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Una nueva relación sentimental se abre camino en la crónica social española. Dos jóvenes, de la generación Z, han dado una oportunidad al amor y han iniciado una bella travesía de la mano. Ellos son Dora Postigo (21 años) y Nicolás Martos Acosta (21).

Con sus nombres propios, así, a priori, puede que no les suene al gran público, pero si se especifica que ella es la hija de la malograda Bimba Bosé y él, nieto del queridísimo y admirado Raphael (82), la cosa cambia. Así, con este amor entroncan dos familias de pedigrí.

Se entrelazan dos de las sagas más queridas y admiradas de España: los Bosé y los Martos y Figueroa. Ella, amén de ser hija de Bimba y bisnieta de Lucía Bosé, tiene un padre conocido, el director y compositor Diego Postigo. De casta, pues, le viene al galgo.

Y él, Nicolás, también proviene de unos progenitores célebres: Jacobo Martos, hijo de Raphael, y la actriz Toni Acosta (53). Así, el árbol genealógico de la cultura popular española suma un romance que, de seguro, dará mucho de qué hablar en el papel couché.

La única foto que 'confirma' la historia de amor de Dora y Nicolás. RRSS

EL ESPAÑOL ha confirmado el romance a través del entorno de Dora. La fuente con la que se contacta sostiene que la dupla vive este trance "con calma". Se añade: "Han vivido con la prensa, pero están algo abrumados".

Dora y Nicolás se han convertido en la pareja GenZ que une dos sagas fundamentales en la música y el cine de las últimas décadas. Su relación, aún en una fase temprana, ha dejado de ser un rumor para consolidarse. Llevan algo más de seis meses de relación.

Tanto ellos, como sus familias, se conocen desde hace tiempo. La confirmación no ha llegado mediante exclusivas en revistas, sino a través de las redes sociales. Dora y Nicolás han publicado una fotografía que revela la gran complicidad que existe entre ellos.

En una de las publicaciones que más reacciones ha generado, Nicolás aparece con una chaqueta usada como capote y recibe de Dora un mensaje breve y elocuente: "Mi torero".

En otras ocasiones se les ha visto cenando juntos en un restaurante mexicano o asistiendo a conciertos de amigos, como el músico Ares Negrete, conocido artísticamente como Nueve Desconocidos. Según su entorno, atraviesan un momento "especialmente dulce".

Dora Postigo, en un acto público. Gtres

Dora Postigo, nacida en 1999, encarna la continuidad y actualización del universo Bosé-Dominguín. Nieta de Lucía Dominguín (68) y bisnieta del torero Luis Miguel Dominguín, esa genealogía la situó desde niña en el centro de una constelación creativa marcada por la música y la moda.

Eso sí, su trazo vital y trayectoria muestran otras inquietudes. Empezó a tocar el piano con cinco años, compuso su primera canción a los trece y lanzó su primer single, Saving Star, en la adolescencia, alcanzando millones de reproducciones en plataformas digitales.

Después llegaron temas como Call me back y Ojos de serpiente, este último presentado en Operación Triunfo con un videoclip dirigido por Paco León (51), con quien más tarde debutaría en el cine en la película Rainbow.

La muerte de Bimba Bosé en 2017, cuando Dora tenía 17 años, supuso un rasgón emocional en su vida que ella transformó en motor creativo.

En entrevistas ha explicado que siente que su madre observa, desde algún lugar, la manera en que está "liándola" en la música, una expresión que delata orgullo y sentido de responsabilidad.

Su disco A flor de piel consolidó un estilo propio que mezcla pop, rock, grunge y una sensibilidad confesional alejada de los productos de laboratorio.

Este 2026 vuelve a colocarse en primer plano al competir en el Benidorm Fest junto a Marlon Collins con Rakatá, una cumbia-pop que supone un giro respecto a sus trabajos anteriores y que explora el coqueteo juvenil desde un registro rítmico y bailable.

No sólo ha triunfado Dora en la música y en el universo del séptimo arte, también ha hecho sus pinitos como modelo. Además, lo hizo de la mano de la firma para la que su madre era imagen: Davidelfín.

Debido al estrecho vínculo que existe entre la familia y la marca del fallecido diseñador -que murió en junio de 2017-, nueve meses después del fallecimiento de Bimba Bosé, su hija mayor fue una de las protagonistas de la campaña de la empresa textil.

Sin embargo, no fue hasta noviembre de 2018 cuando realmente se consagró como la imagen de la campaña más importante de la firma, porque fue cuando decidieron dar un giro a su catálogo.

La joven, de entonces 14 años, encabezó la promoción con fotografías en blanco y negro realizadas por su tío Gorka Postigo.

Además, ya ha realizado reportajes y posados para revistas especializadas en el mundo de la música y también para editoriales de moda. Y es que su pasión por la estética está muy presente a lo largo de su trayectoria vital y artística.

Frente a ella, pero en un plano complementario, se sitúa Nicolás Martos, nacido en 2005, hijo de la actriz Toni Acosta y del director Jacobo Martos, e hijo mayor de una pareja que se separó en 2015 tras 13 años de matrimonio.

Nieto de Raphael, ha crecido en un entorno donde el escenario formaba parte del paisaje familiar, pero ha preferido un perfil discreto.

Medios que han seguido su evolución destacan que nunca ha utilizado su apellido como atajo para la fama y que ha desarrollado su talento lejos de focos y alfombras rojas, dejando que sea su trabajo el que hable en sus redes.

En su cuenta de Instagram alterna pintura, textos poéticos y fotografías que revelan una inquietud artística transversal. Nicolás ha probado también el lenguaje audiovisual: participó como actor en el cortometraje Baila la ciudad y en sus redes es habitual verle micrófono en mano interpretando clásicos de Frank Sinatra.

Toni y Jacobo, discreta separación

La separación entre Toni Acosta y Jacobo Martos se hizo pública en 2015, tras trece años de matrimonio y dos hijos en común, Nicolás y Julia.

Ambos optaron por un divorcio discreto, sin comunicados dramáticos ni reproches en prensa, y desde el principio dejaron claro que priorizarían el bienestar de sus hijos, manteniendo una unidad familiar pese a no seguir siendo pareja.

Toni Acosta y Jacobo, cuando eran matrimonio. Gtres

La actriz ha resumido con franqueza el diagnóstico de esa ruptura: "Somos una familia muy unida, una unidad con los niños, él y yo, pero no éramos una buena pareja".

En estos años, Acosta ha tenido que manejar una presión mediática constante, tanto por ser una cara conocida como por su vínculo con la familia de Raphael, pero ha marcado una línea roja: no negociar con su vida privada.

Ella misma ha contado que rechazó ofertas económicas muy elevadas por vender su separación y que ni siquiera quiso saber las cifras para no sentir que ponía precio a su intimidad.

Esa decisión ha permitido que, a día de hoy, "nadie sepa quiénes son sus hijos", como ella celebra, y que su relato público se centre en su trabajo y no en la ruptura.

En lo sentimental, tras un noviazgo anterior con Sergio Bethencourt, Toni Acosta mantiene desde 2023–2024 una relación estable con Eduardo Fernández, abogado y político vinculado al mundo de la cultura.

Siempre reservada, ha ido normalizando su presencia en actos y planes de ocio; se les ha visto juntos en eventos como el festival Mad Cool, donde, según las crónicas, se mostraron cariñosos y cómplices, confirmando que atraviesan una etapa especialmente feliz.