Publicada

Dos décadas después de que su historia de amor con la infanta Cristina (60 años) llenara portadas, Iñaki Urdangarin (58) mira atrás con gratitud y cierta melancolía.

En su nuevo libro, que verá la luz este jueves 12 de febrero, el exduque de Palma se sincera sobre la mujer con la que compartió familia, proyectos y sueños, y hoy sigue siendo -admite- "una parte importante de su vida".

En Todo lo vivido -título de sus memorias- el que fuera cuñado de Felipe VI (58) recuerda cómo fue su primer encuentro con la hermana del Rey. Su primera cita, cabe recordar, fue en el cine.

Según las crónicas de la época, tras conocerse en una fiesta posterior a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, la Infanta organizó ese primer plan con el entonces deportista. Alexia de Grecia (60) y Carlos Morales fueron sus acompañantes. Los cuatro continuaron después la velada tomando algo.

"Si tuviera que elegir una impresión por encima de todas en aquella primera cita es que Cristina me pareció una persona muy bondadosa. Cercana. Alguien que, a pesar del entorno en el que vivía, buscaba tener una vida lo más normal posible. Eso se notaba en cómo hablaba de sus amigos, en la naturalidad con la que se desenvolvía, en la consideración que desprendían todas sus observaciones", cuenta Urdangarin en su libro.

Boda infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Getty Images

"Me pareció una mujer muy interesante. Culta, inteligente. Con auténtica elegancia interior", explica.

Esa primera impresión marcó el inicio de una historia que, durante años, fue un proyecto de vida común. "Sé que, diga lo que diga, se pondrá en tela de juicio lo que yo sentía por mi esposa. Pero nosotros sabemos lo que fuimos. Y fuimos todo", reivindica el exjugador de balonmano.

"Fuimos pareja, fuimos familia, fuimos equipo, fuimos compañeros. Y aunque ya no estemos juntos, Cristina sigue siendo muchas cosas para mí: es la madre de nuestros cuatro maravillosos hijos, es una parte importantísima de mi vida, es alguien a quien quiero, admiro y respeto".

Iñaki Urdangarin no olvida que cuando todo se torció ella siempre se mantuvo a su lado. "Cuando las cosas se pusieron muy feas, yo me sentí abandonado; sí que conté con el cariño y el apoyo emocional que algunos miembros intentaron darme en la medida de sus posibilidades, entre ellas, doña Sofía y doña Elena (obviamente el apoyo incondicional de Cristina siempre lo tuve), pero… en fin".

Cuando estalló el Caso Nóos, la Infanta se mantuvo firme al lado de su marido. Siempre creyó en su inocencia y siempre le defendió. Jamás quiso escuchar a aquellos que aconsejaron al matrimonio divorciarse, por el bien de ellos mismos y de la Corona. Ni siquiera a su propio hermano.

Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina junto a su hijos.

El entonces príncipe Felipe, a través de una llamada telefónica, instó a Iñaki a renunciar a su vida en común con la Infanta: "En el aeropuerto sonó mi móvil. Era el príncipe Felipe, hoy rey de España. Mi cuñado. Mi amigo. O eso había creído yo", comienza explicando Urdangarin sobre este capítulo doloroso de su vida.

"Iñaki, por favor, considera la situación. Es lo mejor para todos. Creo que te vas a defender mejor solo. La Casa no puede hacer nada por ti ahora. Es mejor que te apartes. Piensa que en ciertos círculos no te beneficia estar relacionado con la Corona. Y, por otro lado, hay que proteger a la institución", dijo Felipe VI.

Finalmente, el ex duque de Palma fue condenado a cinco años y diez meses de prisión por malversación, prevaricación, fraude a la administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias.

Cumplió su condena y tras su liberación, Urdangarin nunca más volvió a ser él mismo: "El nuevo Iñaki, el que había evolucionado dentro de la prisión, no tenía un lugar bien definido esperándole fuera. Sí que tenía a mis seres queridos esperándome, por supuesto. Pero ellos, como es lógico, se habían acostumbrado a vivir sus vidas sin mí. Y, además, yo era ahora otra persona. Yo había cambiado. Y me costaba vislumbrar cómo ese nuevo Iñaki podría volver a encajar en su antigua vida".

Iñaki Urdangarin en el campo del Barcelona. Cedida por la marca

La relación con su mujer y madre de sus cuatro hijos -Juan, Miguel, Pablo e Irene- se deterioró. Se había transformado, casi sin darse cuenta, en una amistad. Nada quedaba de ellos como pareja.

"Cerrar una etapa con Cristina y comenzar otra con Ainhoa fue, inevitablemente, uno de los episodios que más controversia generó en nuestras vidas. Lo entiendo. Entiendo las miradas externas, los juicios rápidos, las opiniones construidas desde fuera. Y entiendo también -porque lo vivieron en primera persona- el dolor y la exposición que ellas mismas tuvieron que soportar".

Urdangarin firma así un testimonio en el que mezcla gratitud, autocrítica y nostalgia al hablar de la infanta Cristina. Cierra una etapa con la que pretende ordenar su pasado, explicar sus decisiones y reconocer el lugar que la Infanta ocupa todavía en su vida.