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La boda de Ingrid Sanz Asensio e Ilies Hassaine reunió el pasado fin de semana en Madrid a numerosos rostros conocidos, pero entre todos ellos hubo un estilismo magistral: el de Paula Echevarría (48 años).

La actriz eligió para la ocasión un delicado diseño en tonos pastel firmado por Claro Couture, una propuesta que conjugaba elegancia, tendencia y ese aire romántico tan asociado a las celebraciones estivales.

Lejos de los colores vibrantes que suelen dominar las bodas de verano, Paula apostó por una refinada tonalidad verde agua empolvada, uno de los matices más sofisticados de la temporada.

Un color suave, luminoso y especialmente favorecedor que conecta con la corriente de los llamados powder tones, una de las grandes tendencias que están marcando las colecciones de invitada de este 2026.

Paula Echevarría, en sus redes sociales. @pau_eche

Un vestido de silueta fluida

El vestido, de silueta fluida y femenina, destacaba por su escote bardot de hombros descubiertos, un recurso que sigue siendo uno de los favoritos para eventos de día por su capacidad para aportar sensualidad sin perder elegancia.

El cuerpo estructurado realzaba la figura gracias a un estudiado trabajo de patronaje, mientras que un delicado cinturón confeccionado en el mismo tejido marcaba la cintura de forma sutil.

La verdadera protagonista de la pieza era su falda de movimiento vaporoso, construida mediante capas y paneles de tejido ligero que generaban un efecto casi etéreo al caminar.

Los volantes asimétricos del bajo añadían dinamismo y reforzaban ese carácter romántico y sofisticado que define buena parte del universo creativo de Claro Couture.

Paula Echevarría, en sus redes sociales. @pau_eche

Un tocado XL

Si el vestido transmitía ligereza, el gran golpe de efecto llegó de la mano de los complementos. Paula completó el estilismo con una espectacular pamela en tonos naturales de gran tamaño, una elección que aportaba teatralidad y sofisticación sin eclipsar el conjunto.

El accesorio, perfectamente integrado en la paleta cromática del look, reforzaba el carácter ceremonial del estilismo y evocaba la tradición de las grandes bodas de día, donde los tocados continúan ocupando un lugar privilegiado entre las invitadas más elegantes.

La actriz también incorporó unos pendientescon piedras naturales, capaces de aportar luz al rostro sin competir con la fuerza visual de la pamela.

Otro de los elementos más acertados fue el bolso. Paula se decantó por un diseño de mano recubierto de plumas en la misma gama cromática del vestido, una pieza que introducía textura y un punto de originalidad al conjunto.

Lejos de resultar excesivo, el accesorio funcionaba como contrapunto perfecto a la limpieza de líneas del vestido, demostrando una vez más la importancia de los detalles en la construcción de un estilismo de invitada.

Las sandalias de tiras minimalistas en tono nude terminaban de equilibrar el look, alargando visualmente la figura y manteniendo el protagonismo en el vestido y los accesorios principales.