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Para generaciones enteras de amantes de la ciencia ficción, William Shatner (95 años) siempre será el intrépido Capitán James T. Kirk, el hombre que lideró a la tripulación del USS Enterprise a través de las fronteras del universo en la mítica saga Star Trek.

Sin embargo, más allá de la pantalla, el actor canadiense ha demostrado que su resiliencia en la vida real supera con creces cualquier guion de Hollywood.

El legendario intérprete se ha sincerado en el último reportaje de portada de la revista People, donde revela que ha superado una de las etapas más oscuras de su vida: un diagnóstico de cáncer en etapa 4 que no llegó solo: coincidió en el tiempo con la batalla de su propia hija.

"El universo cuidará de mí"

Fue en el año 2023 cuando le diagnosticaron un melanoma maligno metastásico. "Me dijeron: “Tienes cáncer. Si hubieras venido más tarde, habrías muerto”. ¿Lo ves? Esa es mi vida", cuenta en exclusiva a la citada revista.

"Creo que tengo una vibración, que es lo que aparentemente es el universo: pura vibración. Esto no es nada", detalla.

Sin importar la magnitud de la adversidad, Shatner siempre ha mantenido la firme creencia de que el universo cuidaría de él. Esa filosofía vital, una verdadera constante a lo largo de su extensa biografía, lo ha ayudado a sobrellevar su dolencia, así como otros duros reveses.

Y es que, a lo largo de su dilatada existencia, Shatner ha plantado cara a todo tipo de tormentas.

En sus inicios tuvo que sobrevivir a la pobreza extrema, llegando a dormir en la parte trasera de su coche cuando su carrera se estancó, sufrió la prematura muerte de su padre cuando tenía treinta y tantos años, atravesó divorcios difíciles y, recientemente, ha salido victorioso de esta grave crisis de salud.

Aun así, su espíritu de lucha permanece intacto. "Incluso ahora, no creo que vaya a morir", afirma con convicción.

"Me esfuerzo por ser consciente de lo que veo, de lo que perciben mis sentidos. Voy conduciendo y sonrío, o veo un colibrí en casa y me fijo en el movimiento de sus alas. Pienso en mi perro y en mis hijos... Soy consciente de la magia de todo esto", subraya.

El actor William Shatner, galardonado en la edición de los Premios Globos de Oro 2005 en Los Ángeles. GTRES

Dos batallas paralelas

William Shatner no vivió su proceso en soledad. Al mismo tiempo que el actor plantaba cara al melanoma, su hija, Melanie Shatner Gretsch, de 61 años, luchaba contra un cáncer de mama metastásico, también en estadio 4.

Apoyándose mutuamente, ambos lograron vencer a la enfermedad y se encuentran completamente libres de cáncer desde 2024.

Consciente de que su situación actual es la de un privilegiado, Shatner empatiza con quienes atraviesan momentos complicados y lanza un mensaje de superación.

"Es fácil para nosotros, en este hogar acogedor con abundante comida, descanso y educación, decir: 'Denle sentido a sus vidas'. Es mucho más difícil vivir en la pobreza extrema, luchando por cada centavo y preguntándose cómo se va a salir adelante. Yo también lo he vivido", dice.

Y añade: "Pero también es posible sobrellevarlo y ser consciente de la belleza que nos rodea, de una hoja, del universo o de una relación. Solo hay tiempo que perder".

William Shatner Getty

Un mensaje de esperanza

Para canalizar esta experiencia y ayudar a otros, padre e hija lanzarán el próximo 29 de julio su nuevo proyecto conjunto: el podcast No Time Play Now (presentado por LifeWave), en el que entrevistarán a expertos en salud y a otras personas que han superado la enfermedad.

"Hablamos de aprovechar al máximo la vida. Al escuchar a estas personas hablar sobre dieta, buena comida y estilo de vida, de repente surge una alegría maravillosa en la conversación", explica Shatner sobre esta iniciativa.

Para Melanie, superar el tratamiento no solo le devolvió la salud, sino que disipó los miedos que la acompañaron desde la infancia.

El otoño pasado debutó como oradora principal en la caminata More Than Pink de la fundación Susan G. Komen.

"Mi padre siempre ha sido mi persona favorita, así que eso no cambió. Pero diría que ya no tengo tanto miedo. El día del discurso no me sentía nerviosa; me entusiasmaba hablar con la gente sobre el mensaje de vivir el momento y disfrutar la vida al máximo", desliza.

Un comentario que su orgulloso padre no duda en matizar, con admiración: "Lo que pasó fue que ella era tan buena porque lo hacía de corazón".