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Días de sol, alta mar y desconexión total. La supermodelo británica Kate Moss (52 años) se encuentra disfrutando de unas jornadas estivales sin aparentes preocupaciones en aguas del Mediterráneo, acompañada por su hija Lila y un selecto grupo de amigos.

Sin embargo, la estampa paradisiaca de la top model, luciendo un sobrio traje de baño negro mientras se zambullía desde una embarcación de alquiler valorada en 1.340 libras al día, contrasta con el amargo balance económico que ha dejado su aventura empresarial.

A sus 52 años y con un patrimonio personal estimado en 55 millones de libras, la maniquí ha visto cómo las autoridades mercantiles británicas ponían el punto final a la liquidación de Cosmoss, su ambiciosa marca de bienestar y belleza holística.

Kate Moss junto a su hija, en sus vacaciones en Ibiza del año 2020. Gtres

Tal y como recuerda The Sun, la documentación presentada ante la Companies House por los administradores concursales ha certificado un escenario desolador para las finanzas de la sociedad.

Los acreedores de la firma no lograrán recuperar los 2,9 millones de libras esterlinas que se les adeudaban tras la quiebra.

El informe de los liquidadores revela además detalles demoledores sobre el destino del inventario sobrante de la marca. Un lote de productos valorado en 240.000 libras esterlinas será destruido por completo al haber sido considerado invendible en el mercado libre.

El propio comunicado de la administración concursal confirma que "los productos no podían venderse en el mercado abierto" y que "las existencias fueron abandonadas", dejando las arcas de la compañía con un saldo testimonial de apenas 3.454,88 libras.

El origen de este tropiezo financiero se remonta al verano de 2022, cuando la reina de las pasarelas decidió dar un giro a su carrera para desembarcar en el pujante sector del cuidado personal de lujo.

La supermodelo británica, disfrutando de la isla pitiusa. Gtres

Con un concepto fuertemente inspirado en imperios consolidados como el influyente Goop de la actriz Gwyneth Paltrow (53), Moss presentó un catálogo enfocado en la cosmética natural, el veganismo y el respeto animal.

Entre sus artículos estrella figuraban óleos faciales, barras de incienso, una fragancia bautizada como Sacred Mist comercializada por 120 libras y latas de té revitalizante a un precio de 20 libras la unidad.

Durante la puesta de largo del proyecto, la modelo llegó a expresar la profunda implicación personal que depositaba en la firma: "Me siento en mi estado más auténtico y estoy lista para abrirme y compartir con ustedes".

Sin embargo, el fervor inicial del mercado se diluyó con rapidez. La marca fue languideciendo en ventas hasta echar el cierre de forma discreta y entrar en proceso de liquidación voluntaria.

Moss, subiéndose a una embarcación. Gtres

Para proteger su marca personal, Kate Moss decidió abandonar el acuerdo de accionistas relacionado con la cesión de su imagen y sus derechos de propiedad intelectual. Como consecuencia, las acciones de la empresa perdieron cualquier valor de mercado que aún conservaban.

Desconexión en las Pitiusas

Mientras la burocracia contable certifica en Londres el final de la compañía, la bahía de Formentera se ha convertido en el refugio perfecto para la modelo.

A escasa distancia de la embarcación donde descansa Moss, su hija Lila (23) y consolidada ya como una de las modelos con mayor proyección de su generación, aprovecha la escapada pitiusa para surcar el litoral en bikini junto a su círculo cercano de amistades.

Volviendo a Kate, a bordo del yate contratado para la ocasión, la célebre modelo británica parece haber dejado atrás la presión de los negocios para centrarse en disfrutar del clima estival español y de la tranquilidad que siempre le han brindado las Islas Baleares.

Kate junto a su hija, Lila. Gtres

La presencia de Kate Moss en las aguas de Formentera no es una elección azarosa, sino la continuación de un idilio estival con el archipiélago balear que se prolonga desde hace más de dos décadas.

La conexión de la modelo con la vecina isla de Ibiza es profunda y estrecha, habiendo convertido la Pitiusa mayor en su santuario privado de descanso cada verano.

Las estancias de la top model en suelo ibicenco han dejado estampas memorables en la crónica social internacional.

Ahí están sus icónicas jornadas de fiesta y navegación junto a personalidades de la industria de la moda como Jade Jagger o Naomi Campbell, y sus períodos de desconexión en exclusivas fincas del interior de la isla.

Para Moss, España -y en concreto Ibiza y Formentera- representa ese reducto de privacidad, sol y estilo de vida mediterráneo al que regresa sistemáticamente para recargar energías, lejos de la presión de los platós de fotografía y de los reveses empresariales.