Maison Karité se define como una "cosmética salvaje". Y por salvaje, su creadora Carmen Navarro, se refiere a lo más natural que puede existir: semillas de karité que se crían en libertad, que son recogidas por una cooperativa de mujeres de Ghana y que, en su poblado y con la receta de sus ancestros, machacan el grano hasta sacar la manteca pura, vegana y sin ningún tipo de aditivos.

La marca nació en 2012 después de que Carmen, que sufría sensibilidad química a la mayoría de los productos, fuera testigo en Senegal, donde estaba de vacaciones, cómo un hombre colocaba un ungüento blanco sobre su piel. Al preguntar le dijeron que era un tratamiento tradicional: manteca de karité. No se lo pensó. Compró un kilo y pocas semanas después ya planeaba en su cabeza la forma de crear una marca de cosmética salvaje, de árboles que se encuentran en la naturaleza de forma espontánea y adaptados al medio, y 100% natural.

Carmen Navarro junto a mujeres de Ganha que trabajan para la marca.

Además, Mairson Karité tenía que ser justa con el medio ambiente sino también con las comunidades que han mantenido el equilibro natural en estas zonas. Para ello, contactó con una comunidad rural de mujeres que elaboran las materias primas en origen y se rematan en su obrador en Barcelona bajo todos los certificados por Bio.inspecta según la norma BioVidaSana.

Su producto estrella es la manteca pura de karité salvaje, sin refinar, que contiene gran cantidad de fitoesteroles, vitaminas A, D, E y F, alantoína y karitene lo que le da propiedades hidratantes, antioxidantes, protectoras, regenerantes, antienvejecimiento, cicatrizantes tanto de la piel de la cara como para el cuerpo, cabello y uñas.

Es un producto que puede utilizarse en mayores y en pequeños y en cualquier época del año, aunque está especialmente indicada para pieles sensibles, irritadas y atópicas. 

Pero Carmen Navarro también destaca también el jabón negro africano, que se elabora siguiendo una receta ancestral transmitida de madres a hijas en la que no se usan detergentes, sólo aceites vegetales y la ceniza de quemar las vainas de cacao.

Se trata de un jabón especialmente indicado para pieles sensibles que resulta muy útil en el tratamiento de las manchas o en personas con tendencia acnéica. Es muy efectivo contra el olor corporal fuerte e ideal para el cuero cabelludo con descamación o exceso de grasa. 

Lo que empezó con un flechazo con la manteca de karité ha ido creciendo en estos años hasta contar con 40 referencias cosméticas que incluyen también champú, aceites o mousse facial limpiadora.

"Esta mousse se puede usar a diario y cuenta con aceites salvajes de moringa y baobab, petitgrain de azahar, polvo de rosa damascena sobre una base de jabón negro africano elaborado a mano y saponificado con ceniza siguiendo una técnica milenaria", explica Maison Karité.

Los productos de Maison Karité pueden adquirirse en perfumerías orgánicas, supermercados ecológicos, herboristerías, farmacias especializadas o a través de su web www.maisonkarite.com.

La Manzana

Uno de esos espacios es La Manzana, situado en la calle San Gregorio número 11, que se ha convertido en la nueva meca para veganos y buscadores de experiencias naturales, libres de la opresión química de muchos de los productos que han ido copando el mercado.

Se trata de un espacio abierto, sencillo, diáfano en el que se puede optar por tratamientos especializados, manicuras sin aditivos o simplemente adquirir productos de cosmética 100% natural, en una gran selección de los marcas orgánicas.

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