Más de 365 días han pasado desde que Paloma Lago (58 años) viviese uno de los momentos más complicados de su vida. Según consta en documentos judiciales, el 27 de diciembre de 2024 sufrió una presunta agresión sexual.
Desde entonces ha vivido uno de los años más difíciles a nivel personal, no solo por esta presunta agresión a manos de Alfonso Villares (55), exconselleiro do Mar de la Xunta de Galicia, sino también por la muerte de su padre, Quico Pérez-Lago, que falleció el 25 de enero de 2025, a punto de cumplirse un año.
Sin embargo, en agosto de 2025 Lago comenzó a mover sus hilos de nuevo para encarar su vuelta al trabajo. Este regreso a la vida laboral supuso un gran bálsamo para ella. Desde entonces, no ha parado de viajar, trabajar y acudir a eventos.
¿El último compromiso? Un viaje a Sevilla del que ha dejado rastro en sus redes sociales y por el cual EL ESPAÑOL ha podido trazar su hoja de ruta.
La gallega ha visitado la capital andaluza para asistir a la pasarela de moda flamenca We Love Flamenco, un evento organizado por Laura Sánchez (44), con la que Lago se lleva muy bien desde hace años, cuando coincidían sobre las pasarelas.
"Es especial. Su risa lo ilumina todo", ha escrito Paloma en sus redes sobre su antigua compañera. Durante su estancia en Sevilla, Lago se ha alojado en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla.
El fin de semana de Paloma Lago en Sevilla.
Lago ha acudido a los desfiles de las firmas Carmen Acedo, AJL Pepe Jiménez, Mónica Méndez, Santana Diseños, Javier García e Ismael Domínguez, que marcaron la primera jornada de la pasarela de Laura Sánchez.
Con un look firmado por Lola Casademunt en color negro y un bolso repleto de abalorios en color rojo, llegaba Paloma al evento. EL ESPAÑOL ha podido conocer que la exmodelo vivió el desfile "tranquila" y, en esta ocasión, "no ha sido un reclamo para los medios de comunicación".
La gallega no ha estado acompañada por ninguna persona externa al evento, aunque se le ha podido ver saludando, charlando y riendo con personas involucradas con el acto.
En cuanto a la presunta agresión, Lago dio sus primeras declaraciones públicas cuando volvió al trabajo en septiembre de 2025.
"No puedo daros ninguna información sobre este tema porque es un tema que está judicializado. Seguro que me entendéis", dijo en su momento antes de presentar su primer acto público tras hacerse pública la noticia de la presunta agresión sexual.
Desde entonces, no se ha vuelto a pronunciar al respecto, a pesar de cumplirse un año de los hechos que señalan a Alfonso Villares en Ferrol.
Paloma Lago: "No puedo daros ninguna información porque es un tema que está judicializado"
Un año de la agresión
La denuncia de Paloma Lago se centra en una presunta agresión sexual ocurrida el 27 de diciembre de 2024 en su casa de Covas, en Ferrol, en el contexto de una relación íntima con el político gallego.
La causa fue archivada por el juzgado de Ferrol por falta de indicios suficientes, aunque la decisión aún puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial de A Coruña.
Esa noche, Lago y Villares estuvieron juntos en Ferrol, primero en un restaurante y luego en su vivienda, en una supuesta relación esporádica que mantenían.
Al día siguiente, ella despertó con poca ropa, desorientada y sin recordar lo ocurrido, lo que la llevó a sospechar una posible sumisión química. Ante ese estado, pidió ayuda a un familiar que la encontró en su domicilio y avisó a emergencias.
Paloma Lago en un acto público.
Una ambulancia y una patrulla policial acudieron a la vivienda y la trasladaron a un centro sanitario para ser atendida. En el atestado consta su desorientación, la asistencia médica y la permanencia inicial de Villares en el domicilio mientras se prestaban los primeros auxilios.
Se practicó un informe toxicológico el mismo 27 de diciembre, que, según las informaciones difundidas, descarta la presencia de sustancias compatibles con sumisión química, aunque Lago no recordaba lo sucedido.
Aun así, el caso continuó bajo investigación durante casi un año en el juzgado de Ferrol, tras conocerse que Villares estaba siendo investigado.
En la actualidad, el Juzgado de Instrucción de Ferrol ha decidido archivar la causa al no hallar indicios suficientes para procesar al expolítico, que dejó su puesto de trabajo tras saltar esta noticia.
