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Shakira (49 años) se ha despedido de Madrid con la emoción de quien cierra un capítulo irrepetible. Su residencia europea en Macondo Park -el estadio levantado por y para ella- terminó este pasado lunes tras 13 conciertos con algunos invitados de lujo como Maluma, Beéle, Dani Martín, Laura Pausini y Bizarrap sobre el escenario.

Las luces se han apagado y la ciudad efímera que la colombiana construyó al sur de Madrid ya ha comenzado a desmontarse. Pero, más allá de los conciertos, las caminatas con la loba y las cifras de asistencia, la artista ha dejado no solo su música resonando en el recuerdo de sus fans, también ha dado a conocer otra faceta menos conocida, la literaria.

Macondo Park nunca fue solo un recinto para ver actuar a Shakira. Fue un universo construido alrededor de sus raíces, su memoria y su imaginación, con el nombre tomado del pueblo mítico de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. En ese Macondo particular, la música ha compartido territorio con el cine, la gastronomía, el arte y, sobre todo, con la literatura.

Shakira y maluma sobre el escenario en Madrid. EFE

Entre los ocho pabellones de su miniciudad, el espacio llamado La Biblioteca, no ha sido un simple rincón decorativo ni una librería más. En este lugar -concebido junto a Penguin Random House- ha habido clubes de lectura, encuentros con autoras y una experiencia sonora inspirada en la obra de Gabriel García Márquez que ha inspirado todo el recinto.

En un lugar destacado de ese pabellón han estado expuestos los 12 títulos elegidos personalmente por la cantante, que forman o han formado parte de su vida en algún momento. Son algunas de sus lecturas preferidas.

Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés, es el libro que mejor condensa el espíritu de esta nueva etapa de Shakira. Sus páginas hablan de instinto, herida, libertad y del derecho de las mujeres a recuperar la voz que les han hecho callar.

No es casual que la artista haya convertido a la loba en uno de los símbolos de su show. Aquella figura no ha sido solo un personaje escénico, sino una forma de entender la reinvención.

La propia colombiana explicaba estos días, a través de unos stories en su cuenta de Instagram, que esta "obra había sido fundamental para montar toda la narrativa de su espectáculo".

Por supuesto, Cien años de soledad, la novela que da sentido al nombre del recinto y que ha funcionado como puerta de entrada al mundo de Shakira: las raíces, la familia, la memoria, la soledad y los ciclos que se repiten.

"Macondo no es un pueblo: es un espejo", llegó a explicar la cantante. En Madrid, ese espejo reflejó tanto a la artista barranquillera como a miles de personas que encontraron en sus canciones sus propias historias.

El amor en los tiempos del cólera, La casa de los espíritus, de Isabel Allende; Delirio, de Laura Restrepo; y Rayuela, de Julio Cortázar -uno de sus escritores favoritos- han formado también parte de la selección.

Junto a ellas, títulos contemporáneos como Una niña buena, de Elísabet Benavent; Me quiero, te quiero, de María Esclapez; Una familia moderna, de Julia Navarro, o Matilda, de Roald Dahl.

Shakira en su residencia en Madrid. Getty Images

Lo más bonito de esta historia es que esta biblioteca no muere con los conciertos. El Club de Lectura de Shakira tiene vocación de continuidad y seguirá funcionando tras la despedida. Entre noviembre de 2026 y junio de 2027, los participantes leerán un libro al mes. Cualquiera puede sumarse, convirtiendo aquella experiencia efímera en una comunidad que trasciende el Macondo Park.

Por la residencia histórica de Shakira han desfilado más de 700.000 fanáticos que se han sumado a la 'manada de la loba'. "Me han hecho disfrutar como si estuviese empezando mi carrera", confesó la artista colombiana durante su último espectáculo.