La naturalidad es una de las mejores bazas de Elsa Anka (53 años). En el desfile de Pronovias de la Valmont Barcelona Bridal Fashion Week, la actriz y presentadora dejó sin aliento a los presentes con su vestido de alta costura de Pilar Oporto. En este evento presentó oficialmente a su pareja, el financiero Víctor Prat-Heimerl (su madre es austríaca) que también cortó el aire por esa mezcla explosiva entre belleza e inteligencia. 

Y como Elsa es tan natural y versátil, al día siguiente atendió a JALEOS vestida de manera informal, tras haber ido al supermercado y en plenos preparativos de una comida familiar. Y sí, Víctor estaba por allí. El runrún de idas y venidas y de confidencias en castellano, catalán y francés daba a la reunión un aire de normalidad tras vivir una noche de ensueño. "Estoy en un momento vital fabuloso y feliz", afirma Elsa. Y por lo bajini, confiesa: "Estoy creando algo para volver a mi parte más pública. Es un secreto, pero gustará": ¿Hará algo especial con su hija, Lidia Torrent (24)?. 

Como dice la canción, “¿Y quién es él…?

(Risas). Se llama Víctor Prat, es financiero, vive entre Andorra, Luxemburgo y Barcelona, está separado con hijos y llevamos juntos (pensativa) desde el pasado verano. En enero nos pillaron en la nieve en Baqueira Beret y en el desfile pensé que era un momento muy bonito para presentarlo oficialmente en sociedad. 

¿Cómo se conocieron?

Ya sabes que tengo una relación muy cómplice con Alejandra Prat y su marido, Juan Manuel Alcaraz, que conoce a Víctor desde que estudiaron juntos la carrera. Así que a Víctor le conocí en ese círculo hasta que saltó el chispazo. Es divertido porque a veces Alejandra y él gastan bromas diciendo que son hermanos o primos porque como se apellidan igual…

En cuatro palabras, ¿cómo es Víctor?

Sobre todo, es un buenazo, educado, súper caballero, padrazo... Es que te lo resumiría en una palabra, bonachón. 

Elsa Anka y Víctor Prat-Heimerl posan públicamente por primera vez.

¿Volvería a casarse?

No tengo tan claro que lo hiciera, pero es tentador porque actualmente las novias se casan con dos o tres vestidazos, ja, ja. 

Quien sí está ya en edad casadera es Lidia y con ese ‘yerno’ tan fabuloso como es Matías… 

La verdad es que sí. No puedo decirte mucho más porque son unas personas maravillosas. Siempre he estado feliz de que mis hijos hagan sus propias elecciones en la vida. Lidia y Miquel –hijos de Elsa- han de hacer lo que quieran, seguir su camino y que sean felices. No han de continuar la estela que yo les deje. Les he dado educación y armas para defenderse. 

Es cuestión de saber escuchar y ver. 

Y de respetar.

Cierto. 

Cuando crees que ya les has la educación y que sabe diferenciar el bien del mal, al final ellos han de elegir. Todo es un aprendizaje, tanto de padres a hijos como de hijos a padres. Hay que respetar, entender y comprender que son personas con sus propias ideas, no puedes decidir por ellos y, como mucho, puedes aconsejarles y sugerirles. Aunque se equivoquen. 

A pesar de los valores que has inculcado a tus hijos, trabajar con el doctor Iván Mañero, tan integrado en una problemática social como la ablación donde las mujeres están sometidas a los hombres, ¿ha agudizado esos valores o ha aparecido otros que yacían adormilados?

Conocer a Iván ha sido dar un paso más en mi vida porque ha incrementado mi conocimiento de la labor social y solidaria. Es muy conmovedor porque en IM Clinic (Instituto de Cirugía Plástica Dr. Iván Mañero) vienen mujeres con carrera, inteligentes y totalmente integradas en nuestra sociedad que en su día sufrieron una mutilación. Y vienen casi en secreto, a escondidas de su familia, para reconstruirse. Al doctor le tengo una gran admiración y respeto porque tiene una de las mejores clínicas de Europa y en África, concretamente en Guinea-Bisáu, tiene una escuela, un orfanato y otro hospital que visitan 60.000 personas anualmente.

Desde luego hace una gran labor social. 

Cuando llegas las vacaciones se va allí a operar diez o quince horas diarias. Obviamente, también se estira debajo de un cocotero, pero tiene un gran compromiso. 

De mujer y mujer, ¿cómo es ese momento a la hora de hablar con algunas de esas pacientes que llegan a escondidas? El choque emocional y cultural debe ser enorme.  

Es brutal. Con dos mujeres, en concreto, tengo una relación casi amistosa. Me han contado sus intimidades, recuerdan el momento tan fuerte de la ablación, cómo se sienten ahora y su deseo de sentirse mujeres completas. Con Iván también estoy viviendo otro momento inolvidable porque es pionero en el cambio de reasignación de género. La transexualidad es una experiencia tremendamente brutal y cuando ves a esos padres y madres con sus niños y niñas se vive algo especial.  

Obviamente, también hace operaciones de cirugía estética, quizás la parte más banal del mundo que vivimos. 

Nuestra sociedad criminaliza mucho la cirugía plástica cuando tendría que ser algo normal. A nuestra clínica vienen mujeres de todos los estatus sociales que quieren mejorar, vienen libremente, no están presionadas por la sociedad y si vienen es porque se trata de una decisión de ellas, con ellas, frente a su espejo. 

Debe sentirse reflejada en su hija porque a su edad ya alcanzó la fama, aunque salvando las distancias, ya que en la era de internet la proyección es mundial e instantánea.  

Correcto. Hay cierto paralelismo, pero son momentos muy diferentes. Yo venía de tener una carrera de modelo más intensa que Lidia nunca llegó a ejercer, profesionalmente, aunque hizo sus pinitos, y luego estudió en la universidad y de ahí saltó a la televisión. Mi experiencia fue la de viajar por el mundo y ser modelo comercial. 

Elsa Anka y su hija Lidia dejando ver su gran complicidad.

¿Qué estudió Lidia?

Hizo criminología y empezó marketing, publicidad y relaciones públicas, pero lo tiene un poco aparcado ya que está grabando First Dates de lunes a viernes diez horas diarias. Aunque va estudiando poco a poco. 

Su hijo Miquel es el gran desconocido. 

Es un tipo súper tranquilo, muy introvertido, inteligente y acaba de cumplir 18 años. Está muy ilusionado porque ya ha podido votar por primera vez en su vida, no son unas elecciones fáciles, pero le ha tocado, ja, ja.  

¿Cómo ha sido esa primera vez?

Lo importante es vivir toda evolución con naturalidad y normalidad. Tenía muy claro a quien quería votar y, a pesar de las complicaciones sociales, Miquel ha sabido tomar su decisión. 

Nunca le ha gustado estar delante de los focos y se sabe muy poco de él, ¿está estudiando?

Está en el primer curso de ADE en inglés (Administración y Dirección de Empresas). A ver si es lo que le gusta porque suelen decir que el primer año es decisivo para continuar o cambiar. 

¿Cómo están viviendo Lidia y Miquel el momento tan caótico actual?

Vivimos en Barcelona, el tema está como está, tenemos amigos con ideologías my diversas, pero con respeto todos nos queremos. Son temas que sacamos con normalidad a la hora de comer. 

[Más información: Elsa Anka y su nueva ilusión, Víctor Prat, disfrutan de una jornada de esquí]

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