A.V.
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Tamara Gorro (39 años) ha hablado en varias ocasiones de su infancia, marcada por episodios muy duros y traumáticos. Algunos tan dolorosos como la muerte de su padre, quien perdió la vida cuando ella tenía apenas 8 años.

A esa temprana edad, la colaboradora de Y ahora Sonsoles, que actualmente mantiene un romance con Cayetano Rivera Ordóñez (49), vivió un episodio que la ha marcado de por vida: fue víctima de un secuestro a manos de un familiar.

Los hechos sucedieron un día que apareció ante ella un hombre cuya identidad nunca ha desvelado. Este se la llevó, encerrándola en una habitación.

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"Chillaba y gritaba"

Este traumático episodio de su infancia fue relatado por ella misma en mayo de 2022, como parte de las revelaciones en su libro, titulado Cuando el corazón llora.

En él narra que su padre tenía problemas de adicciones. Tras el nacimiento de Tamara, su progenitor intentó desintoxicarse, pero sus intentos por salir del proceso solo duraron hasta que ella contaba con tres meses de edad, cuando volvió a recaer. Esto provocó la separación definitiva de sus padres.

Tras la muerte de su padre, parte de su entorno paterno intentó llevársela y alejarla de su madre. Algo que ella describe como una privación total de su libertad.

Durante dos días la confinaron en una habitación. "Al segundo día de estar con ellos, la misma persona que acompañaba a mi padre al barrio de mis yayos me encerró en una habitación en la que solo había un cuadro de mi padre enorme y una cama", ha relatado la segoviana.

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Alimentada con agua, pan y caldo

Durante aquellas 48 horas de angustia se alimentó únicamente con agua, pan y caldo. Se quedó allí "abandonada" sin poder salir.

La estrenista de MyHyV se ha sincerado sobre lo que llegó a sentir en esos momentos. A pesar de su corta edad, fue plenamente consciente del desconsuelo: "Chillaba, gritaba. Solo quería dormir, olvidar, desaparecer".

Durante dos días, nadie respondía a sus gritos hasta que escuchó a "tres señores de uniforme verde" que la sacaron de aquella habitación.

Y es que su madre había denunciado su ausencia ante la Guardia Civil, por lo que finalmente acudieron en su rescate.

Gracias a la intervención de los agentes pudo regresar a su hogar con su madre y con sus abuelos, a los que cariñosamente llamaba ‘yayos’ y a los que siempre ha considerado como sus segundos padres, ya que fueron ellos quienes la criaron desde niña.

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Abusos sexuales

El secuestro de Tamara Gorro es solo uno de los difíciles contratiempos a los que ha tenido que hacer frente. Otro revés al que tuvo que enfrentarse también tuvo lugar durante su infancia, alrededor de los 9 años.

La colaboradora de televisión ha confesado que fue víctima de abusos sexuales durante un campamento. El abusador era el dueño o responsable del campamento.

Un adulto "amable, al que todos conocían", que la llevó a "pasear al perro" y, una vez que se adentraron en una zona de campo, la besó, la tocó e intentó tumbarla en el suelo.

Por suerte, ella logró huir dándole un empujón y un rodillazo antes de echar a correr. La creadora de contenido ha explicado que "no hubo penetración, pero hubo abuso", y ha hecho hincapié en que un suceso como ese es un acto de violencia sexual que debe ser denunciado ante las autoridades.

Durante años bloqueó mentalmente lo ocurrido. Llegó a pensar que aquel episodio "no me había afectado". Pero al recibir sesiones de terapia comprendió que ese abuso estaba detrás de algunos de sus problemas: su depresión, su ansiedad, o su relación con el cuerpo y con el sexo.

Ahora es capaz de calificar ese episodio como algo "muy traumático" y "terrorífico". Un "terrible episodio" que la marcó de por vida.

Tamara Gorro ha explicado que contar las experiencias vividas forma parte de su proceso de sanación. Asimismo, ha subrayado que visibilizar estos temas puede ayudar a otras víctimas a sentirse menos solas y a pedir ayuda profesional.