Las historias románticas poseen, en su inmensa mayoría, un curioso tópico: las grandes tarrinas de helados y las cajas de pañuelos se consolidan, aparentemente, como la receta perfecta para hacer frente a cualquier infidelidad o ruptura sentimental. Sin embargo, Diana Spencer rompió ese tópico a través de una elección estilística.

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El mismo día, el 29 de junio de 1994, que el príncipe Carlos (72 años) confesaba de manera pública su idilio amoroso con la que fuera Camila Parker Bowles (73), Diana decidió desoír ese cliché. Se enfundó en un ajustado little black dress de Christina Stambolian y acudió a la cita cultural de su agenda real en los Jardines de Kensington. Curiosamente, esas praderas han sido las elegidas por sus hijos, Guillermo (38) y Harry (36), para situar la estatua en su honor, encargada por ellos, que se inaugura el próximo 1 de julio.

'El vestido de la venganza' de Lady Di, la prenda más alabada de su ropero cumple años Redes sociales

De esta forma, asistió al Serpentine Gallery, con el objetivo de recaudar para preservar e impulsar el arte, cumplió con sus obligaciones como Princesa de Gales y dejó que las confesiones del primogénito de Isabel II (95) mostraran que su matrimonio no era una idílica e imperturbable historia de amor.  

La prenda de la modista griega, Stambolian, fue adquirida por la princesa a principios de la década de los años noventa, sin embargo, Diana no lo había lucido en público pues, según apuntan, lo consideraba demasiado atrevido para un evento de etiqueta.

El vestido de Stambolian elegido por Diana marcó una transformación en su forma de vestir. A partir de ese día, los estilismos de Lady Di abandonaron el característico estilo más clásico y preppy, que la conferían un aspecto aniñado marcado por los cuellos bobo, los volantes y los estampados; y, adoptaron, un estilismo más distinguido. La prenda, que combinó con medias negras transparentes, unos clásicos stilettos en la misma tonalidad y una gargantilla de perlas y un enorme zafiro en el centro, era una oda a la sensualidad y a la elegancia.

Stambolian es la firma del vestido por el que optó Diana. Gtres

Estaba conformada por un corpiño fruncido y un escote bardot que, más allá de potenciar su silueta, dejaba al descubierto sus hombros y piernas; rompiendo con algunas reglas de protocolo que instan a que dichas zonas permanezcan cubiertas en actos de esta índole. La creación de la diseñadora abogaba por la asimetría, marcada por detalles drapeados (constituidos por sendas capas en un lateral) a lo largo de la falda, combinado con alguna abertura. Dos cualidades que, en la actualidad, se hallan bajo la palabra tendencia.

Más allá de su patrón, la tonalidad de este vestido de cóctel, también, sorprendió, pues no seguía el estudiado protocolo dictado por la Casa Real británica. Según dichas reglas, el negro es el único color que está reservado para las ocasiones de luto. Lo que terminó por apodar a esta prenda como ‘el vestido de la venganza’, un traje que no cumplía ninguna de las etiquetas trazadas y que afianzaba la idea, mostrada en el documental The Story of Diana, de que Lady Di convirtió la moda en una de sus herramientas favoritas para comunicar. Según apuntan, a través de su elección de atuendo, trató de levantar su imagen y reputación, alejándose y rompiendo con todo lo estipulado.

[Más información: Las cinco tendencias que Diana de Gales ya llevó durante los década de los años ochenta y los noventa]