París

La literatura ha invadido Grenoble (Francia), primera ciudad del mundo en instalar distribuidores de relatos cortos -de 1, 3, y 5 minutos- en lugares donde la espera está asegurada. La idea se puso en práctica el pasado mes de octubre y en su primer mes de vida ya hubo más de 10.000 textos que ayudaron a los franceses a mantener su paciencia intacta.

“Nos dimos cuenta de que la literatura debía adaptarse al día a día, y esos momentos de espera podían servir para evadirse, pasar un momento agradable, desconectar...”. Habla a EL ESPAÑOL Christophe Sibieude, cofundador de la start-up Short Edition. Los responsables de esta iniciativa valoran el tiempo hasta tal punto que estas distribuidoras ponen a disposición del lector el texto que más le conviene en función de su hueco de espera. Tres botones permiten decantarse por los relatos de uno, tres o cinco minutos, todos ellos elegidos y valorados previamente por los lectores de la plataforma web, que existe desde 2011.

La máquina imprime un cuento. Olivier Alexandre / Short Edition

Sibieude confiesa que su empresa lanzó estas diez distribuidoras hace dos meses en forma de experimento, en centros culturales y oficinas de turismo, para demostrar que los relatos cortos encuentran con facilidad la aceptación del público independientemente de la herramienta utilizada para llegar a él.

Autores anónimos

La página web que alimenta estos repartidores de literatura invita a los internautas a lanzarse a la creación de textos. Eso sí, la máxima sigue intacta: las historias no deben sobrepasar los 20 minutos de lectura. El éxito de estos distribuidores reside en la ocupación de un espacio hasta ahora reservado al aburrimiento. Poemas, relatos de ciencia ficción, y hasta cómics encuentran su sitio en estos puntos de lectura instantánea que han publicitado a 4.500 autores anónimos. Hasta el momento han participado 9.000 escritores anónimos en la web.

Sólo las mejor valoradas entre los miembros de esta comunidad se cuelan en los distribuidores

Desde que la plataforma de publicación gratuita lanzó su versión web hace ahora cinco años, cada día cien nuevas historias están disponibles para su lectura y juicio por parte de los amantes de la literatura en pequeños formatos. Sólo las mejor valoradas entre los miembros de esta comunidad se cuelan en los distribuidores de Grenoble.

Así es la máquina, con los tres tipos de cuentos. Olivier Alexandre / Short Edition

“Pensamos que podría ser una una iniciativa atractiva para centros culturales, oficinas de turismo... Pero en unas semanas hemos recibido muchísimas llamadas de empresas privadas que también encuentran en esta idea una forma inteligente de mantener al cliente satisfecho mientras espera ser atendido”, explica Sibieude.

A Sibieude no le resulta extraño el éxito de estas plumas desconocidas. Recuerda que ya en 2013, cerca del 20% de los franceses confesaban haber escrito un manuscrito a lo largo de su vida. Sus distribuidoras de literatura, dice, permiten al autor idealista que su afición sea valorada por la sociedad.

Letras al gran público

Estos tickets de literatura llegarán en marzo a la capital francesa, pero también a varias ciudades bretonas, aunque sus creadores no descartan cruzar el charco. Christophe Sibieude enumera una extensa lista de los países a los que ha llegado el eco de su iniciativa. China, Estados Unidos o Australia son algunos de los lugares desde donde se han interesado en su máquina de imprimir historias. Es una buena idea para Manuela Carmena. “Al principio llegaron las entrevistas con medios extranjeros, después ciertas empresas empezaron a interesarse en el alquiler de las distribuidoras”.

Este éxito, que el cofundador de Short Edition asegura que ha sorprendido de igual modo a los autores que él insiste en llamar 'anónimos', ha empujado a escritores profesionales a informarse sobre el modo en que ciertos fragmentos de sus obras podrían encontrar su hueco en estos tickets mágicos. Por el momento, la start-up no se cierra puertas, aunque insiste en que su objetivo seguirá siendo llevar poemas y relatos cortos al gran público.

Más de 150.000 lectores abonados puntúan estas creaciones anónimas, algo que asegura un sistema de recomendación entre amantes de los relatos cortos

Para su cofundador, la dinámica del proyecto gira en torno a la vida comunitaria, ese factor que permite que los lectores no caigan aleatoriamente en uno de los miles de textos disponibles en la plataforma, sino que tengan siempre entre sus manos las mejores historias. Para ello, los más de 150.000 lectores abonados puntúan estas creaciones anónimas, algo que asegura un sistema de recomendación entre amantes de los relatos cortos. También sirve de motor de motivación a los autores que se atreven a publicar sus historias.

Reinventar el papel

Short Edition insiste en la renovación del papel como acto revolucionario ante la invasión numérica. ¿Qué tienen estos puntos de impresión de literatura que no encontramos, por ejemplo, en un ereader? Además de una comunidad de lectores dispuestos a recomendar en base a la calidad de los textos, Sibieude aborda la recuperación de una lectura táctil. “Una vez que han terminado, pueden guardarse la historia, compartirla a alguien, volver a leerla en el metro...”.

Por el momento, no hay atajos para que un texto tenga más posibilidades que otro para llegar al papel que la votación de la comunidad de usuarios. “Las historias divertidas suelen ser recibidas con los brazos abiertos, aunque no hay criterios secretos para que un texto tenga más éxito que otro. Nuestra comunidad de amantes de la literatura valora la calidad por encima del tema y del género”.

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