Samantha Vallejo-Nágera (56 años) ha comenzado el año 2026 llena de nuevos proyectos. El pasado mes de enero salió a la luz su salida de MasterChef después de 13 años como miembro del jurado.
"Tendrá nuevas iniciativas en el audiovisual y proyectos relacionados con gastronomía y lifestyle, además de seguir con sus negocios de hostelería", explicaba entonces RTVE en un comunicado.
En efecto, sigue al frente de sus negocios, Samantha Catering y Casa Taberna. Y tiene ante sí otro suculento proyecto entre manos: Decomasters, un talent de decoración e interiorismo producido por Shine Iberia en el que se estrena como concursante y donde compite en tándem con su hermano, Nicolás Vallejo-Nágera (53).
Esta nueva labor la compagina, como lleva décadas haciendo, con su ajetreada vida familiar. Casada con Pedro Aznar Escudero, la chef y empresaria es madre de cuatro hijos: Cloe, Pedro, Patrick (conocido como Roscón) y Diego. Todos ellos viven en un amplio y luminoso piso en uno de los barrios más castizos y exclusivos de Madrid, Chamberí.
Un refugio colorido
Instalada en uno de los barrios más codiciados de Madrid, la casa de Samantha Vallejo-Nágera resume a la perfección su estilo de vida: una mezcla de tradición y modernidad, sofisticación sin pretensiones y un marcado espíritu festivo.
Y es que su casa no es, ni mucho menos, una vivienda de catálogo, sino un hogar vivido, ruidoso y lleno de gente, donde abunda la luz, el espacio y el color. Y donde siempre hay algo en el fuego y una mesa lista para improvisar una comida.
Un refugio colorido que demuestra que, para la cocinera, el verdadero lujo no está solo en el código postal, sino en la capacidad de convertir una casa en el epicentro de la vida familiar.
"Mi casa es maravillosa, es muy muy luminosa, toda blanca y llena de detalles de colores", confesó a la revista AD en 2017.
La propiedad se encuentra en Chamberí, uno de los más exclusivos de la ciudad, donde la superficie cuesta unos 9.000 euros el metro cuadrado. También está muy cerca de la frontera con Cuatro Caminos.
Salón luminoso y colorista
El salón es el corazón de la vivienda y también el mejor reflejo de la personalidad de Samantha Vallejo-Nágera.
Tonos vivos en paredes, textiles y cuadros rompen con cualquier atisbo de sobriedad, mientras que las estanterías combinan libros de cocina, vajillas especiales y piezas de artesanía seleccionadas a lo largo de los años.
Nada parece estar puesto al azar: los cojines estampados, las alfombras con dibujo y las lámparas de diseño aportan textura y calidez, creando un ambiente que invita a sentarse, charlar y alargar sobremesas.
El resultado es un espacio acogedor que recuerda más a una casa de campo en el corazón de la ciudad que a un piso convencional de Madrid.
Samantha Vallejo-Nágera reconoce que su "habitación" favorita de su casa es la cocina.
La cocina, el rincón 'estrella'
Como no podía ser de otra manera, la cocina es uno de los grandes orgullos de la casa. Amplia, luminosa y pensada para cocinar "en familia y con amigos", integra una gran mesa donde se mezclan reunión, deberes de los hijos y pruebas culinarias.
Frentes de color en tonalidades turquesa, menaje a la vista y una encimera despejada pero vivida subrayan la idea de cocina real y en uso, lejos del mero decorado.
Aquí se prueban recetas, se graban contenidos para redes sociales, se improvisan desayunos multitudinarios y se celebran cumpleaños. Es el escenario natural del día a día de una familia numerosa.
Samantha Vallejo-Nágera, en la cocina de su domicilio, en Madrid.
"Mi habitación favorita es la cocina", confesó la chef en la citada revista de decoración. "Es alargada, con una isla central. Estuve una semana sin dormir de la emoción cuando la terminaron y ahora la estoy disfrutando cada día".
"Es una de las partes más importantes de la casa, de hecho la puerta del salón no la utilizamos, entramos siempre por la cocina", ha detallado. La firma responsable del diseño de esta estancia es Deulonder. Samantha está "fascinada" con su cocina.
En ella lo tiene todo a mano: "Tiene unos fuegos maravillosos, unos electrodomésticos buenísimos, campanas empotradas, está llena de cacharros y electrodomésticos, muy práctica, muy grande y muy amplia". Qué más se puede pedir.
El comedor de Samantha Vallejo-Nágera, en una imagen de sus redes sociales.
Un comedor amplio y acogedor
Del mismo modo que la cocina es un espacio abierto que se presta a la convivencia, el comedor se presenta como una zona versátil, diseñada por y para el disfrute de la vida cotidiana.
El eje central del comedor es "un cuadro maravilloso de un pintor americano que se llama Ulrich que es una lechuga cortada a lo largo que corona el comedor y que me lleva acompañando muchos años".
Dicho cuadro es un regalo del decorador Paco Muñoz, segundo marido de su madre, la interiorista francesa Sabine Déroulède.
Curiosamente, dicha obra pictórica fue, durante mucho tiempo, un objeto de deseo para ella: "Desde pequeña me gustaba ese cuadro y tenerlo en casa para mí es un honor", destacó en la citada revista.
Dormitorio con personalidad
Los dormitorios siguen la misma línea desenfadada de la casa: nada de blancos impolutos, sino papeles pintados, cabeceros tapizados, fotografías familiares y detalles que apuntan a la importancia que Samantha da a la memoria y al sentido del humor.
La habitación principal combina piezas heredadas con otras más actuales, mientras que las estancias de los hijos exhiben murales, pósteres y objetos que reflejan la personalidad de cada uno, sin renunciar a una base funcional pensada para el estudio y el descanso.
El piso de Samantha Vallejo-Nágera está ubicado en el barrio madrileño de Chamberí.
Recuerdos personales
Una de las señas de identidad de la casa es la cantidad de recuerdos personales que atesoran sus paredes. Desde fotografías de familia a dibujos infantiles a "hallazgos" adquiridos de sus viajes.
Así, la vivienda alberga desde alfombras étnicas y telas de colores traídas de Perú a vajillas tradicionales. "Una de mis obsesiones es comprar platos y colgarlos en las paredes", dice.
Samantha no tiene reparos en reconocer que es un poco "compradora compulsiva", cuando viaja a otros países. "Compro muchas cosas". Entre sus artículos fetiche, todo aquello que está confeccionado a mano: "bolsas, telas, pompones, gorros, sombreros, boles de colores".
La casa de Samantha Vallejo-Nágera está decorada con un estilo muy personal.
Del mismo modo que la restauradora pone cuidado en la decoración, otros aspectos están igual de cuidados. Es lo que sucede con los aromas. Apasionada de los perfumes, la empresaria hostelera se declara "fan total" de las fragancias para el hogar de Zara Home.
Periódicamente cambia los ambientadores de su hogar, en función de la estación del año... o de su estado de ánimo. Así, su piso no solo es una explosión de color: también lo es de experiencias olfativas.
