El llamado 'cine del destape', término con el que se acuñó a las producciones realizadas tras la muerte de Franco -en noviembre de 1975-, y que se caracterizaba por mostrar como nunca antes la anatomía de las intérpretes, marcó a toda una generación. Muchos fueron los actores, actrices y directores que saltaron a la fama a raíz de películas donde los espectadores podían ver sus cuerpos desnudos, toda una revolución para la época que llegaba tras cuarenta años de represión en todo lo concerniente a los placeres carnales.

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Una corriente a la que tuvieron que sumarse otros veteranos intérpretes que ya habían alcanzado el éxito durante la dictadura, y es que la buena acogida de este nuevo género hizo que muchos de ellos se sintieran presionados a encarnar papeles donde el guión exigía mostrar más piel de lo que acostumbraban. Hecho que no resultó precisamente fácil para muchos de ellos, tal y como llegaron a confesar años después mujeres como Sara Montiel, Carmen Sevilla (89 años) o Rocío Dúrcal

Jenny Llada en los comienzos de su carrera artística. Gtres

Con esta nueva etapa fueron muchos los nombres que saltaron a la primera plana de la palestra mediática. Hombres, y sobre todo mujeres, que lucían sus encantos frente a las cámaras dejando muchas veces en un segundo plano sus capacidades interpretativas. Imágenes sugerentes que convirtieron a muchas de ellas en verdaderos mitos eróticos, como es el caso de Jenny Jada (67). Una mujer que levantó pasiones durante una época muy recordada en España.

Nacida en Madrid en 1953, desde muy joven mostró un profundo interés por el mundo del espectáculo. Una profesión que sigue realizando a día de hoy. Eugenia Llada Cabrera, nombre real de la vedette, cursó sus estudios en un colegio de monjas  donde llegó a realizar Bachillerato. Época en la que comenzó a flirtear con el Séptimo Arte. Su prima, la actriz Verónica Luján, muy demandada a finales de los 60 por los denominados directores 'progres', fue la persona que le dio el primer empujón en este oficio. Y es que se encargó de llevarla por primera vez a una productora de cine.

Desde muy joven demostró interés por el mundo del espectáculo. Gtres

Nada más pisar el citado lugar, a la que acudió con la simple intención de acompañar a su prima, los directores se fijaron en ella y decidieron hacerle una prueba fotográfica. Sesión que resultó todo un éxito, dado que le sirvió de pasaporte para realizar su primera película, Paranoica. A partir de ahí siguieron otros títulos, como la por entonces rompedora Inquisición, una producción que mezclaba el género de terror con el destape, y que creó escuela para películas que se realizaron posteriormente. 

Al igual que hicieron otras de sus compañeras, como es el caso de Bárbara Rey (70) o Norma Duval (64), Jenny decidió presentarse a un concurso de belleza para impulsar su carrera como actriz. Certámenes en los que obtuvo algún éxito, y es que consiguió alzarse con la corona de Miss Madrid y con el título de Miss Fotogenia 1972. Dos reconocimientos que le hicieron incursionar en el mundo del modelaje, campo que posteriormente abandonaría para centrarse principalmente en el cine de corte erótico y espectáculos musicales.  

Durante su andadura por los escenarios de corte erótico más populares del país, destacan la sala Lido, donde compartió cartel con la espectacular Bibi Andersen, nombre con el que se dio a conocer Bibiana Fernández (66). Trabajos que desembocaron en la que fue su época dorada en el cine del destape. Sus películas con Andrés Pajares (80) y Fernando Esteso (75) la hicieron alcanzar una inmensa popularidad. Actores que en la década de los 70 eran unos de los más taquilleros del país. 

Jenny Llada se convirtió en un 'mito erótico' para toda una generación. Gtres

Juanito Navarro, Antonio Ozores o Arévalo (72), fueron otros de los nombres importantes en la época con los que trabajó. Humoristas junto a los que protagonizó títulos tan 'sugerentes' como: La insólita y gloriosa hazaña de cipote Archidona, El soplagaitas, Ágitese antes de usarla o Call girl: la vida privada de una señorita bien.

Un tipo de cine que hoy puede ser juzgado negativamente, pero que en su día hizo que sus productores se enriquecieran por las grandes recaudaciones de taquilla que generaban. "Nunca me sentí mal estando desnuda ante las cámaras", ha confesado Jenny Llada en multitud de entrevistas que le han realizado. Una visión de esa época en la que sus protagonistas se manejaban con códigos muy diferentes a los que hoy día está establecidos.

La moda del destape fue tan intensa como efímera, y es que con la llegada de los 80 este tipo de cine, que ocupaba más del 60 por ciento de los títulos de la producción española, fue desinflándose en popularidad. Llada decidió entonces, una vez más, dedicarse al teatro,  motivo por el que en 1982 Lina Morgan la ficha para su gran espectáculo El Último Tranvía, una obra de teatro que combinaba el género de la revista con el humor y que generó unos ingresos millonarios a su creadora. El éxito de esta obra eclipsó a muchos otros espectáculos de la capital, pero Jenny tuvo que abandonar el espectáculo en su tercera temporada a consecuencia de quedarse embarazada.

Jenny Llada nunca dio a conocer la identidad del padre de su única hija. Gtres

Poco se sabe de la identidad del padre de su única hija, Andrea, lo que sí se conoce es que era extranjero y que la reconoció legalmente, tal y cómo constata el apellido de la joven, Winkler. La vedette, que ha sido siempre muy cuidadosa en todo lo que respecta a su vida privada, sí contó años después de ser madre, en 1993, que había conocido a un nuevo amor, Ángel Calvo. Un hombre con el que llegaron a sonar campanas de boda y con el que finalmente no llegó a nada más. 

A finales de los años 90 y comienzos de los 2000, Jenny Llada combinó sus apariciones esporádicas en televisión en series como Periodistas, Los ladrones van a la oficina o Mis adorables vecinos con su actuación en comedias teatrales en las que, una vez más, dejaba ver su privilegiada anatomía. 5 lesbianas.com, Seis mujeres desesperadas al desnudo, Sexo en Nueva York o Cacao monumental, son algunos de los títulos que constan en su currículum. 

En 2011, mientras Llada trabajaba como bailarina en alta mar a bordo de un crucero, conoció al empresario mallorquín Xavier Benassar, un hombre con el que creyó haber encontrado el amor otra vez más. Si bien es cierto que la actriz dijo en su día estar muy enamorada, el idilio se fue a pique cuando supo que su pareja estaba a la vez con otra mujer. Detalle que terminó definitivamente con el idilio.

Jenny Llada junto a su amiga y compañera Bárbara Rey. Gtres

Como mujer camaleónica que es, Jennny Llada se enroló en el mundo de los realities en el año 2015 a través de Pasaporte a la Isla, formato de verano que realizó Telecinco con el fin de ganar un puesto en Supervivientes. Un programa en el que terminó concursando generando una gran aceptación por parte del público a consecuencia de su carácter afable. Entre sus últimas apariciones televisivas destaca el programa Ven a Cenar Conmigo, donde participó en el especial parejas a finales del año 2018.

Actualmente la actriz se encuentra retirada y disfrutando de un merecido descanso, lo que no quita para que continúe haciendo algún que otro trabajo artístico. Una vida mucho más tranquila que deja ver a través de su perfil de Instagram, en la que se puede ver que sigue manteniendo una excelente relación con muchas de sus compañeras, como Norma Duval o Bárbara Rey. Mujeres que supieron dar una bocanada de aire fresco a toda una generación de españoles que ansiaban conocer más. 

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