"El matrimonio es un trabajo constante". Esa frase la ha aseverado Michelle Obama (61 años), mujer de Barack Obama (64), en una de sus entrevistas más sinceras hasta la fecha.
La que fue primera dama de EEUU admite que va a terapia de pareja con su marido. En su visita al pódcast Call Her Daddy, de Alex Cooper, Michelle revela que la pareja ha recurrido a la terapia para sostener su historia de amor, que acumula más de tres décadas de convivencia.
"Hemos estado en terapia de pareja", revela, antes de explicar: "Creo en la práctica de tener esas conversaciones con personas objetivas que te ayudan a analizar esas cosas, y es una constante. Es un trabajo constante".
En el episodio, grabado con motivo del lanzamiento de su libro The Look, la conversación pasa de la política a la vertiente más íntima del amor y el matrimonio.
En un punto de la conversación, Cooper le pregunta por las posibilidades de que Barack optara a un hipotético tercer mandato si un cambio legislativo lo permitiera, y, tras abordar el desgaste del poder, Michelle lleva el tema al terreno doméstico.
Se define como una gran "creyente en la terapia" y anima a los oyentes a normalizarla porque "estamos en constante crecimiento, evolución y mejora".
No es la primera vez que habla sin adornos de sus crisis: en otra charla, con Revolt TV, ya había resumido así una etapa difícil de su matrimonio: "Hubo 10 años en los que no soportaba a mi marido".
Michelle y Barack, en una imagen de sus redes.
"¿Y adivinen cuándo ocurrió? Cuando esos niños eran pequeños", reveló, apuntando a los años en que Malia (27) y Sasha exigían toda la atención de la pareja.
Barack y Michelle se conocieron en 1988, en un despacho de abogados de Chicago, y se casaron cuatro años después.
En julio de 1998 nació su primera hija, Malia, y poco después llegó Sasha, en plena fase de construcción de sus carreras y de la trayectoria política de él.
Michelle ha recordado que "durante 10 años, mientras intentábamos construir nuestras carreras y, ya sabes, nos preocupábamos por la escuela y quién hacía qué y qué, yo pensaba: 'Uf, esto apenas empieza...'".
Esa década de fricciones, marcada por agendas imposibles y reparto desigual de las cargas, es la que hoy cita como ejemplo de que incluso los matrimonios que parecen modélicos atraviesan periodos de fuerte desgaste.
"He llegado a comprender que no tengo control sobre él, al igual que él no tiene control sobre mí", ha asegurado en el pódcast.
"Así que déjenme hacer mi trabajo y que él haga el suyo, y juntos nos convertiremos en personas completas".
En esa línea, lanza un mensaje: "Esfuércense por ser lo más completos que puedan, porque no pueden controlar quién los amará, a quién le agradarán, quién les dará un trabajo, quién los verá como quieren ser vistos, porque cada uno tiene sus propias cosas".
Esta reflexión enlaza directamente con The Look, su libro más reciente, publicado en noviembre de 2025, donde analiza cómo utilizó la ropa y la apariencia durante su etapa como primera dama como herramienta de autoexpresión y gestión del escrutinio público.
El volumen, repleto de fotografías, revisa los vestidos, colores y siluetas que eligió bajo la mirada constante de los medios y explica cómo esa estrategia visual dialogaba con sus mensajes políticos y sociales.
En Instagram, al presentar la obra, sintetizó su tesis: "The Look va más allá de la moda. Se trata de confianza. Se trata de identidad. Se trata del poder de la autenticidad. Espero que este libro provoque conversación y reflexión sobre cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nuestra sociedad define la belleza".
