Manuela Ochoa (25 años) vuelve a la vida pública 52 días después de la inesperada muerte de su novio, Pedro Cadahía. Aunque la influencer apareció en sus redes para felicitar la Navidad, no ha sido hasta ahora cuando ha decidido retomar el trabajo.
"Hoy tengo más claro que nunca que tenemos el ahora, no el algún día... Y por eso, con una mezcla entre vértigo, miedo, intriga y algo de ilusión, retomo poco a poco el trabajo que más feliz me hace, con mi fan número uno en primera fila", ha escrito la creadora de contenido junto a un vídeo publicado en sus redes sociales este lunes, 2 de febrero.
Manuela Ochoa atraviesa un periodo difícil y triste. Sin embargo, se queda con las enseñanzas que le dejó Pedro, con quien tenía previsto pasar por el altar.
"Si algo he aprendido con todo esto, y creo que es la lección de vida más grande y más importante que me ha dejado Pedro, es que la vida no va de vivir mucho, sino de vivir significativamente ", confiesa la influencer.
En esta misma línea, reflexiona: "Que no es tanto cuánto tiempo estamos aquí, sino qué estamos haciendo con el tiempo que se nos concede".
Conmovida, comparte con sus seguidores de Instagram su última decisión: "He decidido que poco a poco toca coger las riendas de mi vida y empezar poco a poco a recuperarla. A recuperar la alegría de la vida que tanto me ha caracterizado siempre".
Manuela Ochoa asegura que han sido meses muy duros. "No puedo contar lo que ha sido diciembre y enero. Pero sí puedo y debo decir que estoy muy orgullosa de mí", relata en el vídeo.
Sin poder contener las lágrimas, confiesa: "Jamás me imaginé tener que vivir una situación así, pero es verdad que estoy muy orgullosa de cómo he afrontado estos dos meses, cómo lo estoy afrontando, cómo estoy afrontando mi vida, cómo estoy encajando todo..."
Rota de dolor, se sincera: "Es muy difícil, pero creo que también hay que decirlo... Hay que empezar por algún lado. He decidido que voy a empezar a recuperar mis dos trabajos".
Manuela Ochoa, con su prometido, Pedro, en una imagen de sus redes sociales.
Al respecto, comenta: "Por un lado, mi trabajo de oficina, que voy a empezar poco a poco esta semana. Por otro, voy a recuperar mis redes sociales, la parte de mi trabajo que más me gusta, que más me llena y en la que me siento más yo. Además, es de las cosas que más me unen a Pedro".
Con su prometido siempre en el pensamiento, Manuela Ochoa recuerda: "Pedro era y es mi fan número uno, a niveles que no puedo explicar. No he conocido nunca a nadie con mayor devoción y admiración como Pedro tenía hacia mis redes sociales. Siempre estaba al pie del cañón diciéndome lo orgulloso que estaba de mí".
La creadora de contenido confiesa que no ha sido fácil regresar: "Es una decisión difícil, pero me toca. Me toca vivir por dos. Confío en Dios más que nunca. Me tocará con este dolor que tengo. Poco a poco se va a ir transformando".
Al final del vídeo, asegura: "Si algo me caracteriza es lo enamorada que estoy de la vida. Ahora mismo es un proceso que me va a costar. Intentar hacerlo lo mejor posible".
Para terminar, promete: "Poco a poco. Me tengo que volver a enamorar de la vida, de mí misma, de recuperar poco a poco la alegría y creo que mi perfil en redes sociales me va a ayudar mucho. Poco a poco nos vamos a empezar a ver más".
La muerte de Pedro
Fue el pasado 21 de diciembre cuando la influencer Manuela Ochoa Gómez-Acebo comunicó la peor de las noticias: su prometido, Pedro Cadahía, había fallecido.
A través de una extensa y conmovedora carta, se despedía para siempre de quien era el amor de su vida.
En su misiva, que llevaba por título a "A mi ángel de la guarda", explicaba por qué ha estado en silencio desde el pasado 10 de diciembre: su novio había muerto de manera inesperada.
"Un 8 de diciembre prometimos querernos todos los días de nuestra vida frente a nuestra Virgen de Guadalupe en su casa en México. 12 de diciembre, en su día, decide llevarte al cielo sin preaviso", comenzaba el escrito.
Y es que la pareja se encontraba en México para asistir a la boda de una amiga de ella. Manuela, que durante un tiempo vivió en el país azteca, había forjado buenas relaciones de amistad allí.
En ese mismo país, aprovechando su escapada, se comprometieron. Nadie podría imaginar que, tan solo cuatro días después, les tocaría decirse adiós de una manera tan desgarradora.
