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Quedan 48 horas para que vea la luz el libro de memorias de Iñaki Urdangarin (58 años), Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes. En esa obra, el de Vitoria hace un repaso por las luces y sombras de su vida. Todo ello, al tiempo que promociona su nueva ocupación laboral.

Esto es, la empresa que ha creado junto a tres socios, Bevolutive, que se dedica al coaching y al acompañamiento personal y profesional. Ofrece servicios en tres grandes áreas: coaching deportivo, coaching empresarial y coaching personal. Iñaki está feliz con esta nueva etapa.

EL ESPAÑOL ha podido confirmar que la empresa ya tiene sede, y no está en Vitoria, donde el que fue marido de la infanta Cristina (60) reside junto a su actual pareja, Ainhoa Armentia, y muy cerca de la casa de su madre, Claire Liebaert (90). La sede está en Barcelona.

Según los datos que controla este periódico, Urdangarin hace vida entre semana en la Ciudad Condal. Dicho de otro modo, de lunes a viernes Iñaki está instalado a alrededor de 500 kilómetros de distancia de su residencia habitual.

Iñaki Urdangarin, en una fotografía de archivo. Gtres

Su día a día, pues, está anclado en la capital catalana. La apertura de la oficina de Bevolutive en pleno Eixample, en la calle Valencia, ha sido el detonante de este cambio: el proyecto, nacido el verano pasado, se ha convertido en su principal vía de reinvención profesional.

En Cataluña, Iñaki no sólo trabaja, sino que teje una nueva rutina: reuniones, comidas en locales cercanos a su antigua residencia y presencia constante en la ciudad, donde siempre ha tenido vínculos familiares y emocionales fuertes.

Este cambio en su vida laboral conlleva, además, que el exduque se rodee de otro entorno y compañeros de trabajo. En los últimos días, el exbalonmanista ha sido inmortalizado con una mujer, paseando por las calles de Barcelona. Se llama Núria Sala, y es su compañera de trabajo.

La nueva 'mejor amiga' de Iñaki pasa mucho tiempo con él y comparten confidencias. "Son grandes compañeros y comparten mucho tiempo", informa quien lo sabe.

Níuria Sala, en una imagen extraída de su LinkedIn.

Sala es directora estratégica y consultora de marketing. Es una profesional con una trayectoria sólida, acostumbrada a liderar grandes proyectos para empresas.

"Ha liderado grandes proyectos para empresas e instituciones. Tras años creando marcas y campañas de impacto, hoy acompaña a personas y organizaciones en procesos de transformación, impacto y legado", se puede leer desde la web.

Junto a ella, Iñaki Saltor y el exjugador de baloncesto Ferran Martínez completan un núcleo duro que ha empezado a sumar casos de éxito, como el del medallista Thierno Boubacar, que ha confiado en Bevolutive para seguir escalando en su carrera.

En paralelo a este aterrizaje profesional, Urdangarin afronta también un momento clave en el plano personal: la inminente publicación de sus memorias. Sin embargo, quienes le rodean insisten en que su foco inmediato no está en los platós, sino en consolidar la empresa.

En otro orden de cosas, esta nueva vida en Barcelona tiene un coste evidente: la distancia física con su pareja, Ainhoa Armentia, que sigue residiendo en Vitoria, donde mantiene su trabajo y la vida con sus dos hijos.

Las crónicas coinciden en que esa separación geográfica -con semanas en las que él está prácticamente de lunes a jueves en la Ciudad Condal- estaría pasando factura a la relación, que atravesaría su primera gran crisis.

Mientras Urdangarin expresa su deseo de volver a vivir en Barcelona, ciudad en la que ha desarrollado buena parte de su vida adulta, Armentia no puede desplazarse con la misma frecuencia, lo que hace que sus vidas "transcurran cada vez más por separado".

Iñaki Urdangarin, en una fotografía captada en Irún, en 2023. Gtres

EL ESPAÑOL ha contactado con tres fuentes próximas a Armentia y se desmiente toda crisis. La pareja vive su historia de amor con la misma discreción del primer día y nada se ha erosionado entre ellos. "Que Iñaki viaje a Barcelona no significa nada. Ya contaban con ello".

También se ha comentado en prensa, en estos pasados días de intensa promoción del libro de Iñaki, las escuetas y poco románticas manifestaciones que el exdeportista hace de Armentia a nivel público.

"Fue aire fresco, una situación muy distinta a la que vivía anteriormente. "Es una parte esencial de mi presente, ojalá de mi futuro y de mi felicidad actual", "Compartimos todo, hablamos muchísimo y disfrutamos de una vida sencilla", ha subrayado en distintos espacios.

A este diario se explica que tiene que ver, sobre todo, con la forma de ser del propio Iñaki, nada dado a expresar abiertamente sus sentimientos. Es un hombre "muy medido" en esas cuestiones. También pesa en su decisión la protección que pretende brindar a Ainhoa.

La carta de Iñaki

Hace unos días, la revista ¡HOLA! publicó una carta manuscrita por Iñaki Urdangarin, donde el exduque subraya que ha llegado el momento de contar su propia versión de la historia tras años optando por el silencio, motivado -dice- por prudencia, respeto y también miedo.

Aclara que no escribe para justificarse ni para despertar compasión, sino para mirar de frente todo lo vivido, sin maquillar errores, con la intención de compartirlo con honestidad y cerrar etapas que han marcado profundamente su vida.

Iñaki Urdangarin, en una imagen de archivo. Gtres

"Escribo este libro porque necesito mirar de frente todo lo que he vivido: las cumbres, pero también los valles, compartirlo con honestidad y cerrar etapas", subraya.

El texto repasa su trayectoria desde una infancia que califica de sencilla y feliz hasta alcanzar "lo más alto del deporte profesional", con cinco Copas de Europa consecutivas junto a un equipo que sigue considerando su segunda familia.

Urdangarin subraya que el deporte ha sido el gran eje de su existencia y que, más allá de los títulos, le inculcó valores decisivos: la cultura del esfuerzo, la disciplina diaria y la humildad ante la derrota, tres pilares que identifica como claves en su carácter.

Aprendí que nada se consigue sin trabajo, que los grandes logros no se improvisan y que todo sacrificio, si tiene sentido, merece la pena". Iñaki Urdangarin incide en que esa mentalidad le ayudó a superar límites; también fue fundamental en los momentos más oscuros.

"Cuando parecía que todo se venía abajo. El deporte me formó para caer… y volver a levantarme", remacha.