según su cálculo, el valor de mercado supera los 500.000, en buena parte -insiste- por las mejoras acometidas en estos años.
Por eso la postura de Medina del Palacio es clara: "Quiero pagar lo que él pagó en su día, pero no puedo hacer frente a lo que vale hoy, que se ha revalorizado gracias a lo que yo he invertido".
No se niega a comprar la vivienda, pero considera imposible asumir el precio actual que marcaría una operación en el mercado madrileño.
La carta que lo cambió todo
Emilio Gutiérrez Caba, atendiendo a la prensa.
El punto de inflexión llegó hace unos años. Mónica relata que, de forma inesperada, recibió una carta procedente del despacho de la abogada de Emilio en la que se le instaba a abandonar el domicilio. El contenido del escrito le provocó sorpresa y dolor a partes iguales.
Hasta ese momento, sostiene, la relación había sido cordial. "El peor momento llegó cuando me mandó la carta hace unos años", ha dicho en una de sus últimas entrevistas. A partir de ahí, afirma que intentó contactar con el actor por todos los medios: llamadas, mensajes, intentos de cita.
Ninguno obtuvo respuesta. Según Mónica, la frialdad con la que se gestionó aquel primer requerimiento es una de las cosas que más le ha herido: "Es una persona fría, me lo demostró con la primera carta que me llegó de su abogado", ha declarado.
El pasado lunes, la situación subió un peldaño: Mónica recogió en el juzgado la demanda de desahucio. A partir de ahora, será un juez quien decida si debe abandonar el inmueble o si, como ella reclama, puede adquirirlo en condiciones que considera justas.
Mientras tanto, describe su vida como una "pesadilla" marcada por la angustia y la incertidumbre: "Está desesperada", trasladan sus allegados. La otra parte de la historia apenas se ha dejado oír.
Los medios que han intentado recabar la versión de Emilio Gutiérrez Caba se han topado, en su mayoría, con un muro de silencio. El actor ha sido "muy educado", cuentan algunos periodistas, pero se ha limitado a señalar que "no quiere saber nada de Mónica ni del tema".
El asunto está "en manos de sus abogados". La cuestión de fondo –si la expareja tiene derecho a seguir en la casa, a comprarla en determinadas condiciones o a ser compensada por las mejoras realizadas- será analizada a la luz de los contratos, los registros y las pruebas.
Mientras llega la vista, Mónica trata de ganar tiempo y visibilidad, confiando en que la presión mediática pueda propiciar una negociación de última hora. "Ella quiere llegar a un acuerdo amistoso, pero él no le coge el teléfono", se ha informado en Telecinco.
Quién es Mónica Medina del Palacio
Mónica Medina del Palacio.
Mónica tenía solo 14 años cuando vio por primera vez a Emilio Gutiérrez Caba, entonces convertido en uno de los grandes galanes del cine y el teatro españoles.
Aquel encuentro, como figurante en una película en la que él participaba, fue para ella el cumplimiento del sueño adolescente de conocer a su ídolo.
Alta, elegante y con aspiraciones en el modelaje y la actuación, aquella experiencia se le quedó grabada y alimentó durante años una idealización que no imaginaba que acabaría materializándose. El destino volvió a cruzarlos cuando ella tenía 30 años.
Para entonces, Mónica había dejado atrás sus primeros pasos artísticos, se había licenciado en Psicología y trabajaba en una importante agencia de publicidad.
Ese nuevo encuentro derivó en una relación sentimental seria: el actor se enamoró de ella y ella de él, iniciando una historia de amor.
Dos décadas después, el relato ha virado hacia el conflicto. Según reza su LinkedIn, Mónica hoy es profesora de inglés en la empresa OMRON, en Arturo Soria, donde trabaja desde 2017.
