La trágica muerte del banquero Nicholas Brandram, hallado sin vida en su domicilio del barrio londinense de Chiswick, a los 44 años, ha ocasionado que su familia emprenda una durísima batalla contra las fuerzas de seguridad británicas, a las que acusa a las claras de su muerte.
La familia del banquero de inversión, quien era primo segundo del rey Felipe VI (58 años) por su condición de nieto de la princesa Catalina de Grecia y sobrino de la reina emérita Sofía (87), responsabiliza abiertamente a la Policía Metropolitana de su fallecimiento.
Pretextan los allegados de Brandram que la "presión", la humillación y el estrés derivados de su arresto indebido dinamitaron seriamente su salud, hasta su deceso.
Nicholas Brandam.
"Hace un par de días dijo que esta investigación lo estaba matando. Día tras día, lo estaban asesinando lentamente", han asegurado, en las últimas horas, Alexia Hicks y Sophie Voelcker, hermanas del fallecido a The Guardian.
"Él no veía el final de esta investigación. (...) Mi hermana y yo lo vigilábamos de cerca porque nos decía que no podía más. Lo repitió varias veces la semana anterior: que no podía seguir adelante. Lo único que podíamos hacer era tranquilizarlo", agregan.
Brandram figuraba como el principal sospechoso en la reapertura del mediático caso del Putney Pusher, el célebre incidente ocurrido en mayo de 2017 en el que un corredor empujó a una peatón de 33 años al paso de un autobús en el puente de Putney.
El caso se reabrió hace un tiempo, y ahora la familia de Nicholas ha roto su silencio tras su deceso para denunciar que la policía ignoró cinco pruebas cruciales que demostraban su absoluta inocencia.
A través de un comunicado, los allegados de Brandram sostienen que la investigación desarrollada por sus propios abogados superó en rigor al trabajo de las autoridades, aportando evidencias incontestables de que él no era el hombre grabado por las cámaras de seguridad.
Entre estas pruebas destacan las grabaciones en alta resolución que muestran diferencias sustanciales en la fisonomía del agresor y un color de ojos completamente distinto al de Brandram.
Nicholas Brandram, the 44-year-old banker who had been arrested in connection with the long-running Putney Pusher investigation, has been found dead at his home in Chiswick. Police and paramedics attended the West London property on Tuesday evening after he was found unresponsive. The Metropolitan Police said his death is being treated as unexpected but is not believed to be suspicious. A file will be prepared for the coroner. Brandram had been arrested on suspicion of attempted grievous bodily harm over the 2017 Putney Bridge incident in which a jogger shoved a 33-year-old woman into the path of a bus. No charges were brought against him and he had been released under investigation. Police had not established publicly that he was the man seen in the CCTV footage. The Putney case remains unsolved. #PutneyPusher #London
— BPI News (@BPINewsOrg) September 16, 2026
También se pone el foco en la presencia de un llamativo tatuaje en el antebrazo que el aristócrata lucía desde hacía años y que resultaba invisible en la piel del corredor grabado en el puente.
Por otro lado, la familia de Brandram subraya la secuela física en la pierna que padecía desde su etapa en el ejército, y que le impedía correr con la soltura que exhibía el atacante en el vídeo.
En último lugar, los familiares del banquero han presentado registros informáticos de servidores, que demuestran que en el minuto exacto del empujón se enviaron correos electrónicos desde el ordenador de trabajo de Brandram, situándolo a millas del lugar de los hechos.
Arguye el entorno próximo del nieto de la princesa Catalina de Grecia que fue clamorosa la inacción de los detectives al declinar la realización de una rueda de identificación presencial a pesar de la disposición total del sospechoso a someterse a ella.
Proceso de separación
La reapertura del expediente en junio de 2026, tras quedar congelado sin cargos en 2018 tras interrogar a más de 50 personas, se desencadenó tras un soplo procedente del entorno de la segunda esposa de Brandram, de quien se encontraba en pleno proceso de separación.
Tras la delación, la policía arrestó al banquero bajo la sospecha de intento de lesiones corporales graves y, durante su estancia en dependencias policiales, los agentes efectuaron un segundo arresto al hallar sustancias estupefacientes en su poder, como recuerda The Sun.
Sin embargo, la presión mediática y el estigma social hicieron una mella irreversible en el primo segundo de Felipe VI, llevando a su familia a lamentar amargamente que viviera con la vergüenza, la ansiedad y la humillación creadas por una investigación totalmente innecesaria.
La familia de Nicholas sostiene que la Policía Metropolitana sabía que él no era el culpable y no limpió su nombre antes de su fallecimiento.
