"Mi marido es como si fuera mi hermano". Así es como define Olvido Hormigos (46 años) la relación que mantiene a día de hoy con Jesús, el padre de sus tres hijos. La que fuera concejala socialista relata sus intimidades y cuenta sus secretos de alcoba en esta segunda parte de la entrevista que EL ESPAÑOL realizó en su casa de Los Yébenes, un pequeño municipio toledano situado a unos 100 kilómetros de Madrid. "Cuántos matrimonios habrá que no digan que no tienen sexo o que para ellos no es lo más importante. Nosotros somos uno de ellos, pero somos una familia normal. Le quiero con locura pero después de tantos años no hay cosquillas en la tripa. Estoy hermanada con él", explica Hormigos, en un tono sereno y relajado, al ser preguntada por la actual situación con su marido. Es consciente de que a muchas personas les cueste entender que no son un matrimonio convencional. 

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Después del vídeo doméstico que envió a otro hombre, donde aparecía desnuda masturbándose, su vida cambió. Lo primero para ella fue aclarar con su marido sus sentimientos. Se sentó a hablar con Jesús, a quién explicó que no sentía ningún tipo de atracción por él como hombre. Sí un amor inmenso como el que se tiene por los hermanos o incluso por los amigos. Contrario a los que muchos pensaban en ese momento, él decidió aceptar la nueva situación de su casa y quedarse junto a Olvido. "Para Jesús lo más fácil hubiera sido abandonarme. Sin embargo, se quedó a mi lado. Junto a mí". Con quien no mantiene ninguna relación en la actualidad es con la familia de su marido. "No me hablan por lo que hice".

Olvido Hormigos en su casa. Silvia P. Cabeza

No guarda rencor a nadie. Confiesa que aunque ha sufrido mucho, ya lo tiene superado. Es una mujer diferente y feliz. No para de sonreír y de bromear durante toda la entrevista. Su hija Valeria (3 años), quien acompaña a este periódico durante toda la conversación, es la responsable de la ilusión y el brillo que tienen los ojos de Olvido. Ella y sus hermanos Mario (17) y Javier (15) son el motor de Olvido. "Los vecinos del pueblo ven a mi marido y a mis hijos como unos pobrecitos por las cosas que yo he hecho, pero ellos saben lo mucho que les quiero y ven cómo soy con ellos". Un amor de madre del que EL ESPAÑOL es testigo en las más de dos horas que dura el encuentro en su casa. La relación de Hormigos con los mayores, que tenían 12 y 10 años cuando ocurrió todo lo del vídeo y se enteraron perfectamente de los sucedido, es excelente. Este amor de madre está al margen de otras cuestiones criticables o no de Olvido.

Ella, Jesús y los tres hijos que tienen en común continúan viviendo en la misma casa que compraron hace 20 años en Los Yébenes. Un chalet muy espacioso de dos plantas situado en una tranquila calle. El primer piso cuenta con un amplio salón comunicado con una moderna cocina con isla en medio, mientras que en la segunda se encuentran el dormitorio principial, tres habitaciones, un baño, un vestidor y una terraza. El distribuidor de esta planta está decorado con fotografías de la vida de la familia. Pegado a la vivienda está el taller de carpintería de Jesús, donde pasa gran parte del tiempo trabajando.

Olvido Hormigos junto a su marido Jesús y su hija Valeria. Gtres

Entre los planes de futuro de Olvido Hormigos está la intención de sacarse unas oposiciones para ser maestra como un día fue: "Yo sé que voy ahora a un colegio privado para trabajar de maestra y no me cogen. Ni me atrevo a presentarme. Pero si apruebo una plaza no me podrán decir que no. Es algo que quiero hacer pero ahora con la niña que está todo el día conmigo y no se separa de mí es complicado", explica.

Hasta que ese día llegue la exconcejala se gana la vida aprovechando todas las oportunidades que se le presentan. Ha participado en varios concursos de televisión como Gran Hermano Vip o Sálvame y ahora colabora con la revista Interviú, donde cada semana escribe un relato erótico. "Esto es mi medio de vida ahora mismo. No tengo otra cosa". Olvido Hormigos es un mujer que se ha reinventado así misma y que ha rentabilizado lo que le ha pasado.

La humillación y la presión a la que se vio sometida, y que hizo que tuviera que abandonarlo todo hace ahora cinco años, le transformó en una persona totalmente distinta. "Yo era bien vista aquí en el pueblo, pero de la noche a la mañana me convertí en el hazmereír", asegura. Aunque reconoce que en más de una ocasión pensó en quitarse la vida, hoy no le afectan los comentarios que siguen vertiendo sobre su persona. "Con todo lo que han dicho ya de mí, ahora los insultos me entran por un oído y me salen por otro".

[Más información: Las confesiones más íntimas de Olvido Hormigos: "No me suicidé por mis hijos"]