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El otoño trae consigo una vuelta a los orígenes en el mundo de la moda: el gusto por las prendas con empaque, las materias primas nobles y el calzado bien estructurado.

Frente a la levedad del calzado estival, la temporada de frío exige piezas capaces de resistir el uso diario sin renunciar a la sofisticación. En este contexto, dos siluetas emblemáticas se alzan como las verdaderas protagonistas del armario femenino y masculino: el mocasín tradicional y el botín en sus múltiples vertientes.

La firma centenaria Lottusse, fundada en Mallorca en 1877 y liderada hoy por la cuarta generación de la familia Fluxá, abandera esta filosofía basada en la calidad y la atemporalidad.

Su propuesta para esta temporada demuestra que el diseño contemporáneo y la artesanía tradicional pueden convivir en perfecta armonía mediante el uso de pieles de vacuno de alta selección.

Mocasines de la firma Lotusse. Lotusse.

El mocasín se reinventa en clave bicolor

El mocasín mantiene su estatus de básico indiscutible por su versatilidad y practicidad. Ideal para resolver estilismos diarios tanto formales como informales, admitiendo combinaciones con trajes de corte impecable o con vaqueros informales, este modelo destaca por su capacidad de adaptación.

Aunque las versiones monocolor continúan dominando las calles, la gran novedad de la temporada es la irrupción del mocasín bicolor, una alternativa que añade un punto de contraste visual y dinamismo a los atuendos más sobrios.

Botín Cort de piel, de la firma Lotusse. Lotusse.

Botines: entre la sobriedad ejecutiva

Para quienes buscan mayor cobertura y textura, la gama de botines ofrece soluciones para cada ocasión.

Una de ellas es el estilo clásico de tacón ancho: elaborados en tonos cálidos como el marrón chocolate, se posicionan como la pareja idónea de abrigos estructurados y prendas de punto para entornos laborales.

Por otro lado, los acabados con relieve en negro. Estos aportan una dimensión táctil y un toque sobrio que funciona como comodín para cualquier evento nocturno o de oficina.

Cabe destacar también el botín de media caña estilo motero, que representa la faceta más audaz de la colección. Su estética robusta contrasta eficazmente con prendas fluidas o vestidos, permitiendo romper la rigidez de los conjuntos convencionales.

Más allá de las tendencias pasajeras, el nexo común de estas propuestas reside en su durabilidad. La piel de alta calidad no solo resiste el desgaste del tiempo, sino que envejece de forma noble, adquiriendo carácter con el uso. Una lección de estilo donde la artesanía y la funcionalidad caminan juntas.