Bajo el premonitorio título de Mil besos prohibidos (Ed. Planeta) -en plena pandemia y a efectos prácticos, están más vetados que nunca-, la periodista y escritora Sonsoles Ónega (42 años) publica su sexta novela. Delicada, deliciosa, esperanzadora, dramática, sensible y con un punto de nostalgia, la obra gira en torno a la indestructible historia de amor de Costanza y Mauro, el padre Mauro.

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Ellos son los protagonistas de un romance, su primer amor, que se reencuentran de manera fortuita en plena Gran Vía de Madrid veinte años después de que lo suyo se rompiera en mil pedazos por motivos que vale la pena descubrir.

Ni la distancia, ni dos décadas, ni los dispares caminos que tomaron sus vidas entonces pudieron apagar su sentimiento latente de amor eterno: Solo el tiempo sentencia. Y dicta los verdaderos epílogos. Nadie se salva de las llamas del amor. Tampoco del destino. Y en su nombre escribimos lo que somos. Igual que Costanza. Y Mauro.

JALEOS se cita con la autora y con ella aborda no solo diferentes aspectos de su último libro sino también cómo afronta sus nuevos proyectos profesionales en la televisión. Mil besos prohibidos no es su único motivo de celebración. Sonsoles Ónega asume en pocas semanas otro gran reto: capitaneará en prime time una de las dos galas en directo de La casa fuerte, el nuevo reality que ya prepara Telecinco.

Mil besos prohibidos, un título premonitorio para un libro en estos momentos, ¿no?

Ya te digo. Inconsciente, desde luego. La novela se entregó antes de todo esto. Tampoco mucho, pero sí antes. Entregué la novela, pusimos fecha, cancelamos el lanzamiento y llegó la pandemia. Todo junto. Jamás pensamos que se podía establecer alguna analogía entre el título de la novela y la situación que estamos viviendo. No hay una línea en el BOE que prohíba los besos, pero sí que sentimos que están prohibidos. Los besos, los abrazos, la forma en la que expresamos nuestra emociones con los demás han cambiado y es lo primero que nos han robado, además de entre 29.000 y 50.000 vidas. 

La periodista y escritora Sonsoles Ónega junto a su libro, 'Mil besos prohibidos'. Editorial Planeta

Hay un fragmento del libro que dice algo así como: Eran jóvenes, apenas unos niños. Tenían catorce años. Quizá quince. Se creían inmortales. Lo desconocían todo. Todo lo ignoraban [...] Mauro sonrió al constatar que la juventud es una trampa. Sonsoles, ¿por qué marca tanto el primer amor?

Porque tendemos a idealizar el pasado. La memoria es caprichosa y a lo largo de nuestra vidas sentimos la necesidad de rescatar instantes en los que creemos que hemos sido más felices que en el momento presente. Me apetecía reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre ese espejismo de felicidad que nos devuelve el pasado y que los personajes necesitan rescatar. Creemos que la vida sobraba entonces y escasea ahora. No siempre es así. A ellos les pasa. Yo soy de las que prefiero pedir a la vejez que no me quite ni la ilusión ni las ganas. Pero estos personajes están anclados al pasado.

¿Por qué nos aferramos a los amores más complicados? ¿Es inconsciencia o falta de autoestima?

Lo difícil nos atrae. La complejidad de un amor imposible siempre nos resulta más atractivo. Todos nos hemos emperrado en una historia que es imposible. Estos personajes viven esa dificultad y la han arrastrado a lo largo de los años. Seguramente porque es una historia interrumpida y porque lo interrumpido siempre necesita un desenlace. Esta novela surge de las ganas de desenlazar -como a mí me dé la gana- una historia sin concluir. Me ha permitido poner voz y dar voz a un sentimentalismo que llevaba mucho tiempo dentro de mí. A mí me reconstruye como persona. Ajusta cuentas con el pasado, pero también con el futuro. Es una novela que te permite volver a creer en el amor, en la imposición del destino y en el triunfo de las casualidades. Todo eso está en Mil besos prohibidos

Escritora, periodista, presentadora y madre -le dedica el libro a sus dos hijos A Iago y Gonzalo, porque siempre serán-, ¿cómo compagina todas estas facetas con tanto éxito?

(Risas) No lo sé... Aunque creo que es porque a cada parcela le concedo la exclusividad que merece. Cuando estoy hablando contigo, estoy contigo. Cuando estoy escribiendo, silencio el móvil, lo pongo en modo avión para que nada interfiera. Desde que soy madre me importa más la calidad que la cantidad. Así lo he hecho en cada parcela de mi vida. Intento que sea lo más productiva posible el tiempo que le dedico. Quizá esa sea una receta.

