Con una imagen bastante deteriorada, aduciendo problemas de audición y de nuevo llevándose un pañuelo a la boca para limpiarse… Julián Muñoz (68 años) volvía a comparecer este miércoles ante el juez al declarar como testigo en el caso Saqueo 2, por el que el exalcalde de Marbella ya fue juzgado y condenado a cinco años de cárcel. En esta ocasión su declaración se realizaba por videoconferencia y volvía a mostrar una imagen desmejorada, la propia de una persona enferma y débil. Una imagen, sin embargo, que contrarresta con la que ofrecía un par de horas antes de declarar en la puerta del colegio de su nieta.

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Julián Muñoz en su última aparición en los juzgados.

En chándal blanco y de marca, "hablando perfectamente y saludando sonriente al resto de padres y abuelos que llevaban a sus hijos al colegio. Sus andares eran normales", aseguran a este medio varios testigos presenciales. El exregidor marbellí no mostraba cansancio ni la debilidad que horas después reflejaba en su declaración ante el juez. De hecho, llevó con total normalidad a su nieta al colegio, como acreditan las imágenes exclusivas de JALEOS.

Julián Muñoz por las calles de Marbella.

Son muchos los ciudadanos de Marbella, los que conviven con él y le ven con asiduidad, que piensan que exagera cada vez que acude al juzgado y que representa un papel de enfermo que no trasmite en su día a día. De hecho, por redes sociales se pueden encontrar imágenes realizadas por anónimos ciudadanos en las que se ve a Muñoz llevando una vida absolutamente normal por las calles del municipio que un día saqueó. Una vida ociosa, sin ningún tipo de limitación física. "Se ha convertido en un actor de primera", nos comenta un conocido suyo con el que comparte mancuernas en el gimnasio al que ambos acuden.

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Anika, que también acude a las mismas instalaciones deportivas, indica a JALEOS que sus conversaciones con la gente con la que se rodea son totalmente fluidas. "Yo soy rusa y mi español es solo regular, pero cuando hablo con él es una conversación normal. Él charla con todo el mundo mientras hace sus ejercicios y me parece un señor muy educado. Eso sí, fuma mucho".

Una vida impropia de un enfermo "grave e incurable"

Este medio ya realizó un seguimiento a Julián Muñoz durante varios días el pasado verano. Pudimos comprobar que la vida que lleva el exalcalde no es precisamente la de una persona con una enfermedad “grave e incurable”. Más bien todo lo contrario. Le vimos en chiriguintos cercanos en el paseo marítimo de San Pedro, en la zona de Nueva Andalucía junto a amigos tomando café o por centros de estética tomando rayos uva para mantener un color bronceado. También le vimos en el Víctor Beach de la Milla de Oro de Marbella. Este establecimiento era un habitual suyo, pero dejó de frecuentarlo con cierta asiduidad cuando una de sus últimas visitas salió incluso en los informativos de televisión ya que le pillaron los paparazzi en pleno baño de sol y hamacas. Desde entonces, decidió cambiar su ruta.

Julián Muñoz por las calles de Marbella.

Manuel Fernández Valdivia, que fue presidente de la Asociación Pro Independencia (ISP) de San Pedro Alcántara, localidad donde reside actualmente Julián Muñoz, y que conoce a la perfección las triquiñuelas del exalcalde, se muestra indignado: “Es una absoluta vergüenza lo que está pasando”. El político quiere manifestar el sentir de San Pedro con las patrañas del exedil al que se encuentra por la ciudad habitualmente: “Me parece tremendo que mientras existen en nuestras cárceles personas con graves enfermedades sin poder salir y con delitos de menor importancia, el Tribunal haya creído sus patrañas respecto a su estado de salud”. El político incide en que “cualquiera que siga su día a día fuera de prisión verá a un personaje que sigue viviendo a sus anchas, tomando el sol en las playas, visitando buenos chiringuitos, cafeterías, restaurantes y conduciendo un vehículo de gama alta. Nada de utilitarios. Justo los días que tiene que declarar ante los distintos tribunales, aparece con barba de cuatro días, el pañuelo y camiseta de los chinos, mientras que pasado ese trámite vuelve a lucir sus trajes, relojes y demás ostentación de poder que le caracterizó durante su paso por el Ayuntamiento de Marbella, sin que se le vea ni un atisbo de enfermedad”.

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