Es imposible que un postre cuya traducción es "tarta de terciopelo rojo" no sea un deleite para todos los sentidos. El color que la hace característica se debe a la utilización de un tinte natural. Pero esto no es nuevo, fue en la Segunda Guerra Mundial cuando, a causa de la escasez y el reparto exhaustivo de los alimentos, los panaderos de aquella época comenzaron a utilizar jugo de remolacha hervida para dar vida y color a sus pasteles.

En los años 40 y 50, los restaurantes y pastelerías de la cadena de centros comerciales Eaton´s, en Canadá, lograron ser conocidos gracias a su receta secreta de la tarta Red Velvet. Tal era la confidencialidad de su elaboración que aquellos que la cocinaban juraban mantener silencio para no desvelar la magia del éxito.  

En El Estilo rompemos nuestro silencio y te damos la receta para conseguir un postre, a parte de colorido para adornar tu mesa, bueno, saludable y bajo en calorías. 

INGREDIENTES

Para el bizcocho:

· 15 claras de huevo (de venta en prácticamente en cualquier supermercado). Este ingrediente aporta proteínas.

· 400 gramos de harina de avena o grano de avena entero. Si prefieres esta última opción, tendrás que triturar, con una batidora, estos granos hasta conseguir reducirlos a polvo.

· Una taza de bebida vegetal (soja, avena, almendras). También puedes utilizar leche desnatada (para restarle calorías), según tus gustos.

· Importante: Aroma de Red Velvet. Será lo que le dé ese sabor característico. Puedes conseguirlo por Internet o en alguna tienda o pastelería especializada en repostería americana.

· Colorante rojo Red Velvet. Como tradicionalmente, suele proceder de la remolacha. Lo puedes adquirir a través de Internet o en pastelerías especializadas.

· Edulcorante o Stevia al gusto.

Para la crema (será el "cemento" de nuestra tarta):

· 400 mililitros de leche de coco

· 300 mililitros de agua

· 8 láminas de gelatina neutra

· Stevia o edulcorante

PREPARACION

Del bizcocho:

· Echamos todos los ingredientes antes mencionados en un recipiente tipo bol. Utilizamos una batidora de vaso para mezclarlo todo, hasta conseguir una textura homogénea.

· Precalentamos el horno a 200º durante unos minutos.

· En un molde redondo, apto para horno, vertemos la mitad de la mezcla batida. La razón es que esta tarta tiene 2 capas y en este paso haremos una de ellas. Tenemos que construir nuestro postre paso a paso. 

· Horneamos durante 20-25 minutos y dejamos enfriar.

· A continuación, repetimos el mismo proceso con el resto de la mezcla, que será nuestra segunda capa.

De la crema:

· Es el momento de preparar la gelatina. Llenamos de agua un plato hondo y ponemos la gelatina a remojo durante más o menos 5 minutos, hasta que se hinche. Estas son las indicaciones básicas, pero recomendamos leer los pasos de preparación.

· Vertemos el agua y la bebida vegetal o la leche en un cazo. Lo calentamos, sin que llegue a hervir, añadiéndole el edulcorante o la stevia que creas oportuna.

· Una vez hinchada la gelatina, la sacamos del plato y la escurrimos; puedes valerte de papel de cocina para que absorba el agua sobrante.

· A continuación la añadimos al cazo junto con la bebida vegetal o la leche, el agua y el edulcorante. Removemos suavemente a fuego lento, sin llevar a ebullición, hasta que la gelatina se derrita. 

· Dejamos enfriar durante 20 minutos. La metemos en la nevera durante 2 horas o 1 hora en el congelador.

· Una vez pasado este tiempo, sacamos la crema y volvemos a batirla con una batidora de vaso. Esto es para conseguir una textura esponjosa y no gelatinosa.

· Volvemos a meterla, esta vez en la nevera, durante media hora o una hora, y repetimos la acción. Batimos hasta conseguir la textura de mousse. Un truco para comprobar que está en su punto: coge la masa con una cuchara, ponla boca abajo y si tarda en caer y no salpica, tu crema está lista.

MONTAR LA TARTA

· Tenemos 2 capas de bizcocho y un recipiente lleno de crema. En un recipiente grande, donde vayas a servir la tarta, pon primero una de las capas de color rojo que nos servirá como base, a continuación reparte sin escatimar la crema por encima de ésta y repite el proceso.

· Para terminar, cubre la tarta por encima con la crema que te haya sobrado. Vuelve a meterla en la nevera, para evitar que se derrita la gelatina.

· Recomendamos servir muy fría. Como topping, podemos añadirle algunos frutos rojos.

Y... ya tenemos nuestro postre fit, listo para triunfar y llenar de color nuestra mesa.