Fue a finales de enero cuando se dio a conocer que Isabel Sartorius y Zorraquín (61 años) hace vida en un centro de salud mental, aquejada de un "síndrome de difícil diagnóstico". Está la aristócrata bien rodeada de buenos amigos y, sobre todo, de una discreta familia.
Todos se van turnando para que ella no esté sola. A su lado, están su única hija, Mencía Fitz-James; sus hermanos, Luis y Cecilia, y una mujer que se ha convertido en su timón, Nora de Liechtenstein (75), la viuda de su padre, Vicente Sartorius y Cabeza de Vaca, marqués de Mariño.
La Princesa es una de las personas más cercanas a Isabel. De hecho, cuando la que fue pareja sentimental de César Alierta sale del centro -está ingresada en un régimen abierto y recibe un tratamiento intermitente- pasa mucho tiempo en la casa de su madrastra.
Todos están preocupados y ocupados por Isabel. Incluida una persona que, hasta ahora, se había mantenido en un discreto segundo plano: Teresa Sartorius Liechtenstein, la hermanastra de Isabel e hija de Nora y de Vicente Sartorius. Ella es chef y está lejos del calor de los focos.
María Teresa es amante del campo y siempre fue poco amiga de la fama y los focos, salvo que esa proyección tenga como objetivo hablar de sus proyectos culinarios y aquellos que están centrados en la sostenibilidad.
Teresa es fruto del matrimonio entre la princesa Nora y Vicente Sartorius y Cabeza de Vaca. Por parte de padre es, pues, hermanastra de Isabel, Cecilia y Luis Sartorius, nacidos del primer matrimonio de Vicente con Isabel Zorraquín, unión que se rompió en 1973.
La boda de Vicente Sartorius con Nora de Liechtenstein se celebró el 11 de junio de 1988, uniendo la aristocracia española con una de las casas reinantes más discretas de Europa.
La relación de Teresa con su hermana Isabel es especialmente cercana y se define más como la de dos amigas que como la de simples hermanastras. Se subraya a EL ESPAÑOL que Teresa está "muy pendiente" de Isabel y que ambas siempre se han apoyado en sus trances difíciles.
Ese vínculo ha contribuido a que la familia Sartorius se mantenga como un núcleo muy unido pese a los cambios y vaivenes que han rodeado a Isabel a lo largo de los años.
Nora junto a su hija, Teresa, en una fotografía tomada en 2016, en Madrid.
En julio de 2002 la familia vivió uno de sus episodios más duros con la muerte de Vicente Sartorius en Ibiza, víctima de una parada cardiaca cuando se encontraba de vacaciones en su casa de Marina de Botafoc.
Dos años antes había sufrido una hemiplejía que le dejó muy mermado físicamente, de modo que su salud ya estaba resentida cuando acudió a misa aquel día en el que empezó a encontrarse mal.
Teresa era entonces una adolescente, y la pérdida de su padre marcó profundamente su vida y la de sus hermanos. La figura de la princesa Nora se convirtió en el gran apoyo de su hija.
Madre e hija se mantuvieron muy unidas y, aún hoy, siguen compartiendo una relación estrechísima. A veces, Teresa pasa temporadas en el piso madrileño de su madre, situado en una de las zonas más elitistas de Chamberí, y no es raro verlas acudir juntas a misa.
Formación cosmopolita
Aunque su vida profesional está anclada en el campo extremeño, Teresa se ha formado en contextos muy urbanos y cosmopolitas.
Pasó por Boston para estudiar comunicación y relaciones públicas y vivió tres años en Nueva York, donde trabajó en el ámbito de la cosmética antes de replantearse su rumbo.
De aquella etapa conserva una visión internacional de la comunicación y del marketing que luego ha aplicado a sus proyectos gastronómicos y de bienestar. Su verdadera pasión, sin embargo, estaba en la cocina.
Nora junto a Isabel Sartorius.
Animada por su madre, decidió regresar a Madrid para estudiar en Le Cordon Bleu, una de las escuelas culinarias más prestigiosas del mundo, y completar su formación como health coach especializada en alimentación saludable.
Vivencia Dehesa y Wellness Weekends
El gran giro de su vida se produce cuando Teresa vuelve a la finca familiar de Valdepajares del Tajo, en la provincia de Cáceres, una propiedad de unas 256 hectáreas de dehesa.
Ese lugar, lleno de recuerdos de infancia, se convierte en el centro de su proyecto Vivencia Dehesa, su 'segunda casa' y también el laboratorio donde aplica sus ideas sobre bienestar, nutrición y naturaleza.
Allí pone en marcha The Wellness Weekends, retiros de fin de semana que combinan tres pilares: yoga y meditación, deporte al aire libre y alimentación saludable elaborada por ella misma.
La sostenibilidad es otro de los pilares de su trabajo, un valor heredado de la princesa Nora, pionera en la gestión ecológica de la dehesa extremeña.
La finca familiar ha recibido premios por su modelo de manejo respetuoso con el medio ambiente, y Teresa integra esa mirada ecológica en cada producto y cada experiencia que ofrece.
De algún modo, su empresa continúa el proyecto ambiental iniciado por su madre. Pese a su origen aristocrático y a su creciente presencia como empresaria, Teresa mantiene un perfil personal muy discreto. En el plano del amor, nada se sabe.
Teresa, hermanastra de Isabel, en una fotografía de archivo.
En 2022, en una de sus escasas entrevistas, deslizó: "No hay ningún novio a la vista, pero me encantaría formar una familia".
Vive a caballo entre Madrid y la finca de Valdepajares del Tajo, y reserva para la intimidad cualquier cuestión relativa a su vida sentimental, de la que no ha trascendido prácticamente nada.
En alguna ocasión ha comentado que le gustaría formar una familia y que, si se casara, le haría especial ilusión que su hermano Luis fuese su padrino de boda, prueba de la estrecha relación que mantiene con él.
La familia Sartorius continúa reuniéndose todos los veranos en Asturias, una tradición que refuerza los lazos entre hermanos y primos y que recuerda el valor que dan a la vida en común.
Isabel, Cecilia, Luis y Teresa se apoyan mutuamente en sus proyectos y siguen encontrando en su madre Nora una referencia moral y afectiva.
Para Teresa, esa red familiar, unida a la fe que comparte con su madre, ha sido fundamental para afrontar tanto la temprana muerte de su padre como las incertidumbres de emprender.
