La justicia británica ha sentado en el banquillo de los acusados al cómico, actor y presentador Russell Brand (51 años) en el inicio de uno de los procesos judiciales por delitos sexuales más sonados del espectáculo internacional.
El artista británico se enfrenta a un tribunal londinense bajo acusaciones formales de tres cargos de violación, tres de agresión sexual y un cargo de agresión indecente contra seis mujeres diferentes.
En la primera sesión del juicio, celebrada este pasado miércoles, 14 de octubre, la fiscal Riel Karmy-Jones KC ha dibujado un retrato demoledor del acusado ante los miembros del jurado, calificándolo como un "depredador sexual despiadado, calculador y manipulador".
El actor y también cantante, saliendo de los juzgados.
Según la acusación pública, Brand abordó a sus víctimas "de forma insaciable" a lo largo de una década -entre 1999 y 2009- dentro de una campaña "obsesiva" encaminada a acostarse con unas 5.000 mujeres para saciar su "voraz apetito sexual".
La Fiscalía ha enfatizado, además, que varias denunciantes coinciden en describir al intérprete como "un niño en su expectativa de que todos sus caprichos y deseos fueran inmediatamente satisfechos".
Entre las pruebas presentadas por el Ministerio Público destaca el testimonio de la primera víctima, que conoció al actor en 1999 durante la conferencia del Partido Laborista.
La mujer, que por aquel entonces bordeaba los 20 años, acudió a la habitación de hotel de Brand tras un show de cabaret creyendo que el artista era homosexual.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, Brand salió del baño sin camiseta y comenzó a pavonearse por el dormitorio "como un avestruz, haciendo andares ridículos al estilo Basil Fawlty" -en alusión al histriónico personaje de John Cleese-.
Russell, fotografiado llegando a su cita ante el juez.
Ante el asombro de la joven, el cómico justificó su desnudez asegurando: "Está bien, casi siempre estoy desnudo en casa".
A continuación, la empujó con brusquedad sobre la cama, dejándola con dificultades para respirar, y la violó.
Un antiguo colaborador de Brand, Mark Pinheiro, ha testificado haber escuchado al cómico urgir a su equipo a "recoger sus cosas e irse inmediatamente de la ciudad" admitiendo en privado que las cosas "se habían descontrolado en la habitación".
Acorralamientos en vestuarios
Las acusaciones detallan un comportamiento depredador. La segunda denunciante, empleada de MTV en 2001, relata que Brand la sujetó con fuerza del brazo mientras le mostraba los baños de la cadena, invitándola a entrar con una "mirada desorbitada".
Otra de las víctimas denuncia que en julio de 2004, en un bar del céntrico barrio de Soho, Brand se abalanzó sobre ella, le agarró los pechos con una "sonrisa grande y extraña" y la arrastró violentamente al baño para obligarla a realizarle sexo oral.
Pese a que ella le suplicó en repetidas ocasiones que no quería hacerlo, el cómico se mofó de su rechazo espetándole: "Oh, vamos, no seas aguafiestas; tú quieres".
Russell, saliendo de la sala del tribunal.
"Me has tratado como a un animal"
El caso de la quinta acusadora se remonta a 2009, tras un espectáculo de Brand en Londres. El actor, que presumía abiertamente ante su entorno de que su rango de edad para relacionarse abarcaba "desde los 16 años hasta la muerte", la invitó a su domicilio tras un trío en el camerino.
Una vez en la casa, la obligó a ducharse bajo su atenta mirada a través de la mampara de cristal.
La Fiscalía expone que, tras una relación consensual, Brand la volteó boca abajo a cuatro patas y la penetró analmente por la fuerza, despidiéndose con un frío "Limpien el desastre que han hecho".
Un año después, tras coincidir en Escocia, la mujer le reprochó por mensaje de texto: "Me has llevado al límite, me has tratado como a un animal", a lo que el acusado se limitó a responder con un conciso "Lo siento".
Russell Brand rechaza tajantemente la totalidad de los cargos argumentando que todas sus relaciones fueron plenamente consentidas. El proceso judicial continuará en las próximas semanas.
A su llegada al tribunal este miércoles, el actor, que actualmente reside en Estados Unidos, ha afirmado sentirse "bendecido".
"Por supuesto, estoy preocupado, pero tengo esperanza de que este proceso conduzca a buenos resultados para todos los implicados. Esa es mi oración", ha declarado ante los numerosos medios congregados.
