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La muerte de Victoria Jones, hija del actor Tommy Lee Jones (79 años), ha dejado a Hollywood ante otro caso de adicción truncada de forma abrupta y con un informe forense que no deja lugar a dudas: murió por los "efectos tóxicos de la cocaína".

Tenía 34 años y fue hallada sin vida en una habitación del histórico Fairmont Hotel de San Francisco en la madrugada del 1 de enero, justo cuando el calendario acababa de estrenar año.

Una noche de Año Nuevo que terminó en tragedia. Según el informe de la Oficina del Médico Forense de San Francisco, Victoria fue encontrada inconsciente en la planta 14 del Fairmont, un hotel emblemático de Nob Hill, poco después de las tres de la mañana del día de Año Nuevo.

Los servicios de emergencia respondieron a una llamada por una posible sobredosis; cuando los sanitarios llegaron, solo pudieron certificar la muerte en el lugar, sin que se produjera traslado hospitalario.

Tommy Lee Jones junto a su hija.

El examen toxicológico determinó que la causa del fallecimiento fueron los efectos tóxicos de la cocaína, y el forense marcó la "manera de la muerte" como accidente, una fórmula habitual cuando se trata de sobredosis sin indicios de intención suicida o intervención de terceros.

La policía de San Francisco ha mantenido abierta una investigación de rutina para recabar información adicional, pero no ha informado de sospechas criminales en torno al caso.

La familia de Victoria difundió un breve comunicado tras conocerse la noticia, en el que agradecía las "amables palabras, pensamientos y oraciones" recibidos y pedía respeto a la intimidad en un momento que calificaban de "profundamente doloroso".

Tommy Lee Jones, muy celoso de su vida privada, no ha hecho declaraciones públicas más allá de ese mensaje a través de sus representantes, manteniendo el duelo lejos del foco.

En los últimos años, el actor había intentado intervenir en la espiral autodestructiva de su hija.

Medios estadounidenses han revelado que llegó a solicitar una tutela temporal para poder gestionar determinados aspectos médicos y de rehabilitación de Victoria, preocupados por su consumo de drogas y sus problemas de salud mental.

Tommy Lee Jones junto a su hija.

Ese contexto ayuda a entender por qué, pese a lo devastador del desenlace, el entorno más cercano no se ha mostrado sorprendido por la implicación de la cocaína en la muerte.

El último año de vida de Victoria Jones estuvo plagado de incidentes policiales y entradas y salidas del sistema judicial, siempre con las drogas como telón de fondo.

Documentos judiciales consultados por People detallan al menos dos arrestos en 2025 en el condado de Napa: uno por posesión de sustancias controladas, estar bajo su influencia y obstrucción a un agente, y otro por un episodio de violencia doméstica en el que se declaró no culpable.

En una de esas intervenciones, los agentes describieron restos de polvo blanco en la lengua y sangre seca en la nariz, mientras un testigo relataba que llevaba dos días consumiendo cocaína de forma continuada.

Los expedientes también recogen un arresto anterior en 2011 en Texas por hurto, que acabó siendo desestimado, y varias detenciones por intoxicación pública y resistencia a la autoridad, señal de una trayectoria de inestabilidad personal de larga duración.

Hija de Hollywood con pequeños papeles, Victoria Kafka Jones era hija de Tommy Lee Jones y de su entonces esposa Kimberlea Cloughley, con quien el actor mantuvo su segundo matrimonio entre 1981 y 1996.

El exmatrimonio tuvo dos hijos: Austin y Victoria, que crecieron entre Texas y los rodajes de su padre, y que desde muy pronto se asomaron a la industria cinematográfica.

De niña y adolescente, Victoria participó en pequeños papeles en producciones vinculadas a su padre, entre ellas la superproducción Men in Black II (2002) y el western contemporáneo Los tres entierros de Melquíades Estrada (2005), dirigida e interpretada por su padre.

También llegó a aparecer en un episodio de la serie One Tree Hill, aunque nunca consolidó una carrera propia en Hollywood y fue desapareciendo del mapa profesional a medida que sus problemas personales se agravaban.