Publicada
Actualizada

El actor y director francés Arnaud Denis murió en Bélgica, el pasado 22 de septiembre, después de años de enfermedad y sufrimiento físico. Antes de morir, dejó una extensa carta titulada He terminado con el maltrato médico, en la que relata el deterioro de su salud tras una operación de hernia inguinal realizada en 2023 y denuncia la falta de respuestas por parte del sistema sanitario francés.

Denis, de 43 años, asegura en su escrito que después de la intervención comenzó a sufrir una larga lista de problemas de salud, entre ellos dolores incapacitantes, alteraciones digestivas, pérdida de peso y masa muscular, dificultades para caminar, complicaciones vasculares y problemas neurológicos.

En su testimonio también menciona el síndrome ASIA y la encefalomielitis miálgica, una enfermedad incapacitante cuya falta de reconocimiento y tratamiento es uno de los ejes centrales de su denuncia.

El intérprete afirma en la carta que perdió 17 kilos en los tres meses posteriores a la operación y que llegó a no poder alimentarse con normalidad debido a sus problemas de motilidad intestinal.

Según relata, pidió ser hospitalizado en varias ocasiones, pero recibió respuestas como "el escáner es normal" o "tome laxantes". También asegura que acudió doce veces a los servicios de urgencias durante un año sin obtener un diagnóstico que explicara el empeoramiento de su estado.

Arnaud Denis. Redes sociales

En la carta, Denis acusa a distintos profesionales y centros médicos de haber minimizado sus síntomas y de haber tratado sus problemas como una enfermedad crónica sin ofrecerle nuevas pruebas ni un tratamiento adecuado para el dolor.

También cuestiona la atención recibida en varios servicios de neurología, gastroenterología y cirugía digestiva, y lamenta que, según su versión, no se investigaran de forma suficiente las complicaciones que atribuía a la prótesis de hernia.

El actor señala directamente a la empresa Medtronic, fabricante del implante que recibió, y al cirujano que realizó la intervención. Asegura que no se le explicó de forma adecuada la naturaleza del dispositivo ni las dificultades que podía implicar una eventual retirada.

Denis también critica a la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento francesa, a la justicia de su país y a los hospitales que, según afirma, no facilitarían siempre a los pacientes la información sobre las prótesis implantadas.

En este sentido, reclama una investigación más rigurosa de los efectos adversos y denuncia posibles conflictos de intereses relacionados con la financiación de congresos y viajes por parte de fabricantes de dispositivos médicos.

El actor francés mostró su deterioro físico en sus redes sociales. Redes sociales

La parte final de la carta está dedicada a la encefalomielitis miálgica, una enfermedad que Denis describe como profundamente incapacitante y todavía incomprendida por una parte del sistema sanitario.

El actor denuncia que muchos pacientes permanecen aislados, postrados en cama y sin acceso a una atención especializada, y reclama más investigación y recursos para abordar sus complicaciones.

También critica lo que considera una tendencia a atribuir los síntomas de los pacientes a problemas psicológicos. En Francia, la ficha institucional de la encefalomielitis miálgica fue actualizada recientemente por la Seguridad Social, que dejó de vincularla exclusivamente con trastornos psiquiátricos o psicológicos, según informó Franceinfo.

Alegato final

Arnaud Denis asegura que "era el hombre más feliz del mundo antes de enfermar gravemente". Por eso, cree, solo pueden cuestionar su decisión final de haber elegido morir aquellos que hayan sufrido como él.

"La eutanasia no es una elección terrible. No cuando ya no queda un solo momento de alivio. Es una liberación", asegura.

En una imagen antes de su operación. Redes sociales

"Y quienes se oponen a ella carecen de imaginación y no conciben que el sufrimiento pueda prolongarse indefinidamente, durante años, sin ninguna esperanza de mejora o tratamiento. Lo entenderán cuando les toque a ellos. O cuando vean cómo un ser querido se deteriora tanto, contra su voluntad, que llega un momento en que sí: basta. Ya es suficiente".

"Se protegen de esa idea porque les tranquiliza. Les tranquiliza pensar que la medicina tiene respuesta para todo y que las enfermedades incapacitantes y huérfanas no existen", continúa en su carta.

"Niego a cualquiera el derecho a juzgarme, salvo que esté dispuesto a vivir seis meses dentro del cuerpo de una persona con encefalomielitis miálgica grave para comprender lo que significa el horror absoluto".