No falla. Aparece en el plató, se sienta junto a Pablo Motos (55 años) en El Hormiguero, y se hace el silencio. Una pausa expectante sobre lo que va a decir o revelar sobre su vida Tamara Falcó (38) en la tertulia. Aunque al principio la actual presentadora de Cocina al punto -programa que, por cierto, renovaba temporada hace unas semanas- se mostró tímida y apenas interactuaba, conforme van pasando las semanas la futura marquesa de Griñón va ganando soltura y desparpajo en el directo.

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De este modo a comienzos de otoño revelaba alguno de los hobbies o pasiones que tiene su madre, Isabel Preysler (69), – quién después le pidió que se retractará la siguiente semana- con total naturalidad. O hablaba sobre cómo es su casa, qué lugares le gustan más o cómo detesta el olor del metro.

Tamara Falcó confiesa que detesta posar para la cámara. Atresmedia

Y esta semana, sobre el plató, ha confesado y revelado muchos datos más sobre ella misma. Por ejemplo, ha contado que detesta posar para las fotos. Algo que, a simple vista, podría extrañar teniendo en cuenta que es muy activa en sus redes sociales y que, por supuesto, ha protagonizado sendos reportajes fotográficos a lo largo de los años además de ser la 'reina' de los photocalls.

Mientras Motos alababa cómo había salido en una de sus últimas sesiones fotográficas, Tamara reconocía que "lo pasa muy mal" cuando tiene que realizar sesiones fotográficas profesionales. "Lo pasó fatal posando y los fotógrafos que están en ese momento conmigo también", reconocía, "No me estoy quieta y es un horror. Gesticulo mucho, me pongo nerviosa y no me gusta que me estén mirando".

Asimismo, Tamara terminaba admitiendo que no solo lo pasaba mal en las sesiones, también cuando sube algún selfie o foto a sus redes: "Me cuesta mucho". Incluso revelaba que, a la hora de programar contenidos en redes, las chicas que le ayudan lo pasan fatal porque tarda mucho en lanzar y publicar las cosas. 

Sus modelos favoritos

Eso sí, que no le guste posar o ser el foco principal de una sesión de fotos, no significa que no le encante, le apasione, que sus perros sean famosos y tengan sus propios books profesionales. Son sus modelos favoritos. "Les encantan las cámaras y me las piden mucho para campañas publicitarias". De hecho, hace unos meses, su hermanastra Ana Boyer (31) compartía un vídeo en redes en el que se la podía ver adiestrando a sus mascotas para que salieran de manera divina en las instantáneas. 

De este modo, mientras iban poniendo fotografías de sus caninos en El hormiguero iba señalando cuántas campañas publicitarias habían hecho: "Jacinta ha hecho una, y la otra que sale en la campaña es Ceine". Incluso, admitía tener mucho cariño a la mascota de Mario Vargas Llosa: "Esta es de Mario, pero a veces se confunde y cree que yo soy su dueña. Viene a mi cuarto porque están mis otros perritos y hay más juerga, le encanta jugar". 

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