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A EL ESPAÑOL llegaba la información, hace unas semanas, de que 2026 iba a ser un año cargado de proyectos y, sobre todo, de exposición mediática para Iñaki Urdangarin (58 años). Y todo ello se está cumpliendo. Es el momento de Iñaki, y éste quiere vivirlo desde la paz.

Muy lejos parece quedar ya aquella entrevista que el exduque de Palma concedió el pasado mes de diciembre en La 2 Cat, el canal autonómico de RTVE, en el espacio Pla seqüència. Entonces, que Iñaki hablara era la novedad.

Ahora, ya no calla. El que fue marido de la infanta Cristina (60) está de promoción de su libro con tintes autobiográficos, Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes. En esa obra, el de Vitoria habla de su vida personal y profesional.

Iñaki Urdangarin, en Barcelona, en el 25 aniversario de los Juegos Olímpicos de Sídney, en 2025. Gtres

Cierto es que el material literario, que verá la luz el 12 de febrero bajo el sello de la editorial Grijalbo, parece envuelto en el interés de ayudar a los demás, de transmitir y compartir herramientas de superación. Servir de ayuda.

En ese afán, Iñaki, de paso, narra su vida. Sus luces y sus sombras. Y, a priori, nada se deja en el tintero. Aborda desde su infancia, hasta su casamiento con la Infanta, la llegada de sus hijos, el caso Nóos, la cárcel y una nueva vida de la mano de su actual pareja, Ainhoa Armentia.

Al tiempo que algunos medios ya han tenido acceso a algunos retazos de la obra, y mientras este próximo domingo, 1 de febrero, será entrevistado por Jordi Évole (51), el exbalonmanista concede diversas entrevistas y habla como nunca de su vida y realidad.

En paralelo a ese mediático escenario, EL ESPAÑOL conoce que todos los hijos de Iñaki ya han leído la obra de su padre y están "encantados" con el resultado. Saben sus vástagos, Juan (26), Pablo (25), Miguel (23) e Irene Urdangarin (20), lo mal que lo ha pasado su padre años atrás.

Iñaki junto a la infanta Cristina, la madre de él, Claire, e Irene Urdangarin en 2020. Gtres

Los aciagos trances por los que tuvo que pasar. Todos le dieron el mismo consejo: que fuera él y contase lo que le apeteciera. Su vida sólo le pertenece al exduque, y en esa línea sus descendientes entendieron que estaba en su derecho de hacerlo.

Sin el apoyo de sus hijos, sin excepciones, Iñaki no hubiera hecho nada. Hubo un tiempo, explica quien lo sabe, que el de Vitoria no pudo ejercer de padre todo lo que le habría gustado. Ahora, con todo lo vivido en el pasado, está recuperando el tiempo perdido.

No se pierde un partido de Pablo, ni deja de estar en contacto diario con Miguel -que reside ahora en Madrid-, ni con Juan, que hace vida en Londres. Irene, la pequeña, es su gran debilidad, como confiesa en sus memorias. Iñaki confiesa que siente "fascinación" por la benjamina.

Irene Urdangarin junto a su prima, Victoria de Marichalar. Gtres

"Irene, quien más me fascina", asegura. Por primera vez revela que la joven tuvo "dificultades de aprendizaje desde bien pequeña debido a su dislexia".

Una confesión hasta la fecha desconocida sobre Irene, que actualmente estudia Gestión de Hostelería, Turismo y Eventos en la Universidad Oxford Brookes. Esta revelación, conviene aclarar, la consultó previamente el padre con la hija y se contó con el beneplácito de ésta.

En otro orden de cosas, no sólo los hijos de Iñaki han estado al corriente de la producción de la obra, haciéndoles partícipes de algunos capítulos, también la infanta Cristina. Ella, según se traslada a EL ESPAÑOL, fue informada por Iñaki de sus intenciones literarias.

También de lo que iba a contar en determinados capítulos de su libro. "Cristina no puso ni un pero". Según se cuenta a este diario, Urdangarin le habría hecho llegar un volumen de su obra a la madre de sus hijos. La relación actual entre ambos es "muy buena" y de contacto.

Cristina es una gran protagonista en Todo lo vivido. Sobre la Infanta sostiene que "sigue siendo una parte importantísima de mi vida, alguien a quien quiero, admiro y respeto".

Los exduques en una imagen de archivo. Gtres

Estuvieron juntos durante casi 25 años y, a día de hoy, la considera la responsable de "haber sostenido nuestra familia con una fortaleza admirable".

A pesar del divorcio, ambos mantienen una relación cordial: "Seguimos preocupándonos el uno por el otro, nos deseamos lo mejor, intentamos apoyarnos no sólo como padres, sino como amigos". Renglón aparte merece la presencia de Ainhoa Armentia en su vida.

Ambos se conocieron en 2021. Entonces, ambos eran compañeros de trabajo del despacho de abogados Imaz & Asociados, en Vitoria.

Aquel fue el primer empleo remunerado que consiguió el exjugador de balonmano tras obtener el tercer grado penitenciario. Fue en ese entorno de oficina donde, según el propio Urdangarin, la relación profesional derivó en una amistad muy estrecha.

Iñaki y Cristina, de la mano, en 2019. Gtres

Con el tiempo, esta dio paso a una relación sentimental. La dupla está feliz en Vitoria, donde reside en la misma urbanización que la madre del exduque, Claire (91). Junto a sus hijos, Iñaki está muy pendiente de su madre, que ha estado un tanto aquejada de salud.

Armentia, como no podía ser de otro modo, ha estado al lado de Iñaki en la producción de su obra. Cambiando de tercio, hay un temor en Iñaki, así se manifiesta a EL ESPAÑOL: no quiere que nadie piense que actúa con afán de revancha o rencor contra la Casa Real.

Esa nunca ha sido su intención. De hecho, "ni existe ni una línea que vaya en contra". Con el testimonio que ofrece en su libro quiere mostrarse tal y como es: "Así de vulnerable, así de imperfecto, con mis debilidades y mis fortalezas, con mis errores y mis aciertos".

No busca tampoco justificarse. Tampoco "buscar compasión" o "maquillar errores". En su relato vital sólo pretende, insiste, "cerrar definitivamente una etapa". Qué duda cabe de que un nuevo Iñaki trata de abrirse camino, buscando la reinserción definitiva.