Si algo caracteriza y define al paparazzi Antonio Montero (57 años) y su mujer, la periodista Marisa Martín-Blázquez (57)- es la inteligente separación que han trazado entre su vida personal y profesional. Ambos trabajan en dos exitosos programas del grupo Mediaset -él, en Sálvame y ella, en Viva la vida- y, al contrario que otros colaboradores de la cadena, ni uno ni otro ha ahondado casi nunca en su vertiente más familiar y privada. Solo hace un tiempo rompieron el recelo para hablar, por separado, de las enfermedades que padecían, y siempre con un mensaje de esperanza. Además, en marzo de 2020 Montero anunció el fallecimiento de su madre. 

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Hasta ahí, las confesiones de carácter íntimo. De sus hijos en común, Nicolás y Marieta, jamás han hecho mención. No solo en los medios de comunicación, tampoco se han prodigado en exceso los mensajes en sus redes sociales. No obstante, hace unos días Martín-Blázquez, madre orgullosa, no pudo evitar dedicarle unas líneas a su hijo Nicolás, al tiempo que lo citaba para que sus seguidores pudieran visitar su perfil, abierto al mundo.

Estas eran las palabras que le dedicaba a su vástago, Nicolás Montero Martín: "Mi hijo Nicolás es arquitecto. Siempre fue su ilusión. Le recuerdo con siete años dibujando edificios y ciudades alucinantes. Con los ojos brillantes y adelantándose a su formación, como quien busca un tesoro escondido. O haciendo construcciones infinitas con sus Legos", comienza la periodista su escrito, para continuar: "Ahora, como muchos jóvenes de su edad muy formados -académica y personalmente- ha tenido que salir a ejercer su profesión fuera de España, porque en nuestro país no encuentran empleo. Como lo hacían nuestros padres y abuelos hace años, pero con formación académica y mucha preparación en todos los sentidos". 

En otra publicación, hablaba de su llegada al mundo y de su papel de madre: "Aprendí a ser madre sin ensayo previo; como se aprende el lenguaje: sin darte cuenta y con avidez. Te aficionaste a mí y yo a ti desde el primer latido dentro. Hay ritmos inevitables y eternos. Hoy, por muy lejos que estés, no sabría latir sin tu compás". Ahora bien, ¿quién y cómo es Nicolás? Echando un vistazo a sus redes sociales, se pueden conocer muchos detalles de su vida personal y sentimental, así como de sus múltiples hobbies, motivaciones e inquietudes.

En su perfil, Nicolás se presenta a sí mismo como un diseñador arquitectónico apasionado de viajar y vivir aventuras. Y es que, no hay más que ver sus cuentas sociales para darse cuenta cabal de que lo suyo es viajar y conocer parajes de ensueño. Puestas de sol, estampas de atardeceres y rincones para perderse. Sus ganas de viajar se pueden equiparar casi al nivel de las de trabajar como arquitecto. No hay más que ver que cuando viaja a esos fabulosos países lo primero que postea y analiza y estudia son las construcciones y las edificaciones. Ahí no se queda la cosa: suele realizarse espectaculares posados en lugares imposibles de vistas extasiantes. 

A tenor de sus publicaciones, uno de los viajes que más disfrutó de un tiempo para atrás fue a las Pampas del Yacuma, el Pantanal de Bolivia. Allí estuve buscando anacondas, como posteó: "Tras pasar toda la mañana buscando anacondas, conseguimos encontrar una. No era muy grande, apenas un par de metros; comparado con los nueve metros que pueden llegar a medir. Mejor dicho, el guía la encontró; ¿cómo no? ¡El guía! Era como Cocodrilo Dundee. De un grito nos avisó, '¡tengo una!'. Cuando nos acercamos ahí estaba, con la serpiente de dos metros cogida por la cabeza, enrollada en su brazo. Tenía la mano sangrado. Le había mordido".

Pero no todo es emoción y viajes en la vida de Nicolás Montero. Según rezas sus redes, el joven está completamente enamorado y comparte las mismas aficiones con su pareja, así como románticas fotografías. Eso sí, a diferencia de sus post cuando habla de viajes y aventuras, en el momento en que habla del amor que siente por su pareja Nicolás es más recatado. Puede que para preservar la intimidad de su novia, con la que llevaría en relaciones desde antes de enero de 2019. Nicolás también es un hombre comprometido, no solo con el medio ambiente, pero también con el feminismo y la lucha de la mujer. Lo demostró el pasado Día de la Mujer. Lanzaba un mensaje en perfecta sintonía con la lucha feminista. "Porque todos los días sean 8 de marzo".

Las enfermedades de Antonio y Marisa 

El pasado mes de marzo, Martín-Blázquez se sinceraba sobre la enfermedad que padece después de recibir algunas críticas desde las redes sociales. Sufre una dolencia neuromuscular autoinmune y crónica. "Hoy he decido contaros algo mío y muy íntimo. Hay mucha gente que en mis redes sociales, y sin conocimiento de causa, hace sorna y burla acerca de algo que se ve en mi cara. Me dicen que deje de operarme, que qué me he hecho en la cara. Incluso, si googleas mi nombre, una de las primeras cosas que encuentras es 'Marisa M-B, ojo'".

Y añadía: "El motivo de haceros partícipes de lo que os voy a contar es porque alguien, través de Instagram, ha contactado conmigo. Es una persona que padece Miastenia gravis (MG). Me sigue, por mi profesión, desde hace años y ha observado en mi cara signos que ha reconocido". La comunicadora quiso dejar claro en qué consiste su enfermedad: "La Miastenia Gravis es una enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica, caracterizada por grados variables de debilidad de los músculos esqueléticos (los voluntarios) del cuerpo. La denominación proviene del latín y el griego, y significa literalmente 'debilidad muscular grave'. Empieza con un cuadro insidioso de pérdida de fuerzas, que se recuperan con el descanso pero que reaparece al reiniciar el ejercicio. Suele iniciarse en los músculos perioculares".

Montero, por parte, también narró en febrero de 2020 la dolencia que padecía. En sus propias palabras, en el verano de 2019 se palpó un bulto en la pierna al que no le dio importancia. "Pensé que me había dado un golpe. Al cabo de una semana vi que eso seguía ahí. Eso fue en junio y hasta que no volví en septiembre a Madrid no fui al médico. Estando en urgencias con un familiar mío por otra cosa, aproveché y pregunté, me lo vio un médico, me hicieron una resonancia y me dijeron que no sabían qué era", comenzó relatando.

Tras varias pruebas, sus médicos le desvelaron el diagnóstico: tenía un tumor maligno. "Tenía un bulto grande en el músculo sartorio. Es un músculo que atraviesa la pierna desde la rodilla hasta la cadera. En ningún momento tuve miedo. Era yo quien calmaba a mis médicos. Si la tengo que palmar, la palmo. Mi muerte no me preocupa porque Dios me va a perdonar".

[Más información: Antonio Montero, sobre la enfermedad crónica de Marisa Martín Blázquez: "Toma medicación siempre"]