-
Entrada a Marina Isla de Valdecañas
La exclusiva isla privada con una extensión de 133 hectáreas y rodeada por el pantano de Valdecañas tiene sus horas contadas.
-
Entrada de la urbanización
Para acceder a la isla de Valdecañas debes ser residente o tener invitación expresa por parte de los propietarios. En la imagen, aparecen los jardines ya descuidados y los árboles sin podar.
-
Una de las espectaculares villas que será demolida
Sus habitantes ya han empezado a abandonar el espectacular complejo que se encuentra desatendido y con un aspecto más que descuidado.
-
-
Las piscinas
Fotografía actual de las piscinas de la exclusiva urbanización que será demolida próximamente.
-
Las piscinas ya cerradas
La zona ajardinada donde se encuentran las piscinas principales ya se encuentra cerrada. El césped sin cortar y las plantas sin su cuidado específico y necesario.
-
Hamacas sucias y amontonadas
Las clásicas hamacas blancas donde los VIP solían descansar se encuentran ahora amontonadas y algunas maltratadas y rotas por el paso del tiempo.
-
-
Las sombrillas de rafia, por los suelos
Fotografía de una sombrilla rota de rafia natural para evitar el sol.
-
Hamacas destrozadas con chalés al fondo
El enclave de ensueño convertido en un paraje desolador, con las hamacas rotas y esparcidas por toda la arena de la playa artificial.
-
Chalés que serán demolidos
Al fondo, los chalés a pie de playa que van a ser demolidos junto al resto de Marina Isla de Valdecañas.
-
-
La zona de la piscina, cerrada
Para acotar la zona ajardinada de la piscina han utilizado los mismo carteles que tienen en la entrada de la urbanización para controlar los accesos.
-
Zonas acotadas según las villas
En la glorieta, también descuidada y con una señal de tráfico prácticamente descolgada, se señalan las zonas según las villas. Villas Norte, Villas Sur y el Hotel Vincci Valdecañas Golf.
-
Paraje desolador del lago
Esta localización paradisíaca que ahora se encuentra totalmente abandonada se encuentra entre los términos municipales de El Gordo y Berrocalejo, en Cáceres, a tan sólo una hora de Madrid. Tras su demolición, volverá a ser una zona protegida.
-
