El polémico debut de Kylie Jenner (29 años) en el desfile de Victoria's Secret, celebrado este 18 de octubre en Los Ángeles, ha coincidido con la última decisión de su madre, Kris Jenner (70). La matriarca del famoso clan sigue moviendo las piezas de su impresionante patrimonio valorado en cientos de millones de dólares y ha vuelto a poner en el mercado la mansión de Hidden Hills.
Se trata de la icónica mansión de las Kardashian, que sirvió de hogar primario de la familia durante más de una década y apareció en Keeping Up with the Kardashian. Para los fans es fácilmente reconocible por su vestíbulo en blanco y negro del que sale una doble escalera hacia la planta superior.
Kris y su entonces marido Bruce Jenner compraron este impresionante inmueble en 2010 por 4 millones de dólares. Cinco años después de la compra y pocos meses después de finalizar su divorcio de Kris, Bruce hizo pública su identidad como mujer transgénero pasándose a llamar Caitlyn.
Durante su separación, Caitlyn transfirió la titularidad de la propiedad a Kris, que ahora la vende por 11,25 millones de dólares (10 millones de euros) tras una rebaja de 2,25 millones.
La propiedad no es una mansión cualquiera. Fue el hogar donde Kendall (30) y Kylie pasaron su adolescencia, mientras sus hermanas mayores, Kim (45), Kourtney (47) y Khloé (42), consolidaban sus carreras y sus marcas. Allí se rodaron conversaciones familiares, discusiones, reconciliaciones y algunos de los momentos más icónicos de su docureality.
En la séptima temporada de las Kardashian, de hecho, se dedica un capítulo entero a la mansión. Kris Jenner y sus hijas vuelven al que fue su hogar para despedirse de él antes de colgar definitivamente el cartel de 'se vende'.
Son muchos los recuerdos y las anécdotas que regresan a las hermanas al cruzar el umbral de la vivienda. Kendall, por ejemplo, bromeó con una confesión sexual. Al ver su antigua habitación, dijo: "Perdí mi virginidad en esa habitación”. Después aclaró, entre risas, que en realidad había sido en la casa del chico con el que salía, sin revelar su identidad. Kris se quedó impactada y llegó a preguntar: "¿Dónde estaba yo? ¿Estaba en la habitación de al lado?".
Su madre también se quedó atónita cuando Kendall reveló, en ese arrebato de confesiones, que fumaba marihuana de adolescente en la cabaña de la propiedad. Lo hacía "cuando Kris no miraba", dijo y precisó que tenía 16 años mientras Kylie tenía 14: "Cerrábamos las cortinas".
Las hermanas recordaron además que se colaban chicos en la casa y se ayudaban a salir de problemas durante sus años de instituto.
"Compramos esta casa para que Kendall y Kylie y todos los niños crecieran, y estábamos muy emocionados de crear muchos recuerdos especiales", explicó Kris Jenner. En este último adiós al que fue su casa, no faltó Caitlyn, “la persona con la que creó todos esos recuerdos durante tantos años”, dijo la matriarca del clan.
Kendall y Kylie Jenner.
Kylie valoró el reencuentro de sus padres como algo muy positivo: "No sé si mis padres volverán a ser mejores amigos algún día, pero este es sin duda un gran primer paso".
La casa de estilo mediterráneo, con ocho dormitorios, fue durante más de una década el corazón operativo y emocional del clan. Kim llegó a vivir allí temporalmente durante la reforma de su propia residencia, y Rob Kardashian (39) también residió en la propiedad con su hija Dream.
Vender la casa permite a la familia liberar capital, simplificar el patrimonio y cerrar el capítulo físico de la época en la que el clan convertía su vida cotidiana en uno de los mayores fenómenos televisivos del mundo.