La presentadora Sonsoles Ónega en el plató de 'Ya es mediodía'. Mediaset

Este mes de junio su programa, Ya es mediodía, cumple dos años. ¿Contenta?

Ya es mediodía es una criatura preciosa. Ha conseguido hacerse un hueco en la parrilla de Telecinco y entrar en los hogares españoles. Hemos consolidado un nivel de audiencia aceptable, peleando cada día, porque un diario te obliga a empezar como si fuera el primer día. Siendo muy conscientes de que en este oficio nuestro somos lo último que hacemos. Cada programa tiene que ser único. 

Después de diez años haciendo las crónicas parlamentarias desde el Congreso de los Diputados, ¿le costó adaptarse a los contenidos del Fresh, la sección de entretenimiento de su programa?

Al principio quizá un poco pero no lo recuerdo con gran dificultad. Son personajes que forman parte de la conversación habitual de los ciudadanos. No entiendo por qué importa más una conversación sesuda sobre los tics autoritarios del gobierno húngaro que un momento de relax y de distensión sobre personajes de la crónica social. Para mí, merecen el mismo respeto y el mismo tratamiento una cosa que la otra. Si hay un ingrediente común del periodista es el respeto al material con el que trabaja. Me lo merecen tanto los personajes de la crónica social como los señores diputados cuyo espectáculo deja bastante que desear. Y ocupan tantas horas de televisión como los otros.

¿Cómo afronta presentar La casa fuerte, su primer reality con contenido exclusivo de entretenimiento y en prime time?

Con ilusión y con ganas de explorar un formato nuevo para mí y con tanta trayectoria en Mediaset. Con respeto al espectador, que es el que manda. A partir de ahí, espero disfrutar al máximo del espectáculo y del entretenimiento. Si uno se entretiene haciendo lo que hace, entretiene en casa. Esa ha sido mi máxima toda la vida: disfruta, apasiónate, vívelo. 

¿A qué dos políticos encerraría a vivir tres meses en La casa fuerte?

(Risas) Metería al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, para que uno le contara al otro cómo ha conseguido ese pacto de todos los partidos políticos. 

Sonsoles Ónega posa con su nuevo libro, 'Mil besos prohibidos'. Planeta

Este lunes 2 de junio se han cumplido seis años desde que el rey Juan Carlos abdicase la Corona en su hijo, Felipe VI, y por tanto también se cumplen seis años desde que Letizia, gran amiga suya, pasara de ser princesa de Asturias a reina de España. ¿Qué balance hace de su reinado? ¿Tenemos ya una monarquía transparente, austera y meritocrática?

¡Seis años ya! ¡Madre mía! Parece que fue ayer cuando estaba en la tribuna de prensa del Congreso de los Diputados viendo la entrada del entonces príncipe de Asturias para ser coronado. Yo creo que sí. El rey Felipe ha dado muestras suficientes de dónde están sus líneas rojas -las ha dejado incluso por escrito- y de que la ejemplaridad de la jefatura del Estado que él ejerce se tiene que parecer al ideal de sociedad. No va a ser un reinado sencillo, en parte por la fragmentación parlamentaria y por las dificultades políticas. Pero el rey Felipe será un buen rey porque tiene muy claro que se tiene que parecer a la sociedad a la que se dirige. Yo soy una monárquica convencida, no reciente sino de siempre. Creo en la institución y en su papel. En este momento más que nunca. 

¿La figura de la reina Letizia ha ayudado?

Seguramente. La reina Letizia es una mujer muy pegada a la sociedad, es una mujer que camina por las aceras de la ciudad y sabe perfectamente cuál es su papel. Un papel que ha ido, sin duda, perfeccionando a lo largo de los años. La reina Letizia es una mujer -me guío por sus actos públicos, ¿eh?- con preocupaciones y que persigue una sociedad mejor. Desde asuntos de mujeres, a la educación o a la salud pública. 

¿Ha leído Letizia su nuevo libro?

No tengo ni idea. No sé... No me hagas esa pregunta. No sé si se lo ha mandado Planeta (Risas)

Entonces, ¿no es conocedora la reina Letizia de la preciosa historia de amor entre Mauro y Costanza?

Bueno, a ver, digamos que sabe de mis proyectos literarios, lógicamente...

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