Hay leyendas que perduran en el tiempo y nunca se olvidan. Es el caso de Anastacia (57 años). La cantante estadounidense se convirtió en un fenómeno internacional en los años 2000.
Sus canciones se transformaron en un himno para toda una generación y sus gafas, en una de sus señas de identidad. Todos querían ser Anastacia.
Sin embargo, la artista, tras más de 20 años sobre los escenarios, se ha consolidado como un auténtico icono. Ha compartido escenario con los más grandes, desde Michael Jackson -que fue quien la descubrió y la catapultó tras verla por televisión en un talent show- hasta Madonna (67), demostrando que su talento va mucho más allá de un simple fenómeno generacional.
Después de más de 500 conciertos, 12 giras oficiales, ocho álbumes de estudio y más de 30 sencillos que han marcado su trayectoria, la cantante regresa a España el próximo martes, 14 de julio, para subirse al escenario del festival Starlite Occident, apenas un año después de su última visita.
EL ESPAÑOL ha podido hablar con la artista antes de su regreso a nuestro país para conocer cómo se encuentra actualmente, en qué momento profesional está y qué retos le quedan por cumplir después de convertirse en una de las mujeres más influyentes de su generación.
Anastacia en uno de sus conciertos.
¿Qué siente al estar de vuelta en España?
Volver a España siempre es una pasada. Los españoles me han demostrado tanto amor a lo largo de mi carrera y, cada vez que regreso, siento esa conexión de inmediato.
El público es apasionado, cálido e increíblemente leal. Sinceramente, se siente como volver a casa con viejos amigos.
Está de vuelta en el festival Starlite Occident. ¿Qué hace que este festival sea tan especial para usted?
Volver a este festival es genial. El festival tiene algo mágico... el entorno, el ambiente. Es íntimo y, al mismo tiempo, se siente grandioso, lo cual es una combinación poco común.
El público está ahí mismo contigo y eso crea una energía muy especial. Cada vez que me presento aquí se convierte en una experiencia memorable.
¿Qué es lo que más le gusta de España y qué le queda todavía en su lista de deseos por descubrir aquí?
Mmm, ¿qué es lo que más me gusta de España...? ¡Por dónde empiezo! Me encanta el estilo de vida. La gente sabe cómo disfrutar de la vida, ya sea con la comida, la familia, la música o simplemente pasando tiempo juntos. Hay una alegría y una autenticidad con la que conecto muchísimo.
Me encantaría pasar más tiempo explorando cuando no estoy trabajando allí. Nunca parece haber tiempo suficiente porque las agendas siempre son una locura, pero hay mucho más que me gustaría absorber de allí.
Anastacia en un acto público.
¿En qué momento de su vida se encuentra ahora mismo, tanto en lo personal como en lo profesional?
Estoy en un momento muy bueno. Me apasiona muchísimo continuar este viaje de la música y los escenarios, y cuando hay un público que te lo pide, es un regalo. Hoy en día se trata menos de demostrar algo y más de celebrar lo que amo.
Ha estado un poco alejada de los focos durante un tiempo. ¿Fue una elección personal o simplemente esperaba el proyecto adecuado?
¿Ah, sí? ¡A mí no me lo parece! He estado de gira constantemente, aunque no siempre puedo visitar todas las ciudades; sin embargo, este verano y otoño estoy intentando llegar a algunos lugares nuevos.
Annie Lennox dijo recientemente que muchas artistas jóvenes se sienten presionadas a sexualizar su imagen para tener éxito. ¿Está de acuerdo?
Creo que cada generación de mujeres en esta industria se enfrenta a presiones diferentes, pero la presión siempre ha existido de una forma u otra.
Lo importante es que las artistas se sientan empoderadas para tomar sus propias decisiones y que las generaciones más jóvenes que llegan al centro de atención estén protegidas.
La autenticidad dura mucho más que las modas. Los artistas que perduran suelen ser los que saben quiénes son y se mantienen fieles a eso.
Sus gafas son su marca registrada. ¿Empezó como una declaración de moda o como una forma de proteger su privacidad?
Honestamente, ¡empezó porque las necesitaba! (risas). Pero con el tiempo se convirtieron en parte de mi identidad. Nunca me propuse crear un look característico, surgió de forma natural.
Dejó de usarlas por un tiempo. ¿Se cansó simplemente de ellas?
Para nada. A veces es divertido cambiar las cosas. Siempre las he llevado, tal vez hubo algunos momentos en los que no, dependiendo del estado de ánimo, pero las gafas siguen siendo parte de mí. ¡Está bien mostrar la cara completa de vez en cuando! (risas)
Anastacia mostrando su rostro sin gafas en un acto público.
Habiendo formado parte de un talent show, ¿cree que siguen siendo una plataforma de lanzamiento para nuevos artistas o el formato se está quedando obsoleto?
Creo que los concursos de talentos todavía pueden abrir puertas. Dan a los artistas una visibilidad que de otro modo tal vez nunca habrían tenido.
La diferencia hoy en día es que ya no son la única vía. Las redes sociales han creado muchos caminos nuevos. Lo que importa es lo que haces después de esa oportunidad inicial.
Los programas de talentos pueden iniciar el viaje, pero no pueden mantener una carrera por sí solos.
La industria ha cambiado mucho. ¿Son las redes sociales la mejor manera de darse a conocer hoy en día o todavía se necesita el respaldo de una gran discográfica?
Las redes sociales permiten a los artistas conectar directamente con los fans, lo cual es maravilloso, pero es solo una pieza del rompecabezas.
Siguen siendo necesarias grandes canciones, trabajo duro, una visión clara, apoyo y un gran equipo. Hay artistas que demuestran cada día que el éxito puede llegar desde muchas direcciones diferentes ahora.
Anastacia junto a Raffaella Carrà en su programa de la televisión italiana.
Fue reconocida desde el principio por Michael Jackson. ¿Cómo era él en las distancias cortas?
Michael era increíblemente amable, generoso y fiel a lo que creía. Una de las personas más talentosas y totalmente dedicada a su arte.
Cuando creía en algo o en alguien, hacía todo lo que podía para ayudar. Eso es algo por lo que estaré eternamente agradecida.
Después de todo lo que ha logrado, ¿Qué le queda por hacer en el escenario? ¿Qué le queda por conquistar y qué es lo que más te entusiasma del futuro?
Siempre hay ambición, y ahora mismo me apasiona crear momentos significativos. Mientras pueda subirme a un escenario y hacer que la gente sienta algo, estaré haciendo lo que me propuse.
Lo que más me entusiasma es que la música sigue conectando a la gente de una manera tan poderosa.
Siempre hay nuevos públicos a los que llegar, nuevas canciones que cantar y nuevas experiencias que vivir. Mientras esa pasión esté ahí, el futuro se presenta muy emocionante.
