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Nunca podrá olvidar Alessandro Lequio (65 años) el 19 de noviembre de 2025. Ese día, aciago sin ser aún consciente, amaneció para el conde como un día normal, cotidiano. Tenía que acudir a su colaboración en Mediaset y, a la hora de siempre, abandonó su casa en el norte de Madrid.

Ese 19, como hacía durante 30 años, Alessandro cumplió con su compromiso laboral, colaborando en esta ocasión en Vamos a ver. Lequio, con su habitual garra y punto ácido, comentó la actualidad del corazón una vez más. No obstante, algo rompió esa monotonía.

Al término de ese programa, Alessandro dejó su silla vacía: se lo reclamaba para una reunión. Se le informó que estaba despedido. Unicorn Content y la cadena tomaban esta determinación después de las acusaciones de maltrato que vertió contra él su exmujer, Antonia Dell'Atte (65).

Lequio, María Palacios y la pequeña Ginevra, en Pontevedra, en 2023. Gtres

"La primera patada que me dio Lequio, estando embarazada, fue a la vuelta de la luna de miel", es tan sólo una de las declaraciones, demoledoras, que aseveró la italiana en una nueva entrevista que lo cambió todo para siempre.

Realmente, Dell’Atte lleva ofreciendo su testimonio en distintos medios de comunicación desde finales de los noventa, calificando a Lequio de "maltratador". Por esto, el aristócrata interpuso contra ella una querella por calumnias en enero de 2004.

Según la jurista que trabajó el caso entonces, Dell'Atte aportó pruebas suficientes para demostrar que no mentía cuando acusaba a su exmarido de "maltratador". El auto, emitido por el juzgado número 35 de Madrid y datado en julio de 2004, se reenvió hace unos meses a la cadena, duplicado.

Pese a no tratarse de una sentencia condenatoria, la compañía se aferró a la figura del exceptio veritatis para consensuar con Unicorn Content, la productora, el despido de Lequio. Alessandro, ese mediodía del 19 de noviembre, salió de la cadena y no volvió.

Mucho ruido hubo en aquellos días, en los que se llegó a aseverar que Alessandro estaba preparando su defensa legal contra la cadena y la productora. Que estaba enfadado y disconforme por cómo se habían hecho las cosas. Mientras las informaciones no cesaban, Lequio calló.

El televisivo conde, en una fotografía de archivo. Gtres

En realidad, el silencio ha sido su refugio y en él se ha instalado durante estos tres meses. No quiere Alessandro ni hablar de su despido ni tampoco de esas acusaciones de maltrato por parte de la que fue su mujer y madre de su hijo mayor, Clemente (37).

Sobre Dell'Atte tan sólo manifestó lo que sigue, días antes de su despido: "He derivado las afirmaciones de Antonia DellAtte a mi abogado para el tratamiento legal correspondiente. Ya está todo dicho. Lo demás, que lo resuelva quien deba".

¿Qué hace Lequio en este período de desempleo? ¿A qué dedica, como canta José Luis Perales, el tiempo libre? ¿En qué se entretiene una persona que durante 30 años ha estado trabajando en televisión de manera ininterrumpida? EL ESPAÑOL da las respuestas.

Alessandro está "tranquilo", haciendo una vida "normal". Entre Madrid y Pontevedra, adonde le encanta escaparse cada cierto tiempo. El conde italiano en nada ha cambiado su rutina, salvo porque ya no lo recoge ningún coche de producción para llevarlo a la cadena de Fuencarral.

"Juega al golf, hace deporte y sigue conservando los mismos amigos de siempre, con los que pasa buenos ratos", informa a EL ESPAÑOL una fuente. Se insiste en la idea de que Dado, como lo conoce su entorno, sigue respaldado por el mismo entorno de siempre.

Sobre esa idea, la persona con la que se contacta desliza: "Sigue en contacto con los compañeros del programa". Se hace referencia a El programa de Ana Rosa y Vamos a ver, los dos últimos espacios en los que colaboró. Mención aparte merece su amistad con Ana Rosa (70).

Alessandro Lequio, en una instantánea captada en Madrid, en 2023. Gtres

La relación entre Alessandro y Ana Rosa nace en los primeros años 2000, cuando él pasa de los platós nocturnos y del corazón a instalarse como tertuliano fijo en El programa de Ana Rosa.

Con el tiempo, el vínculo profesional se convierte en una amistad estrecha: ella es madrina de su hija Ginevra y Lequio la ha definido en público como una persona clave en su vida, especialmente en los momentos más duros, como la enfermedad y muerte de su hijo Álex.

Ana Rosa, por su parte, ha reivindicado en más de una ocasión esa cercanía personal -"Alejandro primero es amigo mío, soy la madrina de su hija, quiero a su mujer, a María"-, y ha salido en su defensa cuando ha estado en el centro de polémicas.

Volviendo al día a día del que fue pareja sentimental de la actriz Ana García Obregón (70), se explica que hay un pasatiempo que le llena y motiva especialmente en este tiempo en que goza de más libertad: cuidar y atender a su hija, Ginevra.

Alessandro, en una de sus útlimas apariciones en televisión.

Alessandro está pendiente de su pequeña y la acompaña al colegio. Se turna en esta tarea con su mujer, María Palacios (48). "Es un padrazo con Ginevra y pasa con ella todo el tiempo que no pudo con Álex y con Clemente, por diferentes razones", se hace constar.

¿Extraña la tele?, pregunta este medio. "Lógicamente, debe echarla a faltar, pero Alessandro es un hombre cultísimo, que tiene un gran mundo interior y nunca va a sentir ningún vacío".

En otro orden de cosas, la relación actual entre el italiano y García Obregón es buena y correcta y fluida. En realidad, casi siempre ha sido así, salvo algunos momentos puntuales en relación al malogrado hijo que tuvieron en común. "Él no quiere guerras".

"Y mucho menos con Ana. La adora y sabe su calidad de madre. Siempre la ha protegido, y le ha quitado hierro a algunas cosas y gestiones públicas de ella", informa quien lo sabe.

El gran apoyo de María

María Palacios se ha mantenido siempre en primera línea a la hora de defender públicamente a Alessandro Lequio, y lo ha hecho con especial contundencia tras su despido de Mediaset.

En su entrevista en ¡HOLA!, rompió un silencio de décadas para subrayar que su marido "nunca ha sido ni juzgado ni condenado".

"Ni por malos tratos ni por ningún otro delito", agregó. Afirmó al cabo: "Llevamos juntos una vida y jamás he vivido ningún ápice de violencia", reivindicando que, si ahora "solo vale la palabra de una mujer", también debería valer la suya, basada en casi treinta años de convivencia.

Palacios insistió en que habló "desde la vida compartida, desde la experiencia diaria", y se presentó como el principal apoyo de Lequio en sus horas más bajas.

Su historia de amor arranca a finales del verano de 1999, cuando se conocieron en un evento en Mallorca: ella tenía 22 años, él 39 y una larga lista de relaciones mediáticas a sus espaldas, algo que generó recelos en la familia de María.

A pesar de esas reservas iniciales, la relación se consolidó hasta la boda, celebrada en noviembre de 2008 en el antiguo monasterio de Santa María de Sacramenia (Segovia), y se reforzó con el nacimiento en 2016 de su hija Ginevra Ena.

Tras más de 25 años juntos, Palacios describe a Lequio como "la única persona con la que puedo hablar estando en silencio".