El año 2017 fue el peor en la vida de María Teresa Campos (76 años). A mediados de marzo recibió un gran zarpazo profesional al quedarse sin su programa estrella Qué tiempo tan feliz, su pareja Edmundo Arrocet (68) se fue a Honduras contra su voluntad y en mayo sufrió un severo ictus isquémico. Este último acontecimiento la alejó de la televisión y, pese a su temprana recuperación, Teresa se quedó sin hueco en la pequeña pantalla. Una situación que, un año más tarde, continúa en el mismo desesperante punto para la malagueña y que JALEOS ha podido conocer que la tiene "desesperada y triste". 

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Conforme su estado de salud iba reponiéndose, y con ello su ánimo, la matriarca de las Campos hacía sus pequeñas incursiones en televisión como invitada de Bertín Osbone (63) y de Risto Mejide (43) en sus respectivos programas y como defensora ocasional del concurso de Bigote en Supervivientes. En cada una de sus intervenciones agradecía el cariño y apoyo recibido por el consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile (65), e imploraba paciencia con respecto a su vuelta a la televisión. "La cosa no está fácil y hay que pensar un programa adecuado y que sea del agrado de ambas partes", aseguraba la presentadora. Nunca imaginó que la espera dudaría tanto. 

Teresa y Edmundo. Gtres

Sin embargo, el verano pasó; llegó 2018, la navidad también pasó y la Semana Santa hizo lo propio. Y nada se sabe de ese programa estelar que supondría su regreso a la televisión por la puerta grande. JALEOS ha podido conocer que existen "reuniones ocasionales" de Teresa con la cúpula de Mediaset y que existen varias opciones profesionales, pero ninguna parece materializarse mientras que las franjas de la cadena se asientan y el programa que sustituyó al suyo, Viva la vida, adquiere notoriedad y asentamiento con Toñi Moreno (44) a la cabeza. "Imagínate cómo puede llevar la espera alguien que ha estado toda su vida con un programa y en activo; pues mal", asegura una persona cercana a la andaluza. 

Según esta fuente, si bien al principio María Teresa se lo tomó con estoicismo y como una forma de recargar pilas, con el paso del tiempo la desesperación solo encuentra consuelo en la tristeza y la sensación de vacío: "Los que la conocemos sabemos cómo lo pasa realmente. Ella se lo calla, pero debe ser duro verse obligatoriamente sin trabajo cuando lo que te pide el cuerpo es volver a tus directos y al ruido de la televisión". 

A Teresa no le gusta verse parada y, según se informa a este medio, no se separa de su teléfono móvil en todo el día, posiblemente a la espera de esa llamada definitiva que la vuelva "loca de alegría". Mientras tanto, lee mucho, ve la televisión, se mantiene al día de los acontecimientos que acontecen a todos los niveles y disfruta de su relación con Edmundo. "Gracias a él, ella se entretiene. Edmundo la arropa mucho y su sentido del humor es fundamental", apostilla la citada fuente. Lo que parece claro es que hay María Teresa Campos para rato y que no va a permitir que nadie la retire. "Solo me retiraré cuando no me vea capacitada", aseguró en una ocasión. Tardará en llegar ese momento. 

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