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El estilo de Virginia Troconis (45 años) tiene una virtud que pocas consiguen en ropa de deporte: hacer que un outfit funcional parezca, al mismo tiempo, impecablemente chic.

Su último look de entrenamiento lo demuestra a la perfección gracias a un protagonista inesperado, el bolso.

Lejos de recurrir a la clásica mochila deportiva, Virginia se ha aliado con Longchamp París y ha elegido el modelo personalizado My Pliage Bolso shopper L, una pieza elegante y, sobre todo, práctica.

Concebido para aguantar el ritmo de una jornada larga, este shopper cuesta 290 euros. Es el accesorio deportivo que querrás tener en tu armario.

Este modelo de bolso es lo suficientemente amplio para acompañar una sesión de deporte, y pulido y minimalista para encajar en cualquier look de calle.

El bolso que ha lucido Virginia Troconis.

Su diseño incluye cierre de cremallera y botón a presión, un bolsillo interior plano para organizar lo imprescindible y espacio para un portátil de 13 pulgadas, algo esencial para quien encadena ejercicio, recados y reuniones sin pasar por casa.

En manos de Virginia, ese carácter versátil se multiplica: el bolso funciona como bolsa de deporte, bolso de día y soporte perfecto para una imagen cuidada incluso cuando el resto del output se compone de prendas puramente deportivas.

Virginia suele apostar por conjuntos deportivos en tonos neutros o empolvados, mallas bien estructuradas y camisetas o sudaderas que estilizan sin marcar en exceso.

Historia de la firma

Longchamp ha convertido su icónico Le Pliage en un lienzo personalizable que el cliente diseña a su gusto: se elige el formato (en este caso, shopper L), la combinación de colores, los detalles de las asas e incluso las letras o símbolos que se estampan en el cuerpo del bolso.

Todo se fabrica por encargo en los ateliers de la marca en Francia, mediante impresión por sublimación sobre una lona resistente de poliéster 100% reciclado, procedente de plásticos reutilizados, una apuesta por la sostenibilidad que conecta con una sensibilidad cada vez más presente en la moda deportiva.

Longchamp es una casa francesa de marroquinería fundada en París en 1948 por Jean Cassegrain, que comenzó cubriendo en piel artículos para fumadores —sobre todo pipas— antes de dar el salto a la pequeña marroquinería y, más tarde, a los bolsos femeninos.

El nombre de la marca procede del hipódromo de Longchamp, en el Bois de Boulogne, y explica el emblema de la firma: un jinete al galope, convertido en uno de los logos más reconocibles del prêt-à-porter francés.

Otro modelo de bolso.

Desde sus primeros talleres en Segré, abiertos en 1959, la casa ha trabajado con la misma combinación de innovación y calidad artesanal que todavía hoy reivindica como su ADN.

El gran salto al imaginario global llegó en los años 90 con Le Pliage, el bolso plegable de nailon con solapa y asas de piel que se doblaba hasta ocupar el tamaño de un libro y que se convirtió en un icono de viaje y de uso diario.

Que Virginia Troconis haya elegido precisamente este modelo para su rutina deportiva encaja con la trayectoria de Longchamp y con la suya propia.

Ella representa a una generación de mujeres que se cuida, entrena y vive a un ritmo intenso, pero que no renuncia a los códigos de estilo clásicos: líneas sencillas, buenos accesorios, nada estridente, todo pensado para durar.

El shopper L permite llevar la ropa de recambio, una botella de agua y el portátil sin perder un ápice de elegancia, y funciona tanto con leggings y zapatillas como con un vaquero recto y una blazer.