Corrían los años 90 cuando Sergio Dalma (61 años) se convirtió en un fenómeno de masas. El lanzamiento de la canción Bailar pegados, en 1991, lo convirtieron en todo un ídolo de la canción.
Su fama trascendió nuestras fronteras al llevar el sencillo, convertido ya en una especie de himno que sonaba sin parar en emisoras de radio y salas de fiesta, al Festival de Eurovisión. Allí consiguió una más que merecida cuarta posición y se consolidó como el rey de la canción romántica en España.
Convertido ya en una estrella, aclamado tanto por su sonoro timbre de voz como por su atractivo físico, empezó un mediático idilio con la modelo y presentadora Maribel Sanz. En 1994 contrajeron matrimonio en una boda civil celebrada en la intimidad en el registro civil de Castelldefels (Barcelona).
Un año después, el 16 de agosto de 1995, nacía Sergi Capdevila (31), el único hijo en común de la pareja. Entonces ambos estaban de acuerdo en que deseaban que el niño se criara al margen de los focos.
Ninguno de ellos imaginó que, años después, el joven iba a probar suerte en televisión y se convertiría, -aunque de manera fugaz- en un rostro popular de la pequeña pantalla.
Sergio Dalma, con su hijo Sergi Capdevila, en una imagen de las redes sociales.
Hijo de Sergio Dalma y Maribel Sanz
Para conocer un poco mejor la figura de Sergi Capdevila, resulta imprescindible conocer la historia de sus padres.
En 1997, Sergio Dalma y Maribel Sanz celebraron su segunda boda. Esta vez, el enlace fue mediático. Y abierto a los medios.
Al enlace asistieron los niños de la pareja: el pequeño Sergi y su hermano Adriá, fruto de la relación de Sanz con el guitarrista Javier Catalá, con quien había estado casada anteriormente.
Ese año, el intérprete ya se había convertido en un rostro habitual de la prensa del corazón. A pesar de ello, Sergio, de carácter discreto, quiso que su hijo Sergi creciera en un entorno familiar normal, sin prensa ni flashes de por medio.
Un año después del 'sí, quiero', en 1998, el cantante y Maribel Sanz tomaron caminos separados. La ruptura llegó cuando su hijo Sergi contaba con apenas tres años de edad, por lo que apenas pudo albergar recuerdos de ellos juntos.
La infancia de Sergi Capdevila transcurrió tal y como imaginaron sus padres: entre la discreción y la inevitable curiosidad que despertaba ser hijo de un cantante por el público.
Todo cambió poco después de cumplir la mayoría de edad. Con apenas 19 años recibió una oferta para participar en la segunda edición de ¡Mira quién salta!, el reality de saltos de trampolín de Telecinco. Y dijo que sí.
Sergi Capdevila ganó el concurso 'Mira quién salta', de Telecinco, en 2014.
Distanciamiento con su padre
Sergi, de constitución atlética, vio con buenos ojos formar parte de los 18 famosos que debían enfrentarse entre sí mediante la realización de pruebas de salto con el objetivo de experimentar los riesgos que ocasiona el deporte en un entorno acuático.
Así, demostró sus notables habilidades para saltar. A lo largo de cada nueva entrega del formato, grabadas en la piscina de la Federación Madrileña de Natación, sobresalía respecto a sus compañeros.
Su paso por el concurso de Mediaset, donde se alzó como ganador supuso su trampolín inmediato a la fama. Pero, lejos de consolidar una carrera en la pequeña pantalla, fue el punto de partida de una etapa algo convulsa a nivel familiar.
Y es que, a su paso por el espacio, Sergi reveló públicamente que estaba distanciado de su padre. ¿El motivo? Antes de lanzarse al reality, Sergi había trabajado como camarero. Un puesto que su propio progenitor le había conseguido.
La decisión de Sergi de debutar en televisión no gustó nada a Dalma. Y ahí empezaron los problemas... "Te voy a ser muy sincero, ahora mismo llevo cinco meses sin hablarme con mi padre", confesó el joven. "En el primer día que entré a entrenar en las piscinas, se cortó el contacto".
Asimismo, detallaba que la relación con su padre no siempre había sido del todo fácil: "Me iba con mi padre, pero siempre he tenido un vínculo muy fuerte con mi madre. La controlaba mucho, si pasaba una hora que se había ido a la compra ya estaba llamándola. Estaba loco con mi madre, siempre quería saber dónde estaba".
"Cuando un padre es duro, un niño lo ve de otra forma. Mi madre también era dura, pero ya sabes cómo son las madres, conseguía vendérmelo de otra manera", subrayaba.
El punto de inflexión llegó en 2016, cuando Sergi publicó una foto con su padre el día de su 21 cumpleaños, acompañada de un mensaje que certificaba la reconciliación. Por fin habían puesto fin a sus diferencias.
"Feliz de poder estar así con mi padre, ha costado... ¡Pero estoy muy orgulloso de ti! ¡Te quiero, viejo!", comunicó Sergi Capdevila en su cuenta de Facebook.
Cierto es que tiempo atrás habían tenido sus roces ("los dos tenemos el mismo carácter, lo he heredado de él. Pero él ve las cosas de una manera que yo no comparto", expresó en televisión). Pero el tiempo, que todo lo cura, logró que las aguas se calmaran.
Hace tiempo que ambos han restablecido la conexión entre ellos, hasta el punto de que el artista presume hoy abiertamente de su faceta de abuelo.
Y es que, tras su única participación en la tele, Sergi Capdevila se dio cuenta de que prefería una vida menos expuesta, lejos de los realities que en su día lo tentaron.
Casado y padre de un niño
En la actualidad lleva una vida discreta, ajena al circuito mediático que rodea a su padre. Y no utiliza sus redes sociales para dar fe de sus movimientos personales.
Se casó en 2021 con Laura, una joven masajista terapeuta y esteticista afincada en Benidorm, y en junio de 2023 se convirtió en padre de un niño, también llamado Sergi, perpetuando el nombre de tres generaciones.
Dalma ha confesado que ser abuelo es una de las experiencias más especiales de su vida. "A nivel personal casi nunca digo nada, pero lo de ser abuelo es que me tiene loco, es algo mágico", confesó en Cadena SER en noviembre de 2023.
"Además, un varón, un Sergi, y me tiene loco, loco, loco. Ahora soy el yayo que canta", indicaba a la citada publicación. "Es una pasada, yo creo que es de las cosas más bonitas que me ha podido pasar, este es mi mejor disco". Sus palabras eran el reconocimiento público de la paz definitiva dentro de la familia.
