¿Quién no recuerda los emblemáticos plumas de Pedro Gómez, que se convirtieron en el mejor aliado de muchos en los años ochenta y noventa? Coloridos, a la moda y toda una marca distintiva.

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Esta nueva temporada, Pedro Gómez vuelve después de 20 años con fuerza, respetando el proceso de producción de los emblemáticos plumas, a través de su página web y de la mítica tienda Igloo, que se ha recreado en un amplio local en la calle Molino de Viento, 20, en el centro de Malasaña, barrio madrileño que vio nacer a Pedro.

"Lo que estamos haciendo es poner al cliente en situación y hablar de Pedro Gómez", ha comentado José Luis Serrano, actual CEO de la marca. "Pedro fue un montañero, profesor de escalada y esquiador de fondo, cuyo equipo fue Campeón de España en 1960 en esta disciplina. Su gran afición desde muy joven fue la montaña. Por esa época los tejidos que se utilizaban eran algodón y lana y no existían tejidos técnicos e impermeables, hasta que se descubrieron las propiedades del nylon, un tejido nuevo que triunfaba en el mercado", ha expuesto el CEO de la firma.

"Después de pasar muchas noches haciendo vivac en la montaña, con unas condiciones climatológicas extremas, se le ocurrió hacer un saco de dormir", ha detallado Serrano.

El objetivo del nuevo CEO de Pedro Gómez es mantener el espíritu y autenticidad de la marca en todos los detalles, desde su producción hasta su comercialización: "Nos pusimos en contacto con todos los proveedores que utilizaba Pedro en su día, tanto de tejidos, como duvet, piel, remaches... Sólo las cremalleras varían ligeramente, ya que antiguamente estaban hechas de níquel y hoy en día este componente es considerado nocivo para la salud. Pero su forma y estilo siguen siendo fieles a las originales". 

"Tenemos una fábrica en exclusiva en España, somos artesanos y trabajamos bajo pedido. Fabricamos un stock limitado y, además, damos la opción al cliente de personalizar la prenda a su gusto. Aunque en este caso hay que esperar dos meses para confeccionarlo", ha comentado el CEO.

Estos nuevos productos mantienen la línea estética de los plumas que ya se comercializaron en su día, pero con los avances del siglo XXI. Ahora se utilizan membranas térmicas, las prendas son impermeables y transpirables, los tejidos han evolucionado sin perder su apariencia y calidad, que tanto los hizo destacar en los años setenta.

"Queremos que los clientes valoren la prenda que van a tener y nuestra intención es ir poco a poco, para que la marca vuelva a consolidarse y dure muchos años", ha explicado José Luis.

"Tenemos un público de 25 a 50 años, especialmente de la última época de Pedro Gómez, que no llegaron a tener el plumas. No es una prenda económica, pero la alta calidad que ofrece y la posibilidad de personalizarla es valorada por nuestros clientes que, además, reciben un trato especial cuando vienen a nuestra Experience Store", ha añadido.

Por el momento sólo se están comercializando chalecos y plumas de hombre, junto a una línea de camisetas básicas, pero el próximo invierno se podrán comprar las prendas para niño, que no llegaron a venderse en su día. Además, también se está desarrollando un modelo tres cuartos con capucha desmontable de plumas.

"Para 2020 vamos a crear una línea de accesorios: gorras, llaveros, mochilas y riñoneras. Estamos diseñando también una colección de apparel acorde a los plumas", ha apuntado José Luis.

La marca también tiene planeado sacar prendas de mujer para principios de año porque, aunque los plumas Pedro Gómez eran usados tanto por hombres como por mujeres, siempre han tenido un patrón muy masculino que ahora se está modificando para adaptarse a la perfección al cuerpo de la mujer.

Pedro Gómez, pionero en España creando plumas

Por aquel entonces, Pedro ya trabajaba en el sector textil, por lo que tenía cierta experiencia con la confección y conocía los materiales que en ese momento estaban en el mercado.

Su primer saco de dormir nació en 1954, el primero de creación patria. Combinó el nylon con las plumas, algo que maravilló a sus colegas montañeros, ya que hasta entonces dormían prácticamente a la intemperie con mantas. A partir de ahí Pedro empezó a confeccionar los sacos para sus amigos y también una serie de prendas para la montaña. "Los montañeros dejaron la manta para dormir en los sacos Pedro Gómez", ha explicado su amigo Carlos Soria.

No fue hasta 1970 cuando el montañero abrió su primera tienda de deportes, El Igloo, y trasladó el taller de confecciones a la planta superior de dicha tienda, donde creó los famosos plumíferos y chalecos que este año vuelven a fabricarse.

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